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| Acciones. La semana pasada hubo un reordenamiento.
Foto EDH/Arturo Silva |
Guadalupe Hernández
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Félix González, administrador, dijo que el edificio se construirá
al costado poniente, frente al Cementerio General, en donde antes estaba
un tambo de gas.
En dicho lugar existen unas galeras, pero al iniciar las obras, los vendedores
que laboran ahí serían reubicados en la 12a. Calle Poniente
y 7a. Avenida Sur.
González prefirió no brindar detalles del proyecto, porque
se encuentra en la fase de licitación. Sin embargo, indicó
que podría ser un edificio multirespuesta, que venga a solucionar
el problema de espacio que predomina.
La idea es tenerlo listo como en noviembre, para poder reordenar
las ventas, dijo.
El proyecto de modernización comprende la construcción de
un estacionamiento con capacidad para cerca de 250 vehículos y
mejoras en algunos locales comerciales, que podría estar listo
en 2006.
También incluye la remodelación y obras de mejoramiento
en el resto de edificios que no fueron afectados por el incendio en 1998.
Con ello buscan darle un nuevo enfoque a las dos plazas: San Vicente de
Paúl y Las
Banderas, a fin de que el centro comercial tenga salidas de emergencia
y los compradores gocen de un espacio donde descansar.
Esta última se encuentra en disputa, debido a que está ocupada
por un grupo de 18 vendedores, que se niegan a retirar.
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| Margarita de Valencia. Secretaria de la Gerencia
General. Foto EDH/Nelson Dueñas |
He visto pasar ocho administraciones
El recuerdo del ajetreo que hubo antes de la apertura del Mercado Central
permanece en la memoria de Margarita de Valencia, de 52 años.
Ella se ha desempeñado como secretaria de todos los mercados municipales
de la capital desde hace 30 años.
He visto pasar ocho administraciones municipales y diferentes alcaldes,
dice.
Comenzó a los 21 años en el mercado Modelo, pero ahí
sólo estuvo un año, ya que fue trasladada al Central, para
que participara en los preparativos de la inauguración.
También fue parte del equipo que realizó el censo de todos
los comerciantes que ingresarían, las cuales procedían de
mercados aledaños.
Se incluyeron a muchas vendedoras de la calle. La inauguración
fue un día de mucha emoción, porque era un lugar muy bonito
y despejado, dice.
Hace tres años regresó al Central, como secretaria de la
Gerencia General.
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| Laura Navas. Cumplió 30 años de
vender en el Central. Foto EDH/Nelson Dueñas |
Aquí he pasado gran parte de mi vida
Doña Laura Navas de Quijano, de 80 años, una vendedora
de hortalizas, recuerda como que fue ayer cuando llegó a instalarse
a aquel inmenso y limpio lugar.
Ella era una de las comerciantes del mercado La Compañía,
que estaba ubicado en donde ahora funciona el Centro Comercial Galerías,
frente al Parque Hula-Hula.
El primer mes tuvo que vender en el sótano, mientras se le entregaba
un puesto fijo.
Después fue instalada en el área de planchas del edificio
número seis.
Desde entonces su vida ha transcurrido al interior de ese recinto, entre
olores de frutas, verduras, hierbas y especies aromáticas.
La humilde mujer recuerda que para llegar a las 7:00 de la mañana,
tenía que levantarse de madrugada, pues vivía en el Cantón
El Rosario, de Tonacatepeque. En la actualidad, reside en un lugar más
cercano, pero siempre madrugada por aquello de la costumbre.
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| Guadalupe Martínez. Vende dulces y galletas.
Tiene 70 años. Foto EDH/Nelson Dueñas |
De la venta he criado a mis hijos
Guadalupe Martínez, de 70 años, dice que un día
previo al traslado, en 1975, metió en cajas toda la mercadería
que tenía en el mercado La Compañía, dispuesta a
conocer su nuevo lugar de trabajo.
Al principio también permaneció en el área del sótano,
pero luego le fue asignado el puesto 48 del pabellón número
seis, en donde todavía permanece.
Los primeros días me sentía rara, porque acá
los puestos eran más pequeños, pero luego me acostumbré,
indica.
De las compañeras que entraron con ella, ya no quedan muchas.
Asegura que algunas se fueron cuando las ventas decayeron, lo cual es
uno de los principales problemas que enfrentan en la actualidad. Al igual
que el aumento de los impuestos municipales.
Por ello, de abarrotes pasó a la venta de galletas y dulces, pero
como no logra tener surtido hay días en que sólo vende 5
ó 10 dólares.

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