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| El cobro. Este señor y su familia son
los que vigilan el estacionamiento en la vía pública.
No tiene permiso para pedir dinero a los conductores. Foto
EDH |
Lorena Baires
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Visitar el Museo de Arte Moderno o el Teatro Presidente, en la Colonia
San Benito, le podría costar dos dólares más si ya
no encuentra un lugar para estacionarse dentro.
Una familia completa se dedica a vigilar los carros de las personas que
quedan afuera del parqueo.
El costo no es obligatorio, pero si no lo cancela, le amenazan con que
su carro puede perder las luces, espejos o llantas.
Esto suele escucharse justo cuando el cliente baja de su auto. Es un hombre
el que administra los espacios y el mismo que se encarga de pintar el
panorama negativo si no le pagan los dos dólares.
Bueno... si no quiere no me pague, pero no podemos garantizarle
que el carro va a encontrarlo como lo deja. Lo mejor es que cancele, así
estamos pendientes de que nadie le robe nada, dice.
La mayoría decide pagar, nadie quiere que al final del ballet o
de la presentación musical, el vehículo esté detenido
sobre cuatro ladrillos.
Su trabajo no es lícito, él lo sabe, pero asegura que no
tiene otra forma de mantener a su familia.
Esto de desvelarse no es algo agradable, uno corre el riesgo de
que le pase algo. La delincuencia está grave en estos días,
manifiesta.
Añade que en ciertos eventos termina la jornada a eso de las 12
de la noche. Es entonces cuando regresa a su hogar a descansar de una
noche muy movida.
Cobro
El director general de Tránsito, Eduardo Martell, fue tajante al
decir que en esa zona no hay permiso para que ninguna persona use la vía
pública como parqueo y que a la vez cobre por usar el espacio.
No hay ningún tipo de permiso para esa zona, no hemos dado
autorización para que ese señor cobre por el estacionamiento,
dijo Martell.
El funcionario lamentó que los controles realizados por la PNC
no detengan o controlen este tipo de hechos donde las personas salen afectadas.
En esos casos, el que debe poner la queja es el que siente ofendido.
Añadió que hay ciertos sitios donde los dueños o
encargados de los lugares, deciden contratar a estas personas para que
cuiden el estacionamiento.
Los vigilantes ayudan a mantener el orden en los alrededores
de los negocios, pero no es este el caso.
La administradora del Teatro Presidente, Yanira Santos, no está
de acuerdo con los actos.
Al final de la entrevista, Martell no aclaró si el VMT podría
tomar cartas en el asunto, pero si recalcó a los usuarios del Teatro
y Museo que no es legal lo que esta familia hace.
Desgraciadamente los controles de la policía no alcanzan
a llegar hasta este tipo de problemas
Eduardo Martell
Director General de Tránsito
No hay ninguna relación con ellos
La administradora del Teatro Presidente, Yanira Santos, dice que tiene seis
años de ver a una familia que cobra a los visitantes del lugar.
No ha logrado que la policía o el Viceministerio de Transporte
(VMT) resuelvan el tema.
Añade que el teatro no lo ha contratado y que por el contrario,
el señor ha obstaculizado la entrada al lugar.
Nosotros no cobramos el estacionamiento. Yo he luchado porque lo
quiten, pero es una persona muy peligrosa y extraña, dice.
Durante los eventos que se realizan dentro, el carril para transitar por
el lugar es reducido, porque acaparan toda la calle.
Cada vez que alguien le cuestiona si ya cuenta con un permiso, él
responde que el VMT le ha dado un carné.
Yo me he peleado con ese señor porque le he pedido que me
lo muestre y no me deja leer lo que dice, comenta Santos.
La familia de vigilantes está compuesta por todos los
hijos, que son tres, la madre y el padre. Pero el que administra los sitios
es el hombre.
La administradora pide a las autoridades que les ayuden a controlar la
situación. La zona no está catalogada como de alto riesgo
o peligrosa, por lo tanto, Santos asegura que no necesitan ese servicio.

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