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Más complicaciones para el TLC en el Congreso

Segundo debate. La Casa Blanca trata de convencer a los congresistas. Arrecian los ataques de los opositores azucareros y sindicalistas


Publicada 22 de abril 2005 , El Diario de Hoy

Haga click sobre el gráfico. Ilustración EDH

El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com

Más complicaciones surgieron ayer en el Congreso de Estados Unidos, para ratificar el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Centroamérica y República Dominicana: la industria azucarera se opone rotundamente, mientras que los líderes de los organismos defensores de los derechos laborales pidieron una renegociación profunda del acuerdo.

La Federación Americana de Trabajadores y de las Organizaciones Industriales (AFL-CIO, sigla en inglés) y la Alianza Americana de Azucareros (ASA, sigla en inglés) fueron los dos únicos organismos que rompieron el balance a favor entre los once testigos invitados por el republicano Bill Thomas, a la audiencia de ayer del Comité de Medios y Arbítrios de la Cámara de Representantes .

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Los discursos positivos de la Warner Bros, del Servicio Internacional Aeropostal, de la comitiva de comercio de Nueva Orleans, de los granjeros de Carolina del Norte, de la Asociación de Confeccionistas, del gremio de manufactureros y de los textileros sirvieron para reflejar, según cada sector, que las ventajas del TLC son mayores que los aspectos en contra señalados por los adversarios.

La USTR

Peter Allgeier, el interino de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, siglas en inglés), fue el primero en intervenir con un detallado informe de los beneficios que el TLC generará a los estadounidenses y a los países socios.

Tal como lo hizo en la audiencia del Senado, la semana pasada, Allgeier aseguró que el acuerdo recoge las inquietudes y el interés de los congresistas de garantizar el respeto a los derechos de los trabajadores en la región.

Su país, agregó, ayudará a las naciones a perfeccionar sus leyes, al destinar 20 millones de dólares para asistencia técnica, en vista de que los gobiernos se han esforzado en detectar sus debilidades y retos.

El funcionario recordó a los congresistas que los atributos laborales recogidos en este Tratado son similares a los acordados en el acuerdo con Marruecos, aprobado en 2004 por republicanos y demócratas, en la Cámara de Representantes.

Allgeier también trató de repeler anticipadamente los argumentos de la industria azucarera, al recalcar que las cuotas de importación que se concedieron a centroamericanos y dominicanos no desestabilizarán el programa de ayuda interna para los azucareros estadounidenses.

Según dijo, la cuota limita la expansión del producto extranjero, ya que dentro de 15 años, sólo representará el 1.7% del consumo estadounidense.

Al finalizar su ponencia, Allgeier recalcó a los congresistas que el contenido del Tratado recoge los objetivos exigidos por la Autoridad de Promoción Comercial (TPA, sigla en inglés), aprobada por el Congreso, por lo que dijo esperar que demócratas y republicanos estén a favor del instrumento.

La AFL-CIO

Richard L. Trumka, secretario de la AFL-CIO adversó la exposición de Allgeier: “Para vender el Tratado a un Congreso escéptico, con una marcada discusión desesperada en torno a que el TLC es la única forma de superar la pobreza de Centroamérica, basta con examinar el acuerdo con México y Canadá, y disipar este mito.”

Según Trumka, el TLC no elevará los salarios de los estadounidenses, ni de los centroamericanos. En México, expuso, la pobreza creció, los sueldos bajaron y un millón de campesinos fueron desplazados, en 11 años de vigencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

El libre cambio con la región tampoco aumentará drásticamente, prosiguió, porque el TLCAN no produjo exportaciones mayores y más competitivas, por lo que no hay razón para pensar que el TLC será diferente.

Las provisiones laborales negociadas también son inaceptables, porque en Centroamérica, dijo, las maquilas pagan bajos salarios, implementan largas jornadas y condiciones inseguras.

Además, el registro de sindicatos es mínimo. En El Salvador no ha habido otro sindicato independiente, desde hace cuatro años, señaló.

Trumka trató de desmentir a Allgeier al comparar que las provisiones laborales del TLC son inferiores a las del Tratado con Jordania y a las exigidas actualmente bajo el esquema del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), que están acordes a la Organización Internacional de Trabajo (OIT).

“El acuerdo con Jordania gozó de amplia ayuda de los sindicatos de Estados Unidos y pasó en el Congreso por unanimidad, en 2001. Incluye provisiones de la OIT y un mecanismo de solucióin de conflictos, contrario al TLC”, replicó.

Trumka también objetó que el TLC multa con 15 millones de dólares las violaciones a los derechos laborales, “sin importar el daño causado por la falta.”

Agregó que las reglas del TLC son más débiles que las de la Iniciativa para la Cuenca del Caribe (ICC), ya que si un gobierno ha violado el acuerdo, puede gozar del mismo mientras paga una pequeña cantidad en concepto de multa, la cual, no penaliza a los productores, directamente.

En una audiencia separada, Robert Portman, propuesto por el presidente George W. Bush como próximo Representante de Comercio Exterior, instó al Congreso para que ratifique el pacto, según la agencia EFE.

Los líderes del Congreso realizarán sesiones especiales para emitir recomendaciones a la Casa Blanca.



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