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| Cables. El gorro está conectado a una
computadora.Foto EDH |
AP/Nueva York
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
El autor de esta nota, un tipo cuarentón que viste un gorro de
baño azul con lunares del que salen una serie de cables, está
contemplando la pantalla de una computadora desde un asiento reclinable;
él cree estar frente a un piano tocando la Polonesa militar, de
Fryderyk Chopin.
Una cajita roja está cruzando la pantalla de la computadora, y
él está esperando a que su fantasía altere sus ondas
cerebrales lo suficiente para que se eleve y dé en un blanco.
Todo lo anterior se trata de los primeros pasos hacia un objetivo tecnológico
complejo, pero que se expresa con pocas palabras: usar señales
eléctricas del cerebro como instrucciones a computadoras y otras
máquinas para permitir que personas paralizadas puedan comunicarse,
desplazarse y controlar su entorno sin usar un solo músculo.
Los logros hasta el momento son muchos: un hombre cuadriplégico,
en Massachusetts, puede cambiar los canales del televisor, encender y
apagar las luces de su cuarto mediante un brazo robot y enviar mensajes
electrónicos.
Siete pacientes paralíticos en Stuttgart, Alemania, navegan por
la Internet y escriben cartas a sus amigos desde sus hogares.
Algunos científicos ya visualizan el empleo de las señales
cerebrales para avanzar mucho más. John Donoghue, encargado del
departamento de neurología de la Universidad Brown dice que algún
día los paralíticos podrían recuperar el movimiento
de sus miembros al usar señales del cerebro para mover sus músculos.
Con el tiempo, se podrían crear brazos y piernas de materiales
livianos que calzarían sobre los miembros paralizados y permitirían
al paciente caminar y recoger cosas.

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