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Registro fotográfico
La policía asegura que ha tomado varias medidas para prevenir
más asesinatos.
- Entre tales medidas está un registro fotográfico de
todas las trabajadoras del sexo de los sectores donde han matado a
dos de ellas.
- Eso permitirá, según la policía, tener más
controlada la delincuencia de la zona.
- Las autoridades también piden la colaboración de ese
sector para denunciar al teléfono 122 y al 911 a cualquier
sospechoso de ser el asesino. |
Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La policía asegura tener identificado al asesino de Rosa Ramírez
y de la hondureña Ernestina Castellón, degolladas el 10
y 17 de abril en los prostíbulos donde trabajaban.
Han prometido que lo capturarán en los próximos días,
pero eso depende de cuán pronto la Fiscalía les gire las
órdenes de arresto, según dijo ayer el subcomisionado Wilfredo
Avelenda.
Para el jefe policial, no es mera coincidencia que los homicidios de Ramírez
y Castellón, así como el de la otra mujer asesinada a balazos
en el mismo sector, se hayan perpetrado luego de que el líder de
la clica ZLS (Zuritas Locos Salvatruchos) haya salido de un penal.
El oficial asegura que las dos mujeres han sido degolladas por los salvatruchos;
se excusa de dar nombres para no interferir en la investigación.
Según la policía, en el asesinato de las dos mujeres también
se tiene como sospechosas a algunas compañeras de trabajo de las
víctimas.
Sexo y drogas
Según Avelenda, allí es donde encaja el trasfondo de las
drogas. Los pandilleros de la MS son pequeños distribuidores, y
las mujeres serían las que la venden a los consumidores.
Con el asesinato de Ramírez y Castellón, se habrían
sacudido la competencia.
Según la policía, en el mundillo de las trabajadoras del
sexo de la zona de la Avenida Independencia, la prostitución es
el pivote en derredor del cual gira la venta de drogas ilegales, tanto
como las ventas ambulantes de ropa interior o las bebidas alcohólicas.
Desde que han ocurrido los tres asesinatos, la presencia policial se ha
incrementado en el sector.
Sin embargo, Avelenda admite que dar seguridad a las trabajadoras del
sexo no es tarea fácil. Los vínculos que ellas tienen con
los pandilleros vuelven endebles los esfuerzos policiales.
Incluso, los esfuerzos por rescatar la zona con el Plan Mano Dura (antipandillas)
ha sido difíciles por esas mismas relaciones que trascienden al
encubrimiento de los pandilleros.
Si dar protección a ese sector de la población es difícil,
evitar los homicidios lo es más aun. Lo anterior lo saben perfectamente
las prostitutas de la 18a. Avenida Sur.
Varias de ellas aseguran que el domingo 10, cuando mataron a Rosa Ramírez,
había una fuerte presencia policial en las cercanías. El
miércoles anterior, un policía que patrullaba esa arteria
secundó tal afirmación.
La razón de la presencia policial en la zona era para prevenir
toda suerte de delitos que pudieran suscitarse en las cervecerías
del sector, a raíz del juego que aquel domingo habría entre
el Barcelona y el Real Madrid.
Al asesino no le importó. Es más, se dio el lujo de dejar
el cadáver en el suelo para que un hilillo de sangre lo delatara.
Por si acaso eso no bastaba, dejó la puerta entreabierta.
Minutos después, un empleado del prostíbulo halló
el cadáver.
Hallan anónimo con amenazas de muerte
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| Alarma. Trabajadoras del sexo han expresado
su miedo. Foto: EDH |
Un papel hallado junto al cadáver de Ernestina Castellón
es la razón más clara del temor de las trabajadoras del
sexo y de la intensificación del trabajo policial en el sector.
Algunas prostitutas dicen que el papel advertía con asesinar a
23 mujeres dedicadas a esa actividad.
El subcomisionado Avelenda confirmó la existencia del anónimo,
pero dijo que no recordaba la cantidad de mujeres a matar según
el papel.
Para las autoridades, se trata de un mismo sujeto, a juzgar por la similitud
de los dos últimos asesinatos: un cortadura profunda en el cuello
y varios punzones en el pecho.
Además, ambas mujeres fueron halladas desnudas en las habitaciones
donde trabajaban.
Además del papel, no han hallado más evidencias, y a pesar
de que los cuartuchos de las mujeres están apiñados, nadie
dice haberse percatado de los asesinatos.
De la forma en que han ocurrido los crímenes se desprende, según
autoridades, que el asesino ha calculado perfectamente cada homicidio.
Ya sabe a lo que va, dicen.
La policía asegura que antes de atacar a las mujeres, el tipo sostiene
relaciones sexuales, las mata, sale de la habitación, paga el consumo
y se va. Y nadie oye ni ve nada hasta hallar los cuerpos.

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