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Enseñanzas de la XXIV Vuelta

La competición llegó a su final, pero dejó algunos aspectos que deben ser analizados y corregidos

Publicada 2 de mayo 2005, El Diario de Hoy

Entre blanco y negro. La Vuelta a El Salvador ratificó la admiración de los salvadoreños por Franco Marvulli y dejó como héroe a Miguel Duarte, pero también tuvo detalles que la opacaron. Foto: EDH/Arturo Silva

Tomás Romero/Rafael Cárcamo
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com


Recién finalizó la XXIV Vuelta Ciclista a El Salvador, ya los protagonistas, a excepción de los nacionales, comenzaron a retornar a sus países, por lo que consideramos es oportuno hacer algunas observaciones que deben ser corregidas para el próximo año.

Muchas emociones se vivieron durante la semana que duró la justa, hubo dramatismo, felicidad y hasta enojos propios de la misma competición, pero también los hubo de otra naturaleza, que estamos seguros pueden evitarse con una mejor planificación.

Estricta seguridad. En un evento de trascendencia internacional como este, el factor seguridad es indispensable para todos los involucrados, directa e indirectamente.

Consideramos que los agentes de la Policía Nacional Civil (PNC), realizaron una encomiable faena por las carreteras y calles capitalinas donde el pelotón de ciclistas circuló. Eso no se puede negar.

Sin embargo, hubo descuidos en lo que a las metas de llegada se refiere, casi siempre hubo demasiado público al frente de estas y puso en riesgo la seguridad de los ciclistas cuando éstos hacían su ingreso.

No se llegó a San Miguel. Sí bien el presidente del Comité Organizador de la Vuelta, Rubén Contreras, argumentó que la Vuelta no tocó suelo migueleño por falta de apoyo del alcalde de San Miguel, Will Salgado, pensamos que debió agotarse otras instancias.

La metrópoli oriental es demasiado importante tanto por su extensión territorial como por el progreso que ha experimentado en distintos rubros, cuenta además con instituciones y empresas que pueden apoyar una competición como esta.

En forma. Franco Marvulli (centro) se entrenó ayer. Foto: EDH/Arturo Silva

Día y hora equivocada. Los problemas de congestionamiento vehicular que se originaron el día jueves 28 y viernes 29 de abril, cuando se realizaron los dos circuitos cerrados, en Metrocentro y bulevar Los Próceres, se realizaron en horas y días equivocados.

Lo mejor hubiese sido hacerlos un día sábado por la tarde o domingo a cualquier hora, si hablamos de tiempo normal, años atrás se hacían día de semana pero debe recordarse que la Vuelta se organizaba en el período de vacaciones agostinas.

Cambios repentinos. Con la venia del comisario colombiano, y por supuesto la de los directores técnicos, algunas rutas fueron modificadas en el supuesto beneficio de los ciclistas, lo cual le resta credibilidad y sobre todo, competitividad a la Vuelta.

Cancelan prueba antidoping. Debido a los antecedentes que se tienen de los ciclistas en el mundo, y sobre todo ahora que la vuelta es categoría 2.2, en la quinta etapa los encargados de hacer el examente antidopaje comunicaron que se había cancelado la prueba. Al preguntarles el por qué, respondieron que era una decisión de los jueces.

Faltó señalización. En la primera etapa hizo falta señalización en Santa Ana, por lo que algunos ciclistas dudaban de la ruta a seguir.

La web en deuda. El sitio web volvió a carecer de la información actualizada a que se comprometieron los organizadores.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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