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Cabrera aceptó el plagio

Detonante. La declaración clave de un convicto, ahora testigo, sirvió para que el imputado aceptara su participación. Al inicio del proceso judicial se abstuvo de ejercer este derecho


Publicada 22 de abril 2005 , El Diario de Hoy

Tercer día de juicio. El padre del menor, junto a los fiscales y a su defensor, durante el extenso juicio por el secuestro. Foto EDH/Felipe Ayala


Edmee Velásquez
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com


“No soy un ciudadano honrado”, fueron las palabras de Santos del Tránsito Cabrera durante su inesperada declaración ante el Juzgado 6o. de Sentencia, en donde aceptó haber participado del secuestro del niño Felipe Salaverría en octubre de 2001.

El imputado afirmó que, si estaba aceptando el cargo, era porque es injusto que se involucre a gente inocente.

“Durante la privación de libertad participaron Carlos Velásquez, Roller Picon Soberanis, Pelos y yo”, aseguró el convicto.

Cabrera aseguró que el de la idea del plagio fue un ex empleado de la familia Salaverría identificado como Julio Villalta.

El nexo entre ambos fue un vigilante apodado “Borolas”, que trabajaba en la residencia de la familia y quien además sabía de sus planes.

“A quien queríamos secuestrar era al hijo mayor, y Villalta había intentado hacerlo en anteriores ocasiones”, dijo.

Asimismo, aceptó que fue él quien después asesinó a Borolas, porque éste los iba a denunciar.

“Mis días están contados”


El convicto y principal testigo del secuestro afirmó que el descubrir durante la audiencia las participaciones de los cinco imputados del proceso actual y de otros que continúan prófugos significa “una muerte segura”.

De acuerdo con su declaración, el rol que desempeñó fue pieza fundamental durante el plagio.

“Tuve que sacar una cédula falsa para poder arrendar las viviendas, además de cuidar del niño, transcribir los anónimos, rastrear las llamadas y pedir el rescate”.

Fue El Santero (el hermano del motorista de la familia Salaverría) quien, a su juicio, les brindó los datos previos al secuestro, así como de la existencia de un escáner satelital para rastrear las llamadas de la negociación y $3 millones para el rescate.

Durante los 10 días que el menor estuvo en cautiverio, los imputados habrían utilizado dos casas.

“Ocho días estuvimos en la casa de Godoy, porque un familiar de Alcona que trabaja en el GRP (Grupo de Reacción Policial) le dijo que estaban próximos a capturar a una gran banda de secuestradores”.

El convicto-testigo, de origen guatemalteco, subrayó que si antes no dijo la verdad era porque tenía mucho que perder.

“Me decidí a declarar luego que mandaron a balear a mi papá”.
“Es hora que se haga justicia. He pedido perdón a don Antonio y a su familia por el daño”, dijo.

Imputados intentaron conciliar con el padre

Los cinco imputados en el caso de secuestro intentaron disuadir al padre del menor, Antonio Salaverría, de que eran inocentes de lo que se les imputa.

Este hecho fue antes de que Santos Cabrera aceptara su participación en el plagio. “No he estado involucrado”, le decía Cabrera. “¿Cuáles son sus intenciones?”, le preguntaban los cinco.
“Yo he venido hasta aquí a pedir justicia y porque creo en el sistema”, les respondió Salaverría.

Involucrados según declarante

- Víctor Manuel Alancona.
- Santos del Tránsito Cabrera.
- Salvador Rivas Quintanilla, alias El Santero.
- César Noé Saravia, alias El Guara.
- Carlos Alfredo Umaña Manzano, alias Caum.
- Carlos Velásquez Moraga.
- Pastor Rivera Ávalos, alias El Tío.
- Carlos Alberto Godoy.
- Jaime Torres Urbano.
- Cecy (esposa de Alancona).
- Grace González.
- Peter, Pelos y El Bicho Nalgón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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