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Mezcla
La suite de tangos combinó lo clásico con la sensualidad
de ese género. Fotos EDH / Oscar Payés |
Redacción Vida
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
No cabe duda, la mente se turba y las emociones se agitan cuando la danza
armoniza con la música y ambas se entregan al ingenio humano.
Fueron 668 las personas que deleitaron sus sentidos con el montaje que
Iñaki Urlezaga, primer bailarín del Royal Ballet de Londres,
y su compañía Ballet Concierto ofrecieron la noche del miércoles.
El romanticismo imperó en el escenario, pero fue la lascividad
que caracteriza al tango argentino, lo que sedujo al público. La
sensualidad argentina ganó la partida a la propuesta clásica
y neoclásica que ofrecieron los sudamericanos.
Los espectadores se quedaron con ganas de más repertorio gaucho,
de ese que altera el libido de las personas que bailan al compás
del bandoneón.
Está muy bonito, pero esperaba más tango...,
comentó Roberto Mendoza, quien junto a su esposa, Teresa, lamentó
que este tipo de espectáculos no sean valorados entre los salvadoreños.
Ambos sugirieron al Consejo Nacional para la Cultura y el Arte, al Ministerio
de Turismo y la empresa privada invertir en estas actividades.
Para la Asociación Museo de los Niños, la noche resultó
mejor de lo que esperaban. Los fondos recolectados serán utilizados
para ejecutar una serie de proyectos educativos, destinados a los más
pequeños.
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| Gaité Parissienne. Iñaki y Caroline
Queiroz como el barón austríaco y la vendedora de guantes.
Fotos EDH / Oscar Payés |
Esa noche, la beneficencia se vistió de gala. No sólo el
Tin Marín resultó favorecido. La Asociación de Damas
Argentinas aprovechó el contexto para ofrecer al público
una muestra de la gastronomía y el sabor del vino cosechado en
el extremo Sur de América.
Todo, con la idea de recolectar dinero para sus actividades a favor de
la niñez nacional.
Lamentablemente, no faltaron los que dejan encendidos sus celulares, los
que se levantan en medio del show y los que ignoran la prohibición
de entrar con alimentos a la gran sala del Teatro Presidente
La calle ya tiene precio
El pavimento ya tiene dueño. Al menos, el tramo de la Avenida
La Revolución que cruza frente al Teatro Presidente.
La noche de la presentación de los argentinos, un grupo de personas
impuso cuota fija a todos los ciudadanos que decidieron estacionarse en
las afueras del Teatro.
Por cuidarle el carro, van a ser dos dólares, aclaraban
los supuestos responsables del tráfico.
Los que se negaban a pagar tal tarifa tenían dos opciones: arriesgarse
a encontrar daños en su vehículo o dejarlo en el estacionamiento
del Teatro.
Si la recomendación no bastaba para convencer a los conductores,
éstos alegaban estar autorizados por el Viceministerio de Transporte.
Se trató de confirmar tal aseveración con Eduardo Martel,
director de Tránsito, pero fue imposible conversar con él.

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