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Washington
El Diario de Hoy
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Alarmado por la escalada en los precios
del petróleo, el presidente de Estados Unidos George W. Bush, pidió
el fin de semana al Congreso que apruebe cuanto antes una nueva ley de
Energía que permita hacer frente a la creciente demanda.
En su discurso radial de los sábados, Bush reconoció que
las familias y las pequeñas empresas estadounidenses están
sintiendo los efectos del aumento de los precios de la gasolina,
en momentos en los que el barril (159 litros) de crudo de Texas se encuentra
por encima de los 50 dólares.
El Fondo Monetario Internacional (FMI), que celebra este fin de semana
su asamblea de primavera (boreal) con el Banco Mundial, ha indicado que
el precio del barril no bajará a largo plazo y rondará entre
los 67 y los 96 dólares en 2030 en términos nominales (entre
39 y 56 dólares en términos reales, descontada la inflación).
En su reunión paralela a la asamblea del FMI y el BM, los ministros
de Finanzas del Grupo de los Siete (G7) países más desarrollados
calificaron de viento en contra la subida del crudo.
En proceso
La semana próxima, el Congreso tiene previsto debatir una nueva
ley de Energía, después de que una propuesta presentada
por Bush durante su primer mandato no lograrse salir adelante.
El propio presidente tiene previsto abordar la situación y las
maneras de mejorar el suministro energético el miércoles,
en un discurso de la Conferencia Legislativa de Cámaras de Comercio
Hispanas en Washington.
La prosperidad estadounidense depende de fuentes de energía
fiables, seguras y asequibles, indicó Bush en su alocución
radial, donde agregó que hoy día nuestras necesidades
energéticas crecen más de lo que nuestras fuentes internas
son capaces de producir.
La ley de Energía que apruebe el Congreso debe estar en sintonía
con las nuevas tecnología y el respeto al medio ambiente (EFE)

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