|
Begoña Llanos
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Hoy en día, una
buena parte de la población económicamente activa se gana
la vida fuera de los parámetros de un sueldo... emprendiendo, consolidando
su propio negocio y futuro económico.
Tan sano ha resultado este modus vivendi para la iniciativa privada, que
los gobiernos de los estados empiezan a considerar la alternativa de volverse
emprendedores...
Auspiciado por la USAID, Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional,
y Banobras, como contraparte mexicana, los gobiernos de ambos países
firmaron un Convenio de Cooperación Internacional entre sus respectivos
países durante la Cumbre de Monterrey, en marzo de 2002.
Este acuerdo lleva el nombre de Partnership for Prosperity (Sociedad para
la Prosperidad), e incluye una alianza específica que lleva el
nombre de Modelo de Desarrollo Municipal Mediante Financiamiento de Infraestructura
en México, cuyo fin es crear las estructuras propicias para que
los estados puedan obtener recursos económicos sin depender estrictamente
del Gobierno Federal.
Desde hace años la Federación Mexicana se ha encargado de
recaudar las contribuciones económicas, tanto propias como de los
estados y de redistribuir las participaciones Federales a Estados y Municipios.
Independencia
Además, hasta hace poco, existía un procedimiento mediante
el cual el gobierno federal autorizaba a algunos Estados a contraer duda,
ya fuera con la banca comercial o con la banca de desarrollo, e incluso
existía la opción de hacerse de recursos en la bolsa de
valores.
Lamentablemente, los proyectos emprendidos por los estados con estos fondos
fracasaban con mucha frecuencia y la Federación tenía que
saldar las deudas que los Estados habían contraído.
Ante esta situación, la Secretaría de Hacienda y Crédito
Público impuso a los estados y municipios que solicitaban recursos,
la condición de obtener al menos dos calificaciones de crédito,
es decir, dos evaluaciones hechas por las llamadas Agencias Calificadoras
de su capacidad de endeudamiento y de la viabilidad de los proyectos para
los que solicitaban el dinero.
Con estas credenciales muchos estados empezaron a pensar en obtener sus
recursos en el mercado de valores, pues este dinero podía resultar
mucho más barato.
Esta reflexión, aunada a ciertas circunstancias políticas
llevó al Gobierno mexicano a autorizar plenamente la emisión
de bonos en la bolsa de valores por parte de los estados. Y fue así
como, a partir de diciembre de 2001, se pudo realizar la primera colocación
de bonos en el Mercado Nacional.
A partir de entonces varios Estados y Municipios han logrado acceder a
este tipo de financiamiento a través de la bolsa de valores.
Desempeño
El futuro es promisorio entidades públicas
más autónomas, transparencia en el manejo de los recursos
y un gran aliento al desarrollo de la infraestructura para el país,
sin embargo aún queda mucho por hacer abrir esta posibilidad
no sólo a las grandes entidades capaces de garantizar sus pagos
sino también a las más pequeñas; convencer a los
inversionistas capaces de ofrecer seguridad y permanencia: afores, aseguradoras,
fondos privados o fondos mutuos.
Se trata de un reto emprendedor que, como cualquier otro, exige trabajo,
planeación, cambio de paradigmas y, sobre todo, una visión
muy clara de la meta que se persigue y el tesón para conseguirla.

|