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| Extensión. Son 48 mil metros cuadrados
de construcción. Cuenta con 10 pabellones y dos plazas. Actualmente
las calles aledañas están invadidas por ventas. Foto
EDH/Archivo |
Guadalupe Hernández
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Las puertas del Mercado Central se abrieron por primera vez hace 30 años.
El moderno inmueble de 48 mil 815 metros cuadrados de construcción
albergó en un principio a más de 2 mil comerciantes.
El sueño de las autoridades municipales de aquel entonces era despejar
las calles del centro que se habían abarrotado de canastos, velachos
y puestos informales.
También brindar mejores condiciones laborales a las usuarias de
los mercados existentes, ya que éstos funcionaban en edificios
inadecuados, derruídos, antiestéticos y antihigiénicos.
El hacinamiento y la mala ubicación de éstos provoca problemas
diversos a la ciudad capital. Datos históricos indican que algunos
eran privados como: la Compañía, Gato Negro, Alvarenga y
Santa Teresa. Pero también hubo municipales, como el Hospicio Nº
4; de Carnes Nº 5; ex juzgados; Amaya y Sitio Solo.
En 1969, el Gobierno de la República emitió el Decreto número
312 que establece la Ley de Mercados de la ciudad de San Salvador,
debido a la urgente necesidad de crear un sistema de comercialización
de los productos básicos, que incluía la construcción
de nuevos inmuebles.
El mandato se comenzó a cumplir hasta 1973, cuando la alcaldía
municipal puso en marcha un proyecto para la construcción de los
inmuebles, gracias a un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo
(BID), que ascendió a 6.3 millones de dólares aprobados.
El Mercado Central fue la prioridad.
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| 1998. Un incendio destruyó el 40 por
ciento del recinto. Foto EDH/Archivo |
El proyecto estuvo a cargo del Consejo de Mercados de San Salvador (COMERSAN)
y obligó a demoler varios mesones que se encontraban en el trazo,
cerca de la Iglesia El Calvario, entre éstos los famosos Pineda.
La mañana del 5 de abril de 1975 las locatarias tenían sentimientos
encontrados, según recuerdan, ya que estaban felices por estrenar
las amplias instalaciones, pero también tristes por abandonar sus
antiguos puestos.
Ese día las calles del centro lucieron despejadas y en orden, según
algunas noticias escritas sobre el importante acontecimiento. Pero con
el paso de los años, las ventas volvieron a ocupar las vías.
El incendio
La noche del 30 de diciembre de 1998 un voraz incendio acabó con
un 40 por ciento del recinto. Los pabellones 4 y 8, y el sótano
(hoy pabellón 9) sufrieron daños totales, dejando pérdidas
millonarias.
La reparación se convirtió en la principal exigencia de
los vendedores. Dichas labores iniciaron un año más tarde
con la remoción de escombros y obras primarias, como: pasillos,
techos y rampas. La inversión fue de 19 millones de colones, con
parte de los fondos del seguro por daños que alcanzó los
31 millones de colones.
La construcción de más de 24 mil metros cuadrados y la
reconstrucción de otros 55 mil de infraestructura física
inició cinco años después, gracias a un préstamo
del Banco Centroamericano de Inversión Económica (BCIE),
por $7.4 millones.

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