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Entre blanco y negro. La Vuelta a El Salvador ratificó la
admiración de los salvadoreños por Franco Marvulli
y dejó como héroe a Miguel Duarte, pero también
tuvo detalles que la opacaron. Foto: EDH/Arturo
Silva
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Tomás
Romero/Rafael Cárcamo
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Recién finalizó la XXIV Vuelta Ciclista a El Salvador, ya
los protagonistas, a excepción de los nacionales, comenzaron a
retornar a sus países, por lo que consideramos es oportuno hacer
algunas observaciones que deben ser corregidas para el próximo
año.
Muchas emociones se vivieron durante la semana que duró la justa,
hubo dramatismo, felicidad y hasta enojos propios de la misma competición,
pero también los hubo de otra naturaleza, que estamos seguros pueden
evitarse con una mejor planificación.
Estricta seguridad. En un evento de trascendencia internacional como este,
el factor seguridad es indispensable para todos los involucrados, directa
e indirectamente.
Consideramos que los agentes de la Policía Nacional Civil (PNC),
realizaron una encomiable faena por las carreteras y calles capitalinas
donde el pelotón de ciclistas circuló. Eso no se puede negar.
Sin embargo, hubo descuidos en lo que a las metas de llegada se refiere,
casi siempre hubo demasiado público al frente de estas y puso en
riesgo la seguridad de los ciclistas cuando éstos hacían
su ingreso.
No se llegó a San Miguel. Sí bien el presidente del Comité
Organizador de la Vuelta, Rubén Contreras, argumentó que
la Vuelta no tocó suelo migueleño por falta de apoyo del
alcalde de San Miguel, Will Salgado, pensamos que debió agotarse
otras instancias.
La metrópoli oriental es demasiado importante tanto por su extensión
territorial como por el progreso que ha experimentado en distintos rubros,
cuenta además con instituciones y empresas que pueden apoyar una
competición como esta.
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En forma. Franco Marvulli (centro) se entrenó ayer. Foto:
EDH/Arturo Silva
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Día y hora equivocada. Los problemas de congestionamiento vehicular
que se originaron el día jueves 28 y viernes 29 de abril, cuando
se realizaron los dos circuitos cerrados, en Metrocentro y bulevar Los
Próceres, se realizaron en horas y días equivocados.
Lo mejor hubiese sido hacerlos un día sábado por la tarde
o domingo a cualquier hora, si hablamos de tiempo normal, años
atrás se hacían día de semana pero debe recordarse
que la Vuelta se organizaba en el período de vacaciones agostinas.
Cambios repentinos. Con la venia del comisario colombiano, y por supuesto
la de los directores técnicos, algunas rutas fueron modificadas
en el supuesto beneficio de los ciclistas, lo cual le resta credibilidad
y sobre todo, competitividad a la Vuelta.
Cancelan prueba antidoping. Debido a los antecedentes que se tienen de
los ciclistas en el mundo, y sobre todo ahora que la vuelta es categoría
2.2, en la quinta etapa los encargados de hacer el examente antidopaje
comunicaron que se había cancelado la prueba. Al preguntarles el
por qué, respondieron que era una decisión de los jueces.
Faltó señalización. En la primera etapa hizo falta
señalización en Santa Ana, por lo que algunos ciclistas
dudaban de la ruta a seguir.
La web en deuda. El sitio web volvió a carecer de la información
actualizada a que se comprometieron los organizadores.

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