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| Disturbios. Los manifestantes se han enfrentado
a las fuerzas de seguridad, en Quito. Foto EDH
/AP |
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
El
presidente de Ecuador, Lucio Gutiérrez, afirmó ayer en declaraciones
telefónicas que las manifestaciones populares de Quito no
lo tumbarán, a pesar de admitir que las protestas se han
intensificado en la última semana.
Aseguró que no correrá la misma suerte que sus predecesores
derrocados en medio de revueltas populares: Abdalá Bucaram, en
1997, y Jamil Mahuad, en 2000.
El Congreso destituyó a magistrados de la Corte Suprema en marzo
por anular juicios contra a dos ex presidentes.
La protesta se concentra en Quito, el resto del país tiene
percepciones diferentes, sostuvo el mandatario, quien se encuentra
en Babahoyo, ciudad costera ecuatoriana.
Manifestó que no hay causales para su destitución y que
Ecuador presenta un alto crecimiento y una inflación insignificante,
por lo que su salida no se justifica.
El coronel Lucio Gutiérrez asumió el poder en enero de 2003
y formó parte del triunvirato civil-militar que terminó
con el gobierno de Jamil Mahuad, quien actualmente reside en EE.UU.
Las protestas en las inmediaciones del Palacio de Gobierno exigiendo su
renuncia se extendieron hasta la madrugada de ayer.
Los manifestantes demandan la inmediata renuncia de los representantes
de los tres poderes del Estado, desde Gutiérrez hacia abajo, incluyendo
a los diputados del Congreso unicameral y a los jueces de una cuestionada
Corte Suprema.
Gutiérrez decretó el viernes el estado de emergencia para
la capital, el cual no fue respetado por la ciudadanía. Sin embargo,
la medida fue derogada el sábado.