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Nadal: Conde de Godó

El español derrotó a su compatriota y se llevó su quinto torneo del año

Publicada 25 de abril 2005, El Diario de Hoy

Monarca. Rafael Nadal levanta el trofeo del torneo Conde de Godó, de Barcelona. Foto EDH / AP

DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com


Rafael Nadal volvió a mostrarse ayer imparable en la final del torneo de tenis de Barcelona, donde venció a Juan Carlos Ferrero y se adjudicó su cuarto torneo en 2005, que le permitirá ascender hasta el séptimo puesto del ranking mundial.

Nadal, octavo favorito, se impuso por 6-1, 7-6 (7-4) y 6-3 a Ferrero y suma un nuevo título a los logrados en Acapulco, Costa do Sauípe y Montecarlo, todos, como Barcelona, sobre polvo de ladrillo.

La final fue tan vibrante como se esperaba. Ante una cancha central del club de tenis Barcelona completamente llena, Nadal y Ferrero depararon un duelo de casi tres horas de duración de mayor igualdad que la que reflejó el marcador final.

Nadal no bajó un ápice el nivel de todo el año. El presunto cansancio por jugar también en dobles no se apreció por ninguna parte.

Ferrero, por su lado, demostró de nuevo el tenis exhibido en las dos últimas semanas, cercano al mejor de 2003. Pero aún así, fue insuficiente para superar a Nadal, que apenas hizo errores, lo devolvió todo y mostró un drive y un servicio casi impecables.

Descanso

El joven de 18 años quebró a Ferrero en un competido cuarto juego al aprovechar su quinto punto de break y tras levantar tres ventajas de Ferrero.

Con ventaja 3-1, Nadal se lanzó y ganó el primer set por 6-1. En el segundo, Ferrero demostró sus esperanzas y las fuerzas se igualaron más. El campeón de Roland Garros 2003 forzó hasta el máximo y Nadal optó por aguantar. A falta de brillantez, el mallorquín se defendió con uñas y dientes ante el mejor juego de Ferrero, que quebró a Nadal, algo que no había hecho nadie antes en todo el torneo.

Pero Nadal lo recuperó al instante y se llegó en plena igualdad al tie-break, donde se mostró de nuevo infalible.

En la tercera manga Ferrero no se desmoronó pese a la impotencia que sentía ante la resistencia y la potencia de los golpes del ya mejor jugador español del ranking.

En el quinto juego, Ferrero echó el resto. Fue un juego que duró quince minutos. Gozó de hasta cinco puntos de break, salvados todos por Nadal, con una confianza inquebrantable.

El ex número uno del mundo forzaba, pero le costaba mucho ganar los puntos, mientras que Nadal necesitaba menos para ir avanzando en el marcador. No fallaba y su servicio era demoledor. Ferrero dominaba, su drive le funcionaba, pero también cometía más errores no forzados.

Así se llegó hasta el 5-3 y a la primera oportunidad, con su servicio, Nadal cerró el partido para hacerse con el cuarto título del año que le lleva a ser el número siete del mundo a partir de hoy, el mejor jugador español.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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