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| Monarca. Rafael Nadal levanta el trofeo del torneo
Conde de Godó, de Barcelona. Foto EDH
/ AP |
DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Rafael Nadal volvió a mostrarse ayer imparable en la final del
torneo de tenis de Barcelona, donde venció a Juan Carlos Ferrero
y se adjudicó su cuarto torneo en 2005, que le permitirá
ascender hasta el séptimo puesto del ranking mundial.
Nadal, octavo favorito, se impuso por 6-1, 7-6 (7-4) y 6-3 a Ferrero y
suma un nuevo título a los logrados en Acapulco, Costa do Sauípe
y Montecarlo, todos, como Barcelona, sobre polvo de ladrillo.
La final fue tan vibrante como se esperaba. Ante una cancha central del
club de tenis Barcelona completamente llena, Nadal y Ferrero depararon
un duelo de casi tres horas de duración de mayor igualdad que la
que reflejó el marcador final.
Nadal no bajó un ápice el nivel de todo el año. El
presunto cansancio por jugar también en dobles no se apreció
por ninguna parte.
Ferrero, por su lado, demostró de nuevo el tenis exhibido en las
dos últimas semanas, cercano al mejor de 2003. Pero aún
así, fue insuficiente para superar a Nadal, que apenas hizo errores,
lo devolvió todo y mostró un drive y un servicio casi impecables.
Descanso
El joven de 18 años quebró a Ferrero en un competido cuarto
juego al aprovechar su quinto punto de break y tras levantar tres ventajas
de Ferrero.
Con ventaja 3-1, Nadal se lanzó y ganó el primer set por
6-1. En el segundo, Ferrero demostró sus esperanzas y las fuerzas
se igualaron más. El campeón de Roland Garros 2003 forzó
hasta el máximo y Nadal optó por aguantar. A falta de brillantez,
el mallorquín se defendió con uñas y dientes ante
el mejor juego de Ferrero, que quebró a Nadal, algo que no había
hecho nadie antes en todo el torneo.
Pero Nadal lo recuperó al instante y se llegó en plena igualdad
al tie-break, donde se mostró de nuevo infalible.
En la tercera manga Ferrero no se desmoronó pese a la impotencia
que sentía ante la resistencia y la potencia de los golpes del
ya mejor jugador español del ranking.
En el quinto juego, Ferrero echó el resto. Fue un juego que duró
quince minutos. Gozó de hasta cinco puntos de break, salvados todos
por Nadal, con una confianza inquebrantable.
El ex número uno del mundo forzaba, pero le costaba mucho ganar
los puntos, mientras que Nadal necesitaba menos para ir avanzando en el
marcador. No fallaba y su servicio era demoledor. Ferrero dominaba, su
drive le funcionaba, pero también cometía más errores
no forzados.
Así se llegó hasta el 5-3 y a la primera oportunidad, con
su servicio, Nadal cerró el partido para hacerse con el cuarto
título del año que le lleva a ser el número siete
del mundo a partir de hoy, el mejor jugador español.

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