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Carlos
Balaguer
(pintorbalaguer@yahoo.com)
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Aunque estés solo y sin gloria; aunque nadie admire tu vuelo,
encumbra siempre tu esperanza. El águila del risco no necesita
de vítores, aplausos ni medallas para alcanzar su ilusión,
la cresta nevada de los altos montes.
Vence. Cuando estés en lo más duro de la batalla, domina
al destino y a ti mismo. Aunque estés solo y sin gloria, aunque
nadie vea tu victoria final, vence los azares y fortunas. Recuerda que
en esa arena solitaria la única victoria es vivir. Perder y ganar;
caer y levantarse, después de cada lid perdida al destino.
Florece. Cuando estés en lo más profundo del desierto, abre
tu corola, como la mística flor del cactus del arenal. Que surge
esplendorosa sin esperar nada a cambio, en la más profunda soledad,
sin nadie que admire su belleza ni cobre su perfume. Florece simplemente.
No importa que la multitud se haya ido. Sé flor de las dunas y
ser humano.
DÍA A DÍA
Los graffiti
Bajo las dictaduras, los graffiti son algunas de las pocas maneras de
expresar oposición o descontento; se dice que en las paredes que
circundan la plaza Tiannamen en Pekín, donde los comunistas perpetraron
una espantosa carnicería de opositores políticos, la gente
podía escribir sin miedo a ser castigada. Las paredes eran una
especie de válvula de escape a la tremenda frustración popular
en China roja.
Pero en las democracias las pintas y los graffiti no tienen ningún
sentido libertario, o de expresión, pues las opciones para decir
lo que se quiera son abundantísimas. Y esto sucede también
en países del tercer mundo, entre ellos El Salvador: hay radios,
periódicos, televisiones, revistas, foros, púlpitos, el
problema es el tiempo para leerlo todo, informarse de todo.
Entre nosotros se pasa de órganos noticiosos liberales, a favor
del Orden de Derecho, hasta emisoras y publicaciones que abiertamente
promueven sistemas totalitarios, como algunas estaciones de televisión
y la radio de ciertos curas. En tales circunstancias, los graffiti no
son más que un emporcamiento de propiedad ajena, una forma de fomentar
el relajo, la confusión.

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