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Roberto
López-Geissmann
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
No he podido escapar del impulso de mantenerme fuera de la opinión.
Es tal la marejada de desinformación y de opiniones maliciosamente
interesadas en la destrucción de la Iglesia Católica (mal
disfrazadas de objetividad o incluso de buenas intenciones) que, sin mucha
esperanza en los resultados, pero creyendo cumplir con un impulso irresistible,
vital y ético, opino.
1. Entre los papables reconocidos, me parece que la opción es la
mejor posible. Insto a la grey con fe a que rece con fervor para que el
Espíritu Santo le dé fuerzas, voluntad, nervios y medios
(luces y conocimientos los tiene de sobra), para enderezar la nave sagrada
del rumbo absolutamente ad inferos, que se lleva desde el
Vaticano II.
2. Es oportuno saber que TODOS los papas hasta Pío XII han luchado
abierta y explícitamente contra el indiferentismo, el modernismo,
el liberalismo (en sentido religioso, en este caso), el progresismo e
incluso contra lo que se entiende hoy como ecumenismo, que es una desaforada
extensión del concepto original, de orden disolvente.
3. Así, el Concilio Vaticano II no es un simple mojón en
la historia, sino un parteaguas único, cuyo equivalente en lo político
sólo pueda ser la Revolución Francesa y se queda corta
ésta en las repercusiones que ha tenido, que son mucho más
profundas que su pura letra. En esto, como en el resto, invito al lector
a no escandalizarse: lea usted e investigue.
4 Sin emitir opiniones sobre los movimientos de neocatecúmenos
y de carismáticos, ha de aclararse que ambos distan mucho de ser
conservadores, ortodoxos, o menos aún tradicionalistas,
adjetivos que se emiten igualmente al muy bueno y respetable Papa desaparecido,
siendo que son, por el contrario, la avanzada progresista (en el caso
de los movimientos citados), cosa que con orgullo ellos mismos han de
reivindicar sin duda.
5. Los fieles católicos deben alertarse en momentos tan efusivos,
confusos y hasta alharaqueros como los actuales, en los que la opinión
mundial es influida en buena medida por medios infiltrados por enemigos
seculares no sólo de la Iglesia, sino de toda espiritualidad
y difunden falsedades, fingiendo ser miembros de una institución
a la que no pertenecen y ni siquiera respetan. Ejemplo: la Teología
de la Liberación no es católica.
6. Cuando se habla de liturgia, cuidadito, que no estamos hablando de
cosas antojadizas y secundarias, sino de expresiones esenciales de sabiduría
milenaria, avalada por un ejército de verdaderos santos y pensadores.
Su más fina y delicada joya es la santa misa.
7. ESPERANZA nos da el nuevo Pontífice, cuando en su libro Mi
Vida, afirma textualmente: Estoy convencido de que la crisis
eclesial en la que nos encontramos hoy depende en gran parte del hundimiento
de la liturgia. Lógico es que lo remedie ahora.
8 FE es la materia prima de que trata una religión
y no negociaciones, componendas o diálogos; así, el verdadero
y único ecumenismo es el que busca la conversión de los
no católicos. Jamás podrá serlo un intento de ensalada
que se convierta en religión mundial.
9. CARIDAD es el elemento esencial, la diferencia específica de
la religión de Jesucristo, que da la fuerza de persistir dentro
de las ruinas y la soledad de esta sociedad de catacumbas. Sin ella la
inteligencia se convierte en racionalismo y las energías se agotan;
ella atrae la gracia y nos conecta a lo sobrenatural, hace vivir la fe.
Es el alfa y el omega.
10. El tiempo ha llegado para que el católico asuma, quizá
más que nunca, la delicada responsabilidad de conocer y entender
su doctrina. Estudie y lea. Tiene para ello millares de textos acumulados
por centenares de hombres santos que han aportado, con la ayuda del Espíritu
Santo, una sin igual muestra de sabiduría espiritual el actual
Benedicto XVI, entre otros, tiene a su Dominus Iesus.
Ahora mismo hay abundante información.
No haga usted el simple creyéndose así no más la
verborrea de ex curas réprobos y falsos teólogos católicos,
a menudo estipendiados por conspiradores mundiales. Tres tips,
desconfíe de: 1) La mayoría de lo surgido del Concilio Vaticano
II, no todo, pero tómelo con cuidado. 2) Del Papa Pío XII
hacia atrás encontrará las fuentes vivificantes de agua
fresca tradicionales. 3) Recuerde que no está en la búsqueda
de lo que más le agrade a la gente, o a usted, o a los hermanos
separados, sea honesto y busque la verdad, el bien y el amor, que
es Dios. Amén.
*Lic. en Ciencias Políticas

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