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Nicaragua está al filo de la escasez

Diálogo. El gobierno, la alcaldía de la capital y dirigentes del gremio de buseros buscaban ayer una solución al problema del aumento de los pasajes


Publicada 29 de abril 2005, El Diario de Hoy

Afectados. Ante el paro indefinido del transporte urbano y protestas estudiantiles, la ciudadanía ha tenido que echar mano de cualquier medio para poder movilizarse. Foto EDH


El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

En la frontera terrestre de El Espino (zona norte), la situación era normal, pero los comerciantes estaban preocupados porque el abastecimiento de productos básicos comenzaba a mermar debido al paro en Managua.

En la ciudad de Estelí, principal plaza en la región norte, el ambiente era normal y los centros de estudio y el comercio abrieron sus puertas normalmente.

En Managua, al caer la tarde, estudiantes de la Universidad Centroamericana se apostaron frente al recinto y comenzaron a entorpecer el escaso tráfico de vehículos en esa zona. En el resto de la ciudad, la gente trata de mantener la normalidad haciendo uso de los pick ups, cuyos dueños se han convertido en improvisados transportistas.

José Luis Cano, taxista, dijo que la mayor parte de la población espera que la situación se normalice lo más pronto posible, porque la actividad comercial está paralizada.

Igual piensa Obdulio López, un joven vendedor de agua helada, quien dice que ha perdido dos semanas de clases, debido a que los desórdenes de los universitarios y el paro de los buseros le han impedido asistir a su centro de estudio, ubicado en un suburbio de Managua.
Obstáculo

Hasta entrada la tarde, las pláticas entre el Gobierno y la gremial de buseros estaban empantanadas debido a que el alcalde de Managua, Dionisio Marenco, de filiación sandinista, se negaba a otorgar un subsidio temporal de aproximadamente 800 mil dólares a los buseros para que el pasaje se mantenga en 15 centavos de dólar.

Continuaron protestas. Tras dos días de relativa calma, los universitarios volvieron a cerrar varias calles y avenidas. Foto EDH

El sociólogo Óscar René Vargas sostuvo que uno de los primeros daños a la economía del país es el hecho que la tasa de crecimiento económico de este año, previsto en casi un tres por ciento, ya no se cumplirá debido a las pérdidas que está dejando el paro.

Agregó que el gobierno no previó el impacto del alza en los precios del petróleo en la economía, pues el año pasado centró sus esfuerzos en ampliar la red pavimentada del país.

Carlos Pérez, un motorista que trabaja en una institución del Estado, dijo que él no entiende de economía, pero que espera que la crisis se supere pues un recrudecimiento de las acciones de protestas sólo acarrearán más dificultades a las familias con menos recursos económicos.

Borrador

El portavoz presidencial, Lindolfo Monjarrez, dijo a la televisión local que las partes involucradas en las negociaciones han elaborado un borrador de acuerdo para poner fin a la crisis, pero que aún no ha sido firmado “porque se están afinando algunos detalles”.

Las partes informaron que se trabaja en la firma de un acuerdo que dispondría un subsidio equivalente a 2.1 millones de dólares a ser entregado a los empresarios de transporte colectivo por tres meses, para que puedan afrontar el alza en el precio de los combustibles.

El punto a discutir es el origen de los fondos, ya que el gobierno propuso aportar el 75 por ciento y que la Alcaldía de Managua otorgue la tercera parte restante, lo que fue descartado por el edil Dionisio Marenco.

Rafael Quinto, líder gremial de los transportistas, se mostró optimista por el anuncio del subsidio y afirmó que el sector “hará todo lo necesario para ayudar a resolver el problema”.

“El gobierno me pide devolver 12 millones de córdobas (725,000 dólares) de las transferencias que recibe la municipalidad, y no veo por qué quitarle a la Alcaldía lo poco que tiene, yo no tengo capacidad para cubrir eso”, dijo Marenco a periodistas.

Al cierre de esta nota las pláticas entre el gobierno y las gremiales estaban en un impasse.


Ven un retorno difícil

Pese a estar lejos de su tierra, muchos nicaragüenses radicados en El Salvador están preocupados por la situación en esa nación centroamericana, ya que cada día ven más difícil su retorno al lugar que los vio nacer.

Los desórdenes siguieron .Foto EDH

En La Unión, radican, legal e ilegalmente, unos 3 mil nicas, quienes mantienen a sus familias con las remesas que les envían mensualmente.

Ellos creen que la crisis que afronta ese país podría obligar a muchos a abandonarlo y buscar mejores horizontes en
Centroamérica, especialmente en Costa Rica y El Salvador.

Tomás Juárez, de 23 años, originario de El Viejo, municipio de Chinandega, manifiesta su pesar porque la conyuntura en su país es cada día más difícil. “El trabajo es escaso y los sueldos están botados. Con la huelga la situación se pondrá peor”, sostiene.

Juárez tiene seis años de trabajar en La Unión desde que la hacienda bananera donde laboraba en Nicaragua cerró sus operaciones.

“Los políticos han agravado la situación del país, porque la corrupción que propician no permite respiro a la economía. Sólo imagine lo que se robó (Arnoldo) Alemán y lo que saquearon los sandinistas”, dijo Bayardo Trejos, otro nicaragüense.


Piden gestión de cardenal

El presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños, envió ayer al cardenal Miguel Obando y Bravo una lista de lo que considera incumplimientos de los sandinistas sobre acuerdos alcanzados en el diálogo nacional.

Miguel Obando y Bravo.Foto EDH

El presidente nicaragüense informó de que el miércoles se reunió con Obando y Bravo para pedirle que le entregue esa lista a Ortega para tratar de desbloquear el diálogo en el que participan el Gobierno, los liberales y los sandinistas.

“Los diálogos son para hablar, buscar soluciones a los problemas y cumplir los acuerdos, no para incumplirlos, es inoportuno seguir dialogando para que no se cumplan los acuerdos que dan esperanza al pueblo, pero que no se cumplen”, agregó.

El diálogo que se inició el 14 de enero pasado lleva ya tres semanas interrumpido.

Bolaños pidió a Obando que en su calidad de testigo y garante del diálogo, hable con las otras partes, los sandinistas y los liberales, y les diga que hay que cumplir con los acuerdos.

El presidente citó el caso de la Asamblea Nacional, dominada por liberales y sandinistas, que eligió a cuatro magistrados de la Corte Suprema de Justicia sin buscar el consenso para ello con el Poder Ejecutivo, como fue acordado.

El Gobierno de Bolaños afronta una crisis desde el 5 de abril pasado por la controvertida alza de las tarifas del transporte público, que ha empezado a provocar serias pérdidas económicas a esta nación por la violencia desatada y la huelga de los transportistas de Managua.

El mandatario, en un encuentro con corresponsales de prensa extranjera, afirmó que no hay manera de que lo destituyan porque sigue luchando contra la corrupción, y porque el país esté mejor que nunca en los últimos 25 años.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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