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Parqueo ilegal fuera del teatro

San Salvador. Ciudadanos se quejan porque una familia les cobra por estacionar en la calle. A los que no quieren pagar la tarifa, les amenazan con dañar el vehículo


Publicada 2 de mayo 2005, El Diario de Hoy

El cobro. Este señor y su familia son los que vigilan el estacionamiento en la vía pública. No tiene permiso para pedir dinero a los conductores. Foto EDH


Lorena Baires
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com


Visitar el Museo de Arte Moderno o el Teatro Presidente, en la Colonia San Benito, le podría costar dos dólares más si ya no encuentra un lugar para estacionarse dentro.

Una familia completa se dedica a vigilar los carros de las personas que quedan afuera del parqueo.

El costo no es obligatorio, pero si no lo cancela, le amenazan con que su carro puede perder las luces, espejos o llantas.

Esto suele escucharse justo cuando el cliente baja de su auto. Es un hombre el que administra los espacios y el mismo que se encarga de pintar el panorama negativo si no le pagan los dos dólares.

“Bueno... si no quiere no me pague, pero no podemos garantizarle que el carro va a encontrarlo como lo deja. Lo mejor es que cancele, así estamos pendientes de que nadie le robe nada”, dice.

La mayoría decide pagar, nadie quiere que al final del ballet o de la presentación musical, el vehículo esté detenido sobre cuatro ladrillos.

Su trabajo no es lícito, él lo sabe, pero asegura que no tiene otra forma de mantener a su familia.

“Esto de desvelarse no es algo agradable, uno corre el riesgo de que le pase algo. La delincuencia está grave en estos días”, manifiesta.

Añade que en ciertos eventos termina la jornada a eso de las 12 de la noche. Es entonces cuando regresa a su hogar a descansar de una noche muy “movida”.

Cobro

El director general de Tránsito, Eduardo Martell, fue tajante al decir que en esa zona no hay permiso para que ninguna persona use la vía pública como parqueo y que a la vez cobre por usar el espacio.

“No hay ningún tipo de permiso para esa zona, no hemos dado autorización para que ese señor cobre por el estacionamiento”, dijo Martell.

El funcionario lamentó que los controles realizados por la PNC no detengan o controlen este tipo de hechos donde las personas salen afectadas. En esos casos, el que debe poner la queja es el que siente ofendido.

Añadió que hay ciertos sitios donde los dueños o encargados de los lugares, deciden contratar a estas personas para que cuiden el estacionamiento.

Los “vigilantes” ayudan a mantener el orden en los alrededores de los negocios, pero no es este el caso.

La administradora del Teatro Presidente, Yanira Santos, no está de acuerdo con los actos.
Al final de la entrevista, Martell no aclaró si el VMT podría tomar cartas en el asunto, pero si recalcó a los usuarios del Teatro y Museo que no es legal lo que esta familia hace.

“Desgraciadamente los controles de la policía no alcanzan a llegar hasta este tipo de problemas”
Eduardo Martell
Director General de Tránsito



“No hay ninguna relación con ellos”

La administradora del Teatro Presidente, Yanira Santos, dice que tiene seis años de ver a una familia que cobra a los visitantes del lugar. No ha logrado que la policía o el Viceministerio de Transporte (VMT) resuelvan el tema.

Añade que el teatro no lo ha contratado y que por el contrario, el señor ha obstaculizado la entrada al lugar.

“Nosotros no cobramos el estacionamiento. Yo he luchado porque lo quiten, pero es una persona muy peligrosa y extraña”, dice.

Durante los eventos que se realizan dentro, el carril para transitar por el lugar es reducido, porque acaparan toda la calle.

Cada vez que alguien le cuestiona si ya cuenta con un permiso, él responde que el VMT le ha dado un carné.

“Yo me he peleado con ese señor porque le he pedido que me lo muestre y no me deja leer lo que dice”, comenta Santos.

La familia de “vigilantes” está compuesta por todos los hijos, que son tres, la madre y el padre. Pero el que administra los sitios es el hombre.

La administradora pide a las autoridades que les ayuden a controlar la situación. La zona no está catalogada como de alto riesgo o peligrosa, por lo tanto, Santos asegura que no necesitan ese servicio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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