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Lo que pasa en la sucesión

Desafío. Las empresas familiares tienen el reto de adaptarse a la dinámica del mercado


Publicada 18 de abril 2005 , El Diario de Hoy


Marisol Rueda
El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com

Una de las problemáticas más comunes a las que se enfrenta la empresa familiar es a la sucesión generacional, es decir, al intercambio de estafeta entre una generación y la que le sigue.

Enrique Taracena, del área de Política de Empresa del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa, IPADE, explica que no se puede hablar de éxito cuando se habla de dificultades empresariales, “pues éstas no tienen una solución determinada. Se cumple un objetivo y se busca avanzar a una situación mejor de lo que se tiene.

Cómo evitar las agendas ocultas
- Es necesario exponer en la mesa de las decisiones, todos los puntos de vista de los participantes del negocio.
- Cuando considere un candidato a un puesto clave, no se limite al panorama familiar. Hay que ser flexibles ante su entorno y al mercado laboral.
- Una empresa es un ente viviente. Tiene ciclos. A veces, le llega el momento de cambiar de giro o de dividirse. Esta transición debe ser exitosa.

Aún en casos donde la empresa se separa, se podría hablar de proceso exitoso, si es que esta operación convenía a la compañía. A veces la ayuda del consultor no está en mantenerlos unidos porque así debe ser, sino que ellos resuelvan su proceso de la mejor forma posible”.

Taracena expone uno de los casos de empresa familiar que ha observado durante su desempeño profesional.

Giro: agencia de venta de vehículos.

Número de empleados: 350.

Descripción del caso: se trataba de un grupo de seis agencias de venta de vehículos en una zona de México que abarca tres estados. La empresa era de segunda generación, compuesta por los tres hijos del fundador.

Problema a resolver: los tres hermanos decidieron buscar al sucesor de la Dirección General entre los hijos de cuaquiera de los tres.

Se encontró al mejor de éstos y lo que ocurrió fue que el nuevo Director General tomó el cargo y muy pronto tuvo problemas para dirigir la empresa porque sus subordinados, hermanos y primos, no le concedían la autoridad.

Diagnóstico del IPADE: si una empresa ya decidió llevar a cabo un proceso de selección para elegir a su directivo, es necesario seguir un procedimiento bien diseñado que garantice la objetividad de la decisión.

Resultados: la falta de acuerdo entre los tres hermanos derivó en un rompimiento por parte de los socios, e incuso, la cancelación total de transitar a la sucesión de la tercera generación, tanto en la estructura directiva como en la estructura de propiedad.

s Lo que ocurrió es que se dividió la empresa en tres grupos de agencias que ahora operan con éxito. En este caso no se puede ver como un proceso fracasado.

En las familias, los miembros crecen y se desarrollan. Es igual en materia de negocios.

 



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