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Explosión de energía

El Guanarock estuvo marcado por el “power” y la distorsión de nueve bandas nacionales

Publicada 25 de abril 2005, El Diario de Hoy

Sin parar. El público se preparó con todo su armamento para disfrutar cada minuto. Foto EDH


Redacción Vida
El Diario de Hoy

vida@elsalvador.com


La bodega del rock, en Soyapango, fue el escenario que permitió a cientos de personas disfrutar ayer del segundo día del Guanarock. A diferencia de las ediciones anteriores, el polvo no fue el enemigo de los fanáticos y músicos (antes se hacía en el parqueo del Estadio Cuscatlán), éste le cedió ese “privilegio” al calor...

Por momentos, el hacinamiento en el que se convirtió el festival —que el sábado se dedicó a los metaleros— puso a prueba la energía de los roqueros.

A las 2:00 de la tarde, la primera banda, Balance, subió a la tarima. El espacio se hacía cada vez más pequeño, ante la cantidad de gente que comenzó a llegar.

A pesar de los problemas de sonido, los salvadoreños despertaron el apetito musical del público.

Barek los secundó con su repertorio original. Era la primera vez que ellos estaban en el Guanarock. La presentación los animó para volver el próximo año.

“Ha sido lo mejor de nuestras vidas. No podíamos creer que el público coreara nuestras canciones”, aseguró Manuel Hernández, el guitarrista.

Susto. Algunos roqueros tuvieron dificultades con la PNC. Foto EDH

La jornada continuó. El calor cada vez se hacía más insoportable, pues las ofertas musicales mejoraban en ritmo y calidad. Así, Araña, compuesto por El Conejo, antiguo vocalista de Aborígenes, Pico (bajo) y El Mono (bataca) descargó toda su potencia hasta que el sonido sucumbió y los obligó a terminar su participación.

En ese lapso, algunas fanáticas aprovecharon para solicitarle un autógrafo a El Conejo.

Ska para bailar

Pasaron 10 minutos. El intermedio terminó. La música regresó y el Guanarock volvió a encenderse. La presencia de R.C.P. (Resucitación Cardio Pulmonar) se hizo sentir.

El cansancio comenzó a invadir los cuerpos de los más de 800 asistentes. Chirilawers, sin embargo, lo derrotó con impresionantes descargas roqueras.

La desesperación que provoca el sudor se incrementó con la aparición de Ayutush. Aun así, el publicó coreó y bailó el mosh (saltos y golpes) con una fuerza y agresividad impresionante.

A las 5:30 de la tarde, seis bandas se habían presentado, y mientras los roqueros buscaban un aire menos contaminado y más libre, Pashpak invitó a seguir saltando. Aquellos que parecían haber “caído en combate” se levantaron.

El plato fuerte del Guanarock llegó con la participación de dos de las mejores bandas nacionales: Adhesivo y La Pepa.

El Guanarock 2005 regresó y se fue. Trece bandas se unieron —en dos días— para demostrar que sí hay talento salvadoreño.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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