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El Diario
de Hoy
negocios@elsalvador.com
Más complicaciones
surgieron ayer en el Congreso de Estados Unidos, para ratificar el Tratado
de Libre Comercio (TLC) con Centroamérica y República Dominicana:
la industria azucarera se opone rotundamente, mientras que los líderes
de los organismos defensores de los derechos laborales pidieron una renegociación
profunda del acuerdo.
La Federación Americana de Trabajadores y de las Organizaciones
Industriales (AFL-CIO, sigla en inglés) y la Alianza Americana
de Azucareros (ASA, sigla en inglés) fueron los dos únicos
organismos que rompieron el balance a favor entre los once testigos invitados
por el republicano Bill Thomas, a la audiencia de ayer del Comité
de Medios y Arbítrios de la Cámara de Representantes .
Los discursos positivos de la Warner Bros, del Servicio
Internacional Aeropostal, de la comitiva de comercio de Nueva Orleans,
de los granjeros de Carolina del Norte, de la Asociación de Confeccionistas,
del gremio de manufactureros y de los textileros sirvieron para reflejar,
según cada sector, que las ventajas del TLC son mayores que los
aspectos en contra señalados por los adversarios.
La USTR
Peter Allgeier, el interino de la Oficina del Representante Comercial
de Estados Unidos (USTR, siglas en inglés), fue el primero en intervenir
con un detallado informe de los beneficios que el TLC generará
a los estadounidenses y a los países socios.
Tal como lo hizo en la audiencia del Senado, la semana pasada, Allgeier
aseguró que el acuerdo recoge las inquietudes y el interés
de los congresistas de garantizar el respeto a los derechos de los trabajadores
en la región.
Su país, agregó, ayudará a las naciones a perfeccionar
sus leyes, al destinar 20 millones de dólares para asistencia técnica,
en vista de que los gobiernos se han esforzado en detectar sus debilidades
y retos.
El funcionario recordó a los congresistas que los atributos laborales
recogidos en este Tratado son similares a los acordados en el acuerdo
con Marruecos, aprobado en 2004 por republicanos y demócratas,
en la Cámara de Representantes.
Allgeier también trató de repeler anticipadamente los argumentos
de la industria azucarera, al recalcar que las cuotas de importación
que se concedieron a centroamericanos y dominicanos no desestabilizarán
el programa de ayuda interna para los azucareros estadounidenses.
Según dijo, la cuota limita la expansión del producto extranjero,
ya que dentro de 15 años, sólo representará el 1.7%
del consumo estadounidense.
Al finalizar su ponencia, Allgeier recalcó a los congresistas que
el contenido del Tratado recoge los objetivos exigidos por la Autoridad
de Promoción Comercial (TPA, sigla en inglés), aprobada
por el Congreso, por lo que dijo esperar que demócratas y republicanos
estén a favor del instrumento.
La AFL-CIO
Richard L. Trumka, secretario de la AFL-CIO adversó la exposición
de Allgeier: Para vender el Tratado a un Congreso escéptico,
con una marcada discusión desesperada en torno a que el TLC es
la única forma de superar la pobreza de Centroamérica, basta
con examinar el acuerdo con México y Canadá, y disipar este
mito.
Según Trumka, el TLC no elevará los salarios de los estadounidenses,
ni de los centroamericanos. En México, expuso, la pobreza creció,
los sueldos bajaron y un millón de campesinos fueron desplazados,
en 11 años de vigencia del Tratado de Libre Comercio de América
del Norte (TLCAN).
El libre cambio con la región tampoco aumentará drásticamente,
prosiguió, porque el TLCAN no produjo exportaciones mayores y más
competitivas, por lo que no hay razón para pensar que el TLC será
diferente.
Las provisiones laborales negociadas también son inaceptables,
porque en Centroamérica, dijo, las maquilas pagan bajos salarios,
implementan largas jornadas y condiciones inseguras.
Además, el registro de sindicatos es mínimo. En El Salvador
no ha habido otro sindicato independiente, desde hace cuatro años,
señaló.
Trumka trató de desmentir a Allgeier al comparar que las provisiones
laborales del TLC son inferiores a las del Tratado con Jordania y a las
exigidas actualmente bajo el esquema del Sistema Generalizado de Preferencias
(SGP), que están acordes a la Organización Internacional
de Trabajo (OIT).
El acuerdo con Jordania gozó de amplia ayuda de los sindicatos
de Estados Unidos y pasó en el Congreso por unanimidad, en 2001.
Incluye provisiones de la OIT y un mecanismo de solucióin de conflictos,
contrario al TLC, replicó.
Trumka también objetó que el TLC multa con 15 millones de
dólares las violaciones a los derechos laborales, sin importar
el daño causado por la falta.
Agregó que las reglas del TLC son más débiles que
las de la Iniciativa para la Cuenca del Caribe (ICC), ya que si un gobierno
ha violado el acuerdo, puede gozar del mismo mientras paga una pequeña
cantidad en concepto de multa, la cual, no penaliza a los productores,
directamente.
En una audiencia separada, Robert Portman, propuesto por el presidente
George W. Bush como próximo Representante de Comercio Exterior,
instó al Congreso para que ratifique el pacto, según la
agencia EFE.
Los líderes del Congreso realizarán sesiones especiales
para emitir recomendaciones a la Casa Blanca.

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