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| Sin parar. El público se preparó
con todo su armamento para disfrutar cada minuto. Foto
EDH |
Redacción Vida
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
La bodega del rock, en Soyapango, fue el escenario que permitió
a cientos de personas disfrutar ayer del segundo día del Guanarock.
A diferencia de las ediciones anteriores, el polvo no fue el enemigo de
los fanáticos y músicos (antes se hacía en el parqueo
del Estadio Cuscatlán), éste le cedió ese privilegio
al calor...
Por momentos, el hacinamiento en el que se convirtió el festival
que el sábado se dedicó a los metaleros puso
a prueba la energía de los roqueros.
A las 2:00 de la tarde, la primera banda, Balance, subió a la tarima.
El espacio se hacía cada vez más pequeño, ante la
cantidad de gente que comenzó a llegar.
A pesar de los problemas de sonido, los salvadoreños despertaron
el apetito musical del público.
Barek los secundó con su repertorio original. Era la primera vez
que ellos estaban en el Guanarock. La presentación los animó
para volver el próximo año.
Ha sido lo mejor de nuestras vidas. No podíamos creer que
el público coreara nuestras canciones, aseguró Manuel
Hernández, el guitarrista.
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| Susto. Algunos roqueros tuvieron dificultades
con la PNC. Foto EDH |
La jornada continuó. El calor cada vez se hacía más
insoportable, pues las ofertas musicales mejoraban en ritmo y calidad.
Así, Araña, compuesto por El Conejo, antiguo vocalista de
Aborígenes, Pico (bajo) y El Mono (bataca) descargó toda
su potencia hasta que el sonido sucumbió y los obligó a
terminar su participación.
En ese lapso, algunas fanáticas aprovecharon para solicitarle un
autógrafo a El Conejo.
Ska para bailar
Pasaron 10 minutos. El intermedio terminó. La música regresó
y el Guanarock volvió a encenderse. La presencia de R.C.P. (Resucitación
Cardio Pulmonar) se hizo sentir.
El cansancio comenzó a invadir los cuerpos de los más de
800 asistentes. Chirilawers, sin embargo, lo derrotó con impresionantes
descargas roqueras.
La desesperación que provoca el sudor se incrementó con
la aparición de Ayutush. Aun así, el publicó coreó
y bailó el mosh (saltos y golpes) con una fuerza y agresividad
impresionante.
A las 5:30 de la tarde, seis bandas se habían presentado, y mientras
los roqueros buscaban un aire menos contaminado y más libre, Pashpak
invitó a seguir saltando. Aquellos que parecían haber caído
en combate se levantaron.
El plato fuerte del Guanarock llegó con la participación
de dos de las mejores bandas nacionales: Adhesivo y La Pepa.
El Guanarock 2005 regresó y se fue. Trece bandas se unieron en
dos días para demostrar que sí hay talento salvadoreño.

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