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Con caridad y sin esperanza
Reflexiones sobre Benedicto XVI

Fe es la materia prima de que trata una “religión” y no negociaciones, componendas o diálogos; así, el verdadero y único ecumenismo es el que busca la conversión de los no católicos.

Publicada 26 de abril 2005, El Diario de Hoy


Roberto López-Geissmann
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

No he podido escapar del impulso de mantenerme fuera de la opinión. Es tal la marejada de desinformación y de opiniones maliciosamente interesadas en la destrucción de la Iglesia Católica (mal disfrazadas de objetividad o incluso de buenas intenciones) que, sin mucha esperanza en los resultados, pero creyendo cumplir con un impulso irresistible, vital y ético, opino.

1. Entre los papables reconocidos, me parece que la opción es la mejor posible. Insto a la grey con fe a que rece con fervor para que el Espíritu Santo le dé fuerzas, voluntad, nervios y medios (luces y conocimientos los tiene de sobra), para enderezar la nave sagrada del rumbo absolutamente “ad inferos”, que se lleva desde el Vaticano II.

2. Es oportuno saber que TODOS los papas hasta Pío XII han luchado abierta y explícitamente contra el indiferentismo, el modernismo, el liberalismo (en sentido religioso, en este caso), el progresismo e incluso contra lo que se entiende hoy como ecumenismo, que es una desaforada extensión del concepto original, de orden disolvente.

3. Así, el Concilio Vaticano II no es un simple mojón en la historia, sino un parteaguas único, cuyo equivalente en lo político sólo pueda ser la Revolución Francesa —y se queda corta ésta— en las repercusiones que ha tenido, que son mucho más profundas que su pura letra. En esto, como en el resto, invito al lector a no escandalizarse: lea usted e investigue.

4 Sin emitir opiniones sobre los movimientos de neocatecúmenos y de carismáticos, ha de aclararse que ambos distan mucho de ser “conservadores”, “ortodoxos”, o menos aún “tradicionalistas”, adjetivos que se emiten igualmente al muy bueno y respetable Papa desaparecido, siendo que son, por el contrario, la avanzada progresista (en el caso de los movimientos citados), cosa que con orgullo ellos mismos han de reivindicar sin duda.

5. Los fieles católicos deben alertarse en momentos tan efusivos, confusos y hasta alharaqueros como los actuales, en los que la opinión mundial es influida en buena medida por medios infiltrados por enemigos seculares —no sólo de la Iglesia, sino de toda espiritualidad— y difunden falsedades, fingiendo ser miembros de una institución a la que no pertenecen y ni siquiera respetan. Ejemplo: la Teología de la Liberación no es católica.

6. Cuando se habla de liturgia, cuidadito, que no estamos hablando de cosas antojadizas y secundarias, sino de expresiones esenciales de sabiduría milenaria, avalada por un ejército de verdaderos santos y pensadores. Su más fina y delicada joya es la santa misa.

7. ESPERANZA nos da el nuevo Pontífice, cuando en su libro “Mi Vida”, afirma textualmente: “Estoy convencido de que la crisis eclesial en la que nos encontramos hoy depende en gran parte del hundimiento de la liturgia”. Lógico es que lo remedie ahora.

8 FE es la materia prima de que trata una “religión” y no negociaciones, componendas o diálogos; así, el verdadero y único ecumenismo es el que busca la conversión de los no católicos. Jamás podrá serlo un intento de ensalada que se convierta en religión mundial.

9. CARIDAD es el elemento esencial, la diferencia específica de la religión de Jesucristo, que da la fuerza de persistir dentro de las ruinas y la soledad de esta sociedad de catacumbas. Sin ella la inteligencia se convierte en racionalismo y las energías se agotan; ella atrae la gracia y nos conecta a lo sobrenatural, hace vivir la fe. Es el alfa y el omega.

10. El tiempo ha llegado para que el católico asuma, quizá más que nunca, la delicada responsabilidad de conocer y entender su doctrina. Estudie y lea. Tiene para ello millares de textos acumulados por centenares de hombres santos que han aportado, con la ayuda del Espíritu Santo, una sin igual muestra de sabiduría espiritual —el actual Benedicto XVI, entre otros, tiene a su “Dominus Iesus”—. Ahora mismo hay abundante información.

No haga usted el simple creyéndose así no más la verborrea de ex curas réprobos y falsos teólogos católicos, a menudo estipendiados por conspiradores mundiales. Tres “tips”, desconfíe de: 1) La mayoría de lo surgido del Concilio Vaticano II, no todo, pero tómelo con cuidado. 2) Del Papa Pío XII hacia atrás encontrará las fuentes vivificantes de agua fresca tradicionales. 3) Recuerde que no está en la búsqueda de lo que más le agrade “a la gente, o a usted, o a los hermanos separados”, sea honesto y busque la verdad, el bien y el amor, que es Dios. Amén.
*Lic. en Ciencias Políticas

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