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TLC: en EE. UU. el debate se radicaliza

A favor. La Casa Blanca insiste en resaltar las bondades del Tratado. Asegura que habrá más empleo y exportaciones, sin perjucios a su economía.


Publicada 18 de abril 2005 , El Diario de Hoy



El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com

En contra. Los azucareros y los defensores de los derechos laborales piden el voto negativo.

Tienen respaldo en la bancada demócrata. Retan a Bush a defender el Tratado

No es una amenaza

Peter AllgEeir, encargado interino de la USTR

Azúcar. No desestabilizará los programas de beneficios otorgados a los azucareros. Todo lo que se importe ascenderá a cerca de 1.7% del consumo de Estados Unidos, tras quince años de vigencia del Tratado.
Textiles. Asegura a uno de los clientes más grandes para la industria. En Asia, los confeccionistas no tendrán subvenciones, como en América. Producir una camisa en Honduras representa el uso de un 50% de telas estadounidenses, mientras que una hecha en Asia, ocupa leves porcentajes.
Trabajo. El Tratado apoya que los países mejoren la aplicación de las leyes laborales y fija multas considerables, cuyo cobro se utiliza para perfeccionar las áreas deficientes.
Ambiente. Apoyo para desarrollar los marcos legales ambientales, así como fortalecer el cumplimiento de los mismos, mediante mecanismos independientes de supervisión y de medición de metas ambientales.
Comercio. El comercio con la zona creará un mercado de exportación más grande que el de Brasil, el de Australia, y el de Rusia, India e Indonesia, juntos. Las exportaciones de Estados Unidos a la región aumentarían $3 mil millones, durante el primer año del Tratado de Libre Comercio.

Abajo el status quo

Charles Grassley, senador republicano de Iowa

Actualmente, la mercancía centroamericana entra libre de aranceles a Estados Unidos, en un porcentaje considerable. Mientras, gran parte de los productos estadounidenses no tienen el mismo trato en la región. Este es el status quo.
Vamos a estar claros: un voto contra el TLC es un voto para el status quo, es un voto para mantener el comercio unilateral, para mantener las barreras arancelarias a nuestras exportaciones.
Se trata de un voto que desafía la lógica: no incurramos en ninguna equivocación y miremos casos reales como los siguientes:
1- Bajo status quo, los microchips ensamblados en Nuevo México y Oregon deben pagar una tarifa de 10% en Centroamérica, mientras que con el TLC, esa cantidad se elimina.
2- Bajo status quo, los DVD producidos a lo largo de Estados Unidos pagan tarifas de hasta 20%. Con el TLC ya no pasará.
3- Los productores de cerdo de Iowa deben pagar aranceles que van de 15 a 40%. Con el TLC ya no pagarán, porque esportarán en contingentes libres de tarifas.
4- Además, las nuevas condiciones abren oportunidad a la venta de servicios de telecomunicación, de hospitalización, banca y seguros.

Se crearán empleos

Kevin Brady, representante republicano de Texas

Se eliminan los aranceles del 80% de las exportaciones de Estados Unidos a la región, beneficiando a industriales y a consumidores.
El acuerdo es clave para construir una economía fuerte y puestos de trabajo en ambos lados de la moneda. La región tendrá herramientas para competir y Estados Unidos venderá más.
Se fomentan nuevas leyes laborales en la zona, con estándares internacionales, admitidos por la OIT. Los países han demostrado que quieren mejorar su cumplimiento de las leyes laborales.
Además, la industria textil y de la confección de la región confían fuertemente en las exportaciones de hilos y telas estadounidenses, promoviendo con ello empleos tanto en Estados Unidos, como en Centroamérica y Dominicana.
Por ejemplo, una camiseta que dice “hecho en Honduras”, probablemente tiene entre 60 y 90% de contenido estadounidense, mientras que una fabricada en China tiene un 10% de ingredientes de Estados Unidos.
Sin el TLC, estos trabajos se evaporan. La liberalización de obstáculos a Asia hace que nuestros países enfrenten fuertes desafíos. El Congreso tiene la obligación de pasar el TLC y desempeñar un papel de desarrollo.

Igualdad de acceso

Cass Ballenger, representante republicano de Carolina del Norte

Estados Unidos desarrolló en Centroamérica una serie de estrategias para mejorar la economía de los países, tras las sangrientas guerras civiles. Los acuerdos comerciales, tales como la Iniciativa para la Cuenca del Caribe (ICC) han dado abundante acceso a los productos de la zona en nuestro mercado, sin pagar tarifas.
Ahora es tiempo de que todas las naciones compartan el mismo trato arancelario. Creo que el TLC es la manera para conseguirlo.
Algunos se quejan de que amenaza los empleos americanos, pero creo que protegerá realmente los trabajos que tenemos e incluso proporcionando quizá más empleos, cuando entre en vigencia.
En mi estado, Carolina del Norte, los textiles eran el producto primario importante. Con la entrada de China a la competencia, los trabajos se redujeron. Con el TLC, Centroamérica siempre necesitará nuestros hilos y telas, para confeccionar las prendas que actualmente usamos.
Sin el TLC, nuestros trabajos, y los de ellos, se irán probablemente a China. Si queremos mantener nuestros trabajos y los de Centroamérica, debemos pasar el TLC.


No tiene dirección

Max Baucus, senador demócrata de Montana

Algunos de los granjeros y rancheros de Montana me dicen que tienen dudas sobre este acuerdo. Deseo expresar mi decepción por la carencia de dirección presidencial que tiene este TLC.
He estado en el Congreso por más de 30 años y durante ese tiempo he estado implicado en muchas luchas comerciales difíciles. Trabajé con el presidente Reagan en la Autoridad de Promoción Comercial de 1988. En 1990 trabajé con el primer presidente Bush para derrotar el esfuerzo de dañar el estado normal de las relaciones comerciales con China.
También trabajé con el presidente Clinton para la aprobación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Ése es un buen acuerdo para Estados Unidos, pero nunca habría pasado, si Clinton no hubiera tratado el caso con docenas de congresistas y viajando alrededor del país, promoviéndolo, para impulsar su aprobación.
Este Senado ha sido resistente ante la venta de los acuerdos comerciales. Sin la dirección presidencial significativa es muy duro que los senadores los apoyen. A mi juicio, sin la dirección presidencial, este acuerdo hará frente a una batalla creciente.

Es deplorable

El salario medio de Estados Unidos por hora es $21,45 con las ventajas, y $14,67 sin ventajas. La oficina de la estadística de trabajo divulga que el salario en China es de 64 centavos por hora, y es más bajo en áreas rurales.
En los diez años desde la puesta en práctica del TLCAN, el salario mínimo mexicano, que era de aproximadamente 25%, ha declinado a 20%, es decir que en México pagan $4 por día.
La pérdida de trabajos en los Estados Unidos, como resultado del TLCAN, está cerca de 900.000. Las grandes perdedoras son las compañías americanas.
Infortunadamente, entre los Estados Unidos actuales y el TLC, falta la oportunidad de elevar significativamente la calidad de vida, así como las economías de esa región y sus estándares laborales. Debemos confiar en nuestros vecinos, para levantar sus estándares de trabajo y ambientales, pero también debemos tener los medios para verificar su cumplimiento.
He apoyado la legislación para cada acuerdo de libre cambio que ha venido ante mí, en mis 12 años en el Congreso, pero el TLC actual es deplorable, es un acuerdo comercial que no puedo apoyar.

 

Hay muchos riesgos

Jack Roney, director de la Alianza Americana de Azucareros (ASA)

La industria de azúcar de Estados Unidos se opone al TLC. Las ventajas potenciales para la economía del país no compensan los riesgos.
Las ventajas posibles son minúsculas. En riesgo serio están los empleos del sector y los trabajos indirectos que involucran a otros sectores.
Los análisis del gobierno y de la Comisión de Comercio Internacional predicen que al final del período de la puesta en práctica (15 años), el déficit comercial de Estados Unidos con la región habría aumentado a $2,400 millones.
Otros resultados del estudio de la ITC dicen que las pérdidas de empleos en la industria azucarera serán 38 veces mayores que las generadas en el sector textil. La ITC también predijo pérdidas de empleos en el rubro electrónico, en el de transporte, en la producción de aceites, gas, carbón y otros minerales.
La oposición al TLC es extensa. Las encuestas indican que una mayoría de americanos se opone al tratado, incluyendo republicanos, demócratas e hispanos. La negativa se extiende entre trabajadores, el sector ambiental, textil, derechos humanos y granjeros.

 

Oprime a trabajadores

Linda Chavez Thompson, vicepresidenta de la central sindical AFL-CIO

Debemos construir una economía internacional que respete y recompense los derechos de los trabajadores, la creación de trabajo, un ambiente sano, y salarios decentes en la región, así como aquí adentro de los Estados Unidos.
Pero el primer paso hacia la construcción de tal economía debe ser rechazar el TLC. En vez de mejorar las cosas, fomentará la opresión a los trabajadores, presionará los salarios en la zona y los costos de los empleos en los Estados Unidos.
En la región, los patrones pagan salarios de pobreza a mujeres jóvenes, para trabajar por largas horas, en condiciones inseguras.
Para tratar de vender el TLC al Congreso, la discusión se basa en disminuir la pobreza de la región, pero examinando al NAFTA se disipa este mito: los salarios en México han decrecido, la gente pobre aumenta, y la cantidad de emigrantes en busca de trabajo es mayor. En el agro se desplazó a casi un millón de granjeros rurales pequeños.
El TLC probablemente tendrá impactos similares en Centroamérica.

 

 



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