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Ilustración / Eduardo
Calacin
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Jorge Beltrán/Edmee Velásquez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La vida afectada de sida podría no alcanzarle a José Vásquez
para pagar los 40 años de prisión a que recién fue
condenado por violar continuamente a un niño de 13 años.
Vásquez cometió los abusos valiéndose del cargo que
tenía como profesor de educación física de la escuela
donde estudiaba el menor.
En mayo de 2004, cuando Vásquez ya estaba preso, le detectaron
sida en el Hospital Rosales. Pocos meses después, a la víctima
le hicieron la prueba llamada Elisa y dio negativo al VIH.
A la víctima, la vida le ha hecho un mal tercio desde que nació.
No sabe quién es su padre y su madre lo abandonó con su
abuela cuando tenía un año. Ella murió ocho años
después.
Al morir la abuela, el niño quedó bajo la tutela de Domingo
S., conviviente de la abuela, quien le daba buen trato, hasta cuando le
comentó la vejación. El hombre lo golpeó y ahora
el ofendido vive en un orfanato. La víctima calló los abusos
bajo amenazas.
Acoso
El calvario del menor comenzó una mañana cuando Vásquez,
en un recinto escolar de Ciudad Delgado, le preguntó si quería
acostarse con una compañera de clases. La víctima dijo que
no.
En el mismo momento le preguntó si quería que le hiciera
una felación. El pequeño también lo rechazó
diciéndole que no era homosexual.
Ese mismo día, con engaños, se lo llevó a Apopa,
donde lo violó por primera vez cerca de una cancha de fútbol;
días después lo abusó en una cancha de una escuela
católica del Barrio San Miguelito y posteriormente lo hacía
todos los sábados en una iglesia evangélica que funciona
en la Alameda Juan Pablo II.
Así transcurrió 2003. El hombre desapareció por un
tiempo. En 2004, el niño se cambió de escuela. El 16 de
septiembre, Vásquez lo encontró de nuevo.
Cuando el menor iba a estudiar, lo vio plantado en el umbral de la puerta
donde vivía. Le dijo que lo quería ver el sábado
próximo en el templo evangélico, donde él sujeto
vivía de posada.
El infante le dijo que no iría y echó a correr. El desalmado
lo siguió hasta la entrada de la escuela. Hasta entonces, el adolescente
se sintió con valor para contarle a su maestra lo que ocurría.
Autoridades escolares denunciaron el caso y peritajes médicos determinaron
que el estudiante había sido violado continuamente.
Vásquez fue capturado en octubre de 2004. La contundencia de las
pruebas en contra bastaron para que fuera condenado hace un par de semanas.
Hace algunos meses, al pequeño le practicaron la prueba de VIH
y salió negativo; pero un examen podría no bastar, ya que
no se hace visible en poco tiempo.
El cuadro clínico del convicto hace suponer que éste no
pasará mucho tiempo encarcelado.
Diagnóstico incierto
- El infectólogo, Jorge Panameño, no descarta que el menor
pueda estar infectado de sida.
- El virus pudo no haber sido detectado en el examen pocos meses después
de que al
convicto le hallaran la enfermedad.
-Tal vez por el corto tiempo en que se le practicó no dio
un resultado certero, aseguró. Él recomendaría
otros exámenes.
- Vásquez abusaba del menor sin protegerlo.
Profesor con noveno grado
Por simple amiguísimo, José Vásquez pasó
de ser pintor de brocha gorda a profesor de educación física
de una escuela pública de Ciudad Delgado, pese a que no estudió
más que
noveno grado.
Por decisión del consejo directivo escolar, según documentos
anexados al proceso judicial, el sujeto se ganaba 68.57 dólares
mensuales, por unas cuantas horas de clases a la semana.
Fue cuando trabajaba en esa escuela cuando comenzó a vejar al menor,
quien en 2003, estudiaba quinto grado.
En el expediente judicial no se establece si Vásquez, cuando comenzó
a violar a al menor ya sabía que padecía de sida.
Al parecer, Vásquez tiene otras denuncias por violación,
sin embargo, pese a los esfuerzos no se logró comprobar esa información.

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