elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

“Yo me siento libre de culpa”

Mejicanos. Según la Ordenanza de Contravenciones, la persona que sea incapaz de cancelar una multa puede hacerlo con trabajo que no denigre su dignidad humana


Publicada 18 de abril 2005, El Diario de Hoy

Cumple. Frank Quintanilla realiza servicio social en el área de Contabilidad en concepto de pago por una multa de 500 colones. Foto: EDH/Jorge Reyes

Eugenia Velásquez
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com


Alegando aún inocencia, Frank Anthony Quintanilla se presentó a la oficina de Contabilidad de la alcaldía de Mejicanos, a pagar con servicio social a esa unidad, la multa que le fue impuesta por violar la Ordenanza de Contravenciones.

El martes 12 de abril, Frank inició cinco horas de labores, de las 10 que debe cumplir por haber infringido el Artículo 26 de dicha normativa, relativo al consumo de bebidas alcohólicas en lugares no autorizados.

Como cualquier otro empleado, su jornada de trabajo comenzó a las 8:00 de la mañana. Del recibimiento que tuvo de parte de sus nuevos compañeros, no tiene queja alguna. Lejos de eso, Sandra Beltrán, una auxiliar contable, se encargó de enseñarle la tarea que debía realizar.

Así, entre facturas y un contómetro, el contraventor emprendió la cancelación de una multa de 500 colones ($57.14), en razón de cincuenta ($5.71) por hora, la cual se ganó por haber sido encontrado en flagrancia bebiendo cerveza en la vía pública de una populosa colonia de la Zacamil.

“Es una buena acción porque el ciudadano interactúa con la administración”.
Edgardo Peña
Encargado de Contabilidad
“A Frank se le ve actitud positiva y con muchos ánimos de trabajar. Me parece la medida”.
Sandra Mabel Beltrán
Auxiliar Contable

Frank es un joven de 26 años desempleado. Al no poder pagar la esquela que los miembros del Cuerpo de Agentes Municipales (CAM) le entregaron el 26 de marzo, decidió someterse a la audiencia conciliatoria, con la esperanza de poder demostrar allí su inocencia.

“Yo iba pasando con mi novia a hablar por teléfono, cuando cayeron como seis del CAM”, argumenta. Lo que él no desmiente, es que efectivamente ese día se encontraban varios de sus amigos cerca del lugar, mientras observaban un partido de fútbol.

Según consta en la resolución dictada por la Delegada Contravencional de Mejicanos, Rossana Dueñas, los policías atestiguan que el joven fue encontrado con un envase de cerveza en la mano a las 11:30 p.m., del sábado 26 de marzo.

Una acusación que no pudo desvirtuar en los dos juicios que se le practicaron, ya que en uno de ellos, de los dos testigos que la Delegada exigió que presentara como prueba testimonial, sólo su novia declaró en su favor.

Según la funcionaria municipal, la joven no aportó suficientes elementos de prueba que invalidara el argumento de los agentes, y por ende, confirmar la posición de su novio.

Hoy, que Frank vive en carne propia los resultados de una acción que dice no haber cometido, él especula, que hubiese sido mejor no haber aceptado ir a las audiencias, ya que por haber perdido el caso se hizo acreedor de una multa de 500 colones.

Y aunque no reniega del “castigo”, sí califica de injusta la multa asignada, ya que en un inicio la esquela que le impusieron los miembros del CAM, era de 200 colones ($22.86), de los cuales sólo hubiera cancelado 100 ($11.43), si lo hubiera hecho dentro de los 8 días después de cometida la falta.

La norma no estipula que se merecía la multa “máxima”. Sin embargo, establece que la condena se basa en la “sana crítica” de la Delegada. Frank llegará el martes 19 de abril a completar las cinco horas que restan de su sentencia.

El fin es educar a la gente

Más que un castigo, el fin primordial de la Ordenanza de Contravenciones es “educar”, manifiesta la Delegada Contravencional, Rossana Dueñas.

Casos como el de un médico, que por hacer sus necesidades fisiológicas en la vía pública fue multado con 300 colones ($34.29), los cuales pagó con seis horas de servicio social en la clínica municipal.

Otro joven de 17 años, quien fue sancionado por orinar en la calle y sentenciado a perifonear la Ordenanza en un carro de sonido. O el de un topógrafo, que por usurpar una zona verde, en donde no permitía que los niños jugaran porque hacían mucha bulla, multado con mil colones ($114.29), los que canceló con servicios profesionales como inspector en el área de Desarrollo Urbano, son algunos de los resultados de la normativa.

Tirar basura o ripio

La municipalidad ha identificado las causas principales por las que son sancionados los habitantes, entre ellas se menciona lanzar desechos en la vía pública.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



elsalvador.com WWW