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Economía para todos
El increíble Hulk (y las ventanas rotas…)

Al fin de cuentas, estamos hablando de economía, donde la riqueza de una sociedad se mide por los bienes y servicios disponibles por las personas que la integran, y no por “cómo circula” el dinero.

Publicada 26 de abril 2005, El Diario de Hoy


Alejandro Alle
El Diario de Hoy

alejandro_alle@yahoo.com

Con frecuencia, la principal causa de los problemas son..., las soluciones. Pero no crea que ello sólo ocurre en nuestros días, ¿eh?, porque en verdad viene desde los tiempos de Adán y Eva. Bueno, lo que pasó con esos dos ingratos es una muestra de cómo una solución, seguramente muy divertida para ellos, nos llenó de problemas a todos los que vinimos después.

Imaginemos ahora que unos mareros llegan a una panadería, y rompen la vidriera de una pedrada. Pasado el enojo inicial, alguien convence al panadero de que se alegre, pues eso reactivará la economía…

El argumento es que si bien la reparación de la ventana le costará al panadero 250 dólares, gracias a ello, el vidriero tendrá ahora más dinero para gastar en otros comercios, quienes, por lo tanto, también tendrán más ventas. En síntesis, la pedrada fue buena para la sociedad… (¿?)

¿Le parece absurdo? ¡Qué bueno!, porque ello significa que tampoco habrá creído mucho cuando algunos hablaban sobre la reactivación económica que traería la reconstrucción posterremotos (a los constructores, y vidrieros, quizás…). ¡Please!, ni pedradas ni terremotos pueden ser buenos para una sociedad ni reactivar nada…

Lo que nadie le dijo al panadero es que ya no podrá pagar el traje que tenía pensado comprar, por lo cual, ahora deberá conformarse con reponer la ventana. Se empobreció, y ya no tendrá una ventana y un traje, como él quería.

La sociedad, en su conjunto, también ha tenido una pérdida, ya que seguirá habiendo una ventana y 250 dólares (ahora en manos del vidriero), y se desperdició la oportunidad de que hubiera una ventana, un traje y 250 dólares (en manos del sastre), tal como quería el panadero.

Alguien me dirá, ¿pero vos no viste que el vidriero ganó? Es que tendemos a ver sólo la transacción del panadero con el vidriero que fabricó la nueva ventana, pero nos olvidamos de la transacción que no pudo hacer el panadero con el sastre (¡porque la pedrada lo impidió!). ¿Sabe qué?, el contrato que obtuvo el vidriero es el que no obtuvo el sastre, por lo cual la pedrada no generó realmente ningún empleo ni actividad nueva.

Si hubiera podido hacer el traje para el panadero, el sastre hubiera ampliado su casa y hubiera necesitado una ventana. O hubiera reparado su auto, con lo cual el mecánico hubiera podido cambiar las ventanas viejas de su taller. Es decir, el vidriero siempre hubiera tenido trabajo.

Al fin de cuentas, estamos hablando de economía, donde la riqueza de una sociedad se mide por los bienes y servicios disponibles por las personas que la integran, y no por “cómo circula” el dinero.

En la mayoría de las ciencias sería impensable que pudieran propagarse tantos errores y opiniones equivocadas, tal como ocurre en la economía. Claro, en la física no suele haber intereses personales ni sectoriales, razón por la cual nadie tiene la intención de refutar a Newton, diciendo que las manzanas “se caen” de abajo para arriba….

Por el contrario, muchas de las opiniones que escuchamos en materia económica nos dicen que si se hiciera tal o cual cosa, las vacas volarían. ¡Ah!, si luego nos acordamos de preguntar por qué nunca volaron las vacas, nos dirán que no hubo suficiente viento (claro, se habían olvidado de contarnos que además, era necesario un viento de 500 km/h…, para que levantaran vuelo).

Pero entonces, ¿estamos perdidos? ¡Para nada! Teniendo claras unas pocas ideas claves, leer la sección económica del diario es fácil y divertido, porque además de informarnos, podemos decidir con criterio qué noticia tomar en serio, qué cosa no escrita leer entre líneas, a cuál opinión creerle, y con cuál… largar la carcajada. Haga la prueba leyendo lo siguiente:

“Los seres humanos tendemos a enfatizar sólo los efectos inmediatos que generaría alguna acción, pero nos desentendemos de los efectos de largo plazo. Y además, tendemos a considerar sólo las consecuencias positivas que tal acción tendría en algún sector económico, pero solemos olvidar las eventuales consecuencias negativas sobre el resto de la sociedad”.

El párrafo anterior, aunque parece el manifiesto de algún grupo ecologista…, está muy lejos de serlo. Es pura economía y sentido común, y nada tiene que ver con la capa de ozono. En efecto, lo que usted leyó es la tesis básica de un economista llamado Henry Hazlitt, que durante muchos años escribió en el New York Times (ya sé, citar esto no es tan cool como hablar del reportaje a Clapton en la revista Rolling Stone, pero Eric nunca escribió sobre economía).

Hazlitt es el autor de un libro llamado “Economía en una lección”, y esa tesis es precisamente “la” lección, que desarrolla luego a través de muchos ejemplos, siendo el de la ventana rota uno de ellos. ¡Ah!, el libro fue escrito hace 60 años, en Estados Unidos. Pero hoy tiene total vigencia, acá y en la China…

Por ello, cuando escuchemos alguna apología de la destrucción…, y veamos que algunos se ponen verdes como Hulk, calmémonos y no rompamos ninguna ventana. Pensemos que quienes hablan no conocen a Hazlitt, porque, si no, habría que suponer que además de escuchar “Cocaine”, de Clapton, también la inhalaron.
Hasta la próxima.

*Ingeniero. Master en Economía (ESEADE, Buenos Aires). Columnista de El Diario de Hoy.

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