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Foto: EDH
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Rosemarié Mixco
rmixco@elsalvador.com
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Carmen González Huguet es una estructura gramatical. Una reunión
de palabras con múltiples razones que se cobijan con la más
fina sensibilidad. Es verso, canto, lira. Diosa del lenguaje, capaz de
transmitir vida.
Talento que nació el 15 de noviembre de 1958, en el hogar del español
Virgilio Juan González y la salvadoreña de descendencia
catalana, Ana Gloria Huguet.
Primogénita de un grupo de cuatro hermanos, fue cautivada por las
letras desde sus primeros pasos. Leer se convirtió en un hábito
urgente de aprender hasta los 6 años, cuando domina tal conocimiento
y hace suyo el fantástico mundo de los libros.
La lectura la aprisionó. No pasaba de los nueve, cuando sus padres
se vieron obligados a racionarle su adicción. Era un vicio
para mí, reconoció.
Uno de los momentos más satisfactorios de su infancia fue la adquisición
del carné de usuario de la biblioteca escolar. Cursaba el tercer
grado, cuando el Colegio Sagrado Corazón abrió dicha área.
En ese mundo, Carmen descubrió el ingenio del Capitán Nemo,
la valentía y la audacia de Los Tres Mosqueteros, la maldad de
los villanos del Conde de Montecristo, y las fuertes emociones de Sandokan,
personaje creado por Emilio Salgari.
Entre Alejandro Dumas, Salgari, Julio Verne y los cuentistas clásicos,
transcurrió la infancia de esta poeta salvadoreña.
Clásica
El vicio de la lectura fue la llave que Carmen usó para abrir las
puertas de la narrativa. La poesía aparece en la vida de esta salvadoreña
hasta en la juventud. Antes la vi de lejos, no me creía capaz
de escribirla, confesó.
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Foto: EDH
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Recuerda que la adolescente enfiló sus intereses académicos
a la ciencias y la química, sin descuidar nunca su formación
gramatical. Si bien el idioma no era su materia favorita, nunca la repelió.
Las aptitudes innatas en ella fueron una señal de alerta para Víctor
Santos, quien puso todo el conocimiento idiomático que poseía
a disposición de su alumna. Él le heredó la base
académica sobre la cual Carmen construyó, años más
tarde, su obra literaria.
Los primeros versos en su haber fueron más bien ejercicios. Prácticas
que le sirvieron para dominar la construcción de versos clásicos
que tanto gustaban a su madre. Ella y mi papá escribían,
pero la clásica, sobre todo, era mi mamá, comentó.
Con los ejercicios de métrica, inició una producción
literaria que retomaría fuerza durante los años de conflicto
armado. La inestabilidad social y la violencia que caracterizó
esa época dejaron huellas imborrables en el alma de la poeta. Realidades
que transcurrieron paralelas a los momentos más dolorosos de su
vida.
La poesía es una catarsis, una forma de desahogar lo que
no puedo expresar con palabras. Lo que da propósito a mi vida,
afirmó.
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Triunfadora. Carlos Cañas Dinarte ve en
Carmen a una mujer exitosa que goza de reconocimiento internacional.
Aquí, en Quezaltenango, Guatemala, cuando ganó los
Juegos Florales Hispanoamericanos. Foto: EDH
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Escribir no es un hobbie
La salvadoreña recién obtuvo el Premio Internacional de
Poesía Rogelio Sinán, de Panamá, convirtiéndose
en la primera mujer que lo gana.
El galardón fue entregado el pasado 25 de abril, en la ciudad
de Panamá. Ante la incapacidad de viajar por motivos de salud,
la escritora fue representada por su hijo mayor, Sergio.
Fue su obra Palabra de Diosa y otros poemas la obra triunfadora. Carmen
participó bajo el seudónimo Melchor de Mencos
y fue calificada como una autora de fina sensibilidad y pleno dominio
de su capacidad expresiva.
Éste no es el primero de los reconocimientos que ha adquirido.
A lo largo de cuatro décadas, su entrega a las letras le han conferido
múltiples éxitos.
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Activa. La poeta ha sabido combinar sus roles de
profesional, mujer, madre y escritora. Desde muy joven, se ha involucrado
en la vida cultural del país. Abajo, junto a David Escobar
Galindo. . Foto: EDH
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Para ella, son satisfacciones fruto de los grandes esfuerzos realizados
en el pasado, en pos de la profesionalización.
Tras abandonar la ingeniería química, decide pulir sus aptitudes
literarias y culmina el profesorado en Educación Media y la Licenciatura
en letras.
Ha fungido en diversos cargos públicos y privados desde 1979. Hoy
es catedrática de la Universidad José Matías Delgado.
Fue integrante del grupo literario Poesía y más (de 1999-2002),
según la biografía publicada en el Diccionario de Autores
Salvadoreños, de Carlos Cañas Dinarte.
Jamás ha consentido los comentarios que califican la literatura
como un pasatiempo. Esto es algo serio, que a veces es gratificante
y otras doloroso, externó.
La fiel admiradora de Claudia Lars concibe a la poesía como una
forma de darle sentido a la vida. Un canal de comunicación.
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Formación
y galardones
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Obras publicadas
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- Cursa su primaria
y bachillerato en el Colegio Sagrado Corazón, de San Salvador.
- Fue estudiante del Centro Cultural Salvadoreño, en 1971-1974
(entonces Centro El Salvador-Estados Unidos).
- Estudió la Ingeniería en Química en la UCA
y la
Universidad de El Salvador, pero no la completó.
- Obtuvo su título de profesorado en Educación Media
(1991) y licenciada en letras (1992), en la UCA.
- Ha ganado preseas culturales en los Juegos Florales de Zacatecoluca,
San Salvador, San Miguel, Santa Tecla, Ahuachapán, Santa
Ana, Cojutepeque, San Vicente
y San Miguel.
- Ostenta el nombramiento Maestre del Gay Saber, otorgado por Concultura
en el año 2000.
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- Las Sombras y la
luz (revista Taller de Letras No. 118, Sept. 1987, UCA).
- Mar inútil (San Salvador, revista Ars, 1994).
- Testimonio (poesía, DPI-Concultura, 1994, introducción
Francisco Andrés Escobar).
- Mujeres (cuentos, UNESCO, volumen conjunto de las ganadoras del
II Certamen Centroamericano de
Literatura Femenina, 1997).
- Rezongos de Mujer (en coautoría con Claudia
Hérodier, María Cristina Orantes y Susana Reyes).
- El libro de los conjuros (2000)
- Poesía bruja (2001).
- Oficio de mujer (antología poética, 2002).
- Palabra de diosa (Panamá, 2005).
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