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Sinfónica de Occidente
Notas marciales

Está integrada por 66 músicos de los tres departamentos occidentales. Uno de sus propósitos es difundir los clásicos entre la gente, en especial los jóvenes. Hace falta personal para poder hacer mejores interpretaciones

 

Publicada 2 de mayo 2005, El Diario de Hoy

Los ensayos permiten ejecutar bien las composiciones que se interpretarán durante los fines de semana. Foto EDH/Wenceslao Martínez hijo

Wenceslao Martínez hijo
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com


Tiene entre sus filas a soldados cuyas armas son instrumentos musicales como trombones, trompetas, fagot y clarinetes, entre otros, las cuales cargan con la munición de las partituras musicales para deleitar al público con sus exquisitos conciertos en los diferentes municipios.

La agrupación se fundó en 2002, después de que la Asociación de Patrimonio Cultural de Santa Ana (Apaculsa), planteara la necesidad de contar con una banda sinfónica para sus exposiciones durante la Ruta Cultural Estudiantil (ver recuadro).

Fue así como el músico mayor en Santa Ana, Manuel de Jesús Espinoza Pérez, se encargó de la organización y posterior coordinación con las otras instituciones militares los días que necesitaría a los músicos para los ensayos.

De acuerdo con el tipo de actividad a la que asistirá la banda y el tipo de melodía a ejecutar, se llama a los filarmónicos necesarios, quienes deben vestir de gala con un elegante traje verde olivo. Los músicos, quienes dedican esfuerzo y dedicación a esta tarea, tienen como escenarios los teatros, pueblos y plazas públicas.

Álvaro Palma, de 48 años, tiene 27 al servicio de la música en la entidad militar. La inspiración de ser músico le llegó desde pequeño.

Cada instrumento da su aporte a las melodías. Foto EDH/Wenceslao Martínez hijo

“Recuerdo que para las fiestas julias, aquí en Santa Ana, sólo en los conciertos pasaba. Aprovechaba que los músicos venían de San Salvador, porque en Santa Ana no había una banda así”, expresó.

Por diversas circunstancias, no pudo ingresar a la banda, sino hasta “el 1 de julio de 1978, (cuando) se dio una oportunidad y aproveché ese momento. Desde entonces, no he dejado de tocar el trombón”, manifestó, aunque su interés primigenio fue la marimba.

“Cuando comencé el director era David Humberto Cerna, quien falleció luego del conflicto armado”, recordó Palma.

Actualmente, la Banda Sinfónica de Occidente no cuenta con personas que toquen los timbales, campanólogos ni xilófonos, que son instrumentos básicos para poder hacer una mejor presentación.

Incendio


“Esos instrumentos los perdimos luego de que se incendiaron las instalaciones del arruinado Casino Militar Centroamericano”, explicó Palma, quien agregó que hasta la fecha no ha sido posible suplirlos por falta de recursos económicos.

Sin embargo, la carencia no ha mermado el entusiasmo de estos músicos, quienes tienen entre sus propósitos la recuperación del gusto por la buena música.

Es por ello que el músico mayor hace un llamado a todos los interesados en formar parte de la banda musical militar, para que se acerquen a la Segunda Brigada de Infantería, en Santa Ana, los fines de semana. Se imparten clases de música sin costo alguno.

“Ahora hace falta la música clásica, la cual ofrecemos a través de conciertos didácticos a los escolares durante la ruta cultura. Tratamos de que la comunidad escolar comprenda lo que es la verdadera música y que se vaya inspirando por ella”, detalló.

A los repasos acuden todos los integrantes sólo si la presentación es en el teatro. Foto EDH/Wenceslao Martínez hijo

Sobre la ruta cultural

- Se fundó en enero de 2002.
- Suman sus esfuerzos la Segunda Brigada, alcaldía, Teatro santaneco, Museo Regional de Occidente.
- Además, la Casa de la Cultura, Comité pro Restauración de Catedral y Expresión Café Cultural.
- Se tiene respaldo de guías turísticos voluntarios que explican sobre fechas y sitios históricos.

Hay sensibilidad tras la rígida disciplina

La dura imagen que proyecta la Fuerza Armada de El Salvador desde sus cuarteles contrasta con la sensibilidad que pueden generar elementos militares con sus instrumentos en la Banda Sinfónica de Occidente.

Desde sus trincheras musicales, este grupo de músicos intenta llevar cultura, además de música, a diversos pueblos y ciudades de la zona occidental.

Pretenden rescatar los años perdidos durante la guerra, época en la que si bien no dejaron de tocar sus instrumentos musicales sí vivieron con mucha zozobra de perder la vida durante uno de esos viajes a alguna plaza pública del país.

Alvaro Palma recuerda cómo, antes de la guerra, los conciertos en el parque Libertad eran el plato fuerte de muchas parejas enamoradas que recorrían la plaza mientras los filarmónicos deleitaban con sus exquisitas melodías.

“Eran conciertos de música de Beethoven. Éramos 41 músicos, un director, dos músicos mayores y 39 filarmónicos”, reconoció el músico.

Sin embargo, a raíz del conflicto armado, aquella tranquilidad se fue acabando poco a poco y el sonido de las balas y las bombas fueron opacando la hermosa labor que realizaban.
Si nos atacaban, lo único que teníamos nosotros para defendernos eran nuestros instrumentos musicales”, reconoció Palma.

Trece años después, continúan en los parques, teatros o plazas públicas deleitando con sus melodías y con la responsabilidad bajo la manga de culturizar a la juventud sobre la importancia de la verdadera música.

Los grupos de instrumentos de la banda son tres
La familia de percusión se divide en las categorías de sonido determinado e indeterminado.
Otro está formado por los viento-metal, hechos a partir de
tubos metálicos. Trompeta y trombón forman parte de él.
En los de viento-madera están el flautín, el oboe y el clarinete.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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