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Apoyo a los mayores

Cabañas. La Casa San Vicente de Paúl funciona desde hace 44 años. Recibe apoyo económico y alimentos de la alcaldía y militares. Puede triplicar el número de internos

 

Publicada 25 de abril 2005, El Diario de Hoy

Solidaridad. Dos hermanas de Nazareth de la Diócesis de San Vicente dan asistencia.Fotos EDH

René Serrano
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com


La vejez puede ser una de las etapas más gratificantes de la vida, pero si se vive solo resulta una de las más tristes.
Esa es la historia de muchos de los ancianos que han pasado los últimos días de su vida en la Casa San Vicente de Paúl, en el barrio Los Remedios de la ciudad de Sensuntepeque, que desde hace cuarenta y cuatro años los recibe para darles cariño y atención.

Aunque el local fue remodelado para que los internos se sientan cómodos, siempre hacen falta alimentos, medicinas, ropa de cama y distracciones.

Actualmente, lo administran 15 señoras de la Caridad de San Vicente de Paúl, un grupo que se reúne dos veces a la semana, para organizar actividades que les permitan obtener fondos y destinarlos a los pupilos, cuyas edades oscilan entre los 70 y 90 años.

“El hogar lo sostenemos gracias a la colaboración de personas altruistas que mensualmente dan una cuota simbólica de cinco o más dólares. También, instituciones como la alcaldía y el Destacamento Militar 2 (DM2) dan sus aporte”, expresó Mercedes Cañas, la presidenta del grupo.

En el caso de la alcaldía, esta proporciona 800 colones mensuales y el DM2 les llevan alimentos y víveres periódicamente.

Reglas

La atención de los internos mejoró desde que el año pasado, dos hermanas de Nazareth de la Diócesis de San Vicente colaboran con el asilo.

Las instalaciones tienen capacidad para albergar a 50 personas, sin embargo, sólo viven 15. Poco a poco los que estaban “se han ido.”

“Sólo entre el año pasado y lo que va de éste hemos enterrado a cuatro”, dijo Cañas.
María Inés Bolaños, de 75 años, es la que más recuerda a quienes han vivido en el hogar. Ella tiene 12 años de permanecer allí.

“Hace unos dos años habíamos como veinte, pero algunos han muerto y otros se han ido a sus casitas”, comentó María, con el semblante triste.

Para quedarse, los inquilinos deben mostrar buen comportamiento, no salir del local a menos que sea necesario y no tener ningún vicio. Las medidas las impusieron las Señoras de la Caridad.

“Es necesario para recibirlos que haya una persona responsable de llevarlos, ya sea familiar o amigo”, aseguró Cañas.

¿Salir? Unicamente para llevarlos al hospital o cuando alguien los invita a un paseo. Mientras, deben permanecer en el asilo recordando las alegrías de sus años juveniles.


Ayuda a tiempo
- El centro de atención fue fundado en 1961.
- Desde ese año utilizan el local que pertenece al Ministerio de Hacienda.
- Para recoger fondos, las Señoras de la Caridad realizan la elección y coronación de la Reina de la Caridad en el mes de septiembre.
- La primera presidenta de la institución fue Lidia de Velasco.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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