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Estratega. Guus Hiddink (centro), entrenador del PSV, quiere repetir
la hazaña de 1988. Foto EDH
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DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
El Milan es el favorito para acceder a la final de la Champions, pero
enfrente tendrá hoy, en el partido de ida, a un equipo de lo más
incómodo: el PSV Eindhoven, que vive un momento de gloria y sueña
con repetir lo logrado en 1988.
Hace 17 años, el equipo holandés conquistó el triplete
(Liga, Copa holandesa y Copa de Europa). En aquella ocasión el
técnico era el mismo de ahora, Guus Hiddink. Y en 2005 llegan al
choque de Milan con la fiesta del título de liga conquistado el
sábado aún fresca.
Podemos hacer la vida difícil al Milan. A pesar de que son
los más fuertes, empataremos en San Siro a uno o a dos, cree
el defensa Alex.
Cualquiera de esos resultados debe ser temible para el Milan. El PSV ganó
la Copa de Europa de 1988 eliminando al Real Madrid, el favorito entonces,
tras empatar 1-1 en España y 0-0 en Holanda, y en la final al Benfica
por penales tras 120 minutos con 0-0.
El florecimiento del PSV bajo Hiddink, que ya ganó su quinto título
superando así al legendario Rinus Michels, presenta de hecho más
paralelismos con 1988: también en aquellas fechas logró
formar un fuerte conjunto con jugadores jóvenes que de modo inesperado
se superaron a sí mismos.
Incluso los italianos, tan habituados al éxito, expresan su respeto
por el club del gigante electrónico Philips. ¿Quién
va a frenar a ese PSV y a ese Guus Hiddink? se preguntó ayer
el diario La Gazzetta dello Sport.
Tensión máxima
El optimismo sin límites en el PSV contrasta con las precauciones
de un Milan que, según reconoció su técnico, Carlo
Ancelotti, padece stress por estar jugándose a cara
de perro los títulos de la Liga de Campeones y el de la liga italiana
con la Juventus.
Por si eso fuera poco, en el aspecto puramente futbolístico Hiddink
puede contar con su equipo de lujo, mientras que Ancelotti tiene variados
problemas. Andrea Pirlo, creador de juego, está lesionado en la
rodilla y el defensa Jaap Stam tiene problemas en el muslo derecho. Y
como Alessandro Nesta está suspendido, Alessandro Costacurta, de
39 años, habrá de saltar al campo.
En ese contexto, Ancelotti se esfuerza por animar a sus hombres. Es
un bonito reto y tenemos la confianza para superarlo. Yo, en cualquier
caso, duermo muy bien y no necesito pastillas, dijo.

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