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| Esfuerzo. En Nuevo Cuscatlán, los bomberos
sacaron los cadáveres tres horas después de ocurrida
la desgracia. Foto EDH/Carlos Torres |
Carlos
Torres
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Un descuido les costó la muerte. Dos trabajadores particulares
perecieron ayer cuando perforaban un pozo en busca de agua para abastecer
una granja de pollos.
Fueron Jorge Ramírez, de 48 años, y Carlos Ramírez
Gutiérrez, de 20, originarios del cantón
La Lima, de Huizúcar. Desde marzo trabajaban en una propiedad de
Nuevo Cuscatlán.
Carlos Morales, amigo de ellos, detalló que acostumbraba acompañarles.
A la una de la tarde de ayer, Carlos Ramírez se introdujo al pozo.
Minutos después oyeron unos estertores.
Se acercaron al agujero y lo llamaron pero no respondió, alarmado,
Jorge también se metió para tratar de ayudar a su compañero.
Al poco tiempo también se le oyó gemir.
Manuel Martínez Rodezno, dueño del terreno, estaba ahí
y no permitió que nadie más tratara de ayudar, por temor
a nuevas desgracias.
El propietario del lugar llamó a la PNC y los agentes que llegaron
pidieron auxilio al Cuerpo de Bomberos.
Los especialistas en rescate usaron mascarillas y oxígeno para
ingresar al pozo. Era demasiado tarde, ambos trabajadores estaban muertos
y fueron sacados a la superficie tras dos horas de esfuerzo.
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| Cuidado. Los rescatistas usaron equipo especial.
Foto EDH/Carlos Torres |
Atilio Hernández, miembro de la unidad de bomberos
que participó en el rescate de los cuerpos, expresó que
la muerte de los obreros se debió a aspirar las emanaciones de
azufre que había en el fondo del agujero.
Para verificar la existencia de gases, algunas personas llevan al fondo
de las perforaciones pequeñas aves en jaulas o velas encendidas.
Ninguna de las medidas fue aplicada en este caso.
Manuel Martínez indicó que clausurará el pozo y buscará
otras formas de abastecerse de agua. No quiero más tragedias,
comentó.

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