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Policía Rural
La disuasión ha funcionado

Usulután. Las duras jornadas de trabajo que desarrolla un centenar de personas, llevan paz a millares de vecinos en zonas rurales

Publicada 18 de abril 2005, El Diario de Hoy

En acción. Los registros de personas sospechosas son parte fundamental de su labor. Fotos EDH / Norfa Márquez

Norfa Márquez
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com


Caminar día y noche, soportar hambre y sed, dormir a la intemperie y exponer su vida continuamente. Ese es el resumen del trabajo que desarrolla la Policía Rural. En este departamento, el esfuerzo que desarrollan vale la pena.

La delincuencia en cantones se ha reducido considerablemente y la confianza volvió a quienes vivían amedrentados por rateros, pandilleros, cuatreros y violadores.

Hay un centenar de miembros de esta división en el departamento, trabajan desde diciembre anterior y a la fecha han logrado desarticular varias bandas, erradicar a mareros y, sobre todo, dar seguridad a los agricultores.

La experiencia es buena. Carlos Argueta, residente en el cantón Gualache, de Tecapán, recuerda que cuando las maras hacían desórdenes, llamaban a la PNC. Pero al percatarse de la proximidad de los vehículos policiales, escapaban.

Luego quienes los denunciaban quedaban expuestos a represalias.
Las cosas son distintas hoy, ya que la Policía Rural recorre los caminos vecinales y veredas periódicamente. “Nadie sabe por donde van a llegar cada jornada”, expresa complacido un pequeño agricultor.

Las acciones de estos agentes especializados se enfocan especialmente a regiones cafetaleras y productoras de ganado, también a aquellos sitios en los que las grupos delincuenciales operaban con frecuencia.

Hay una meta clara en su agenda. La de ganarse la confianza de los ciudadanos, para así lograr denuncias oportunas.

El sigilo es una de sus principales armas. De poco serviría patrullar si hacen ruido suficiente para alejar a los delincuentes.

Los procedimientos han funcionado. Hay menos rateros, menos denuncias de asaltos y violencia intrafamiliar, y muchas más sonrisas entre quienes hoy disfrutan de sentirse protegidos todo el tiempo.

Seguros. La presencia policial ahuyenta a los malhechores y da tranquilidad a la gente. Fotos EDH / Norfa Márquez

Hay más tranquilidad

Descansar de los delincuentes es un respiro que permite a muchos pensar en trabajar.
En el sector del cantón Gualache, en Tecapán, es difícil oir hablar de antisociales. Ahí, tiene su base de operaciones la Policía Rural usuluteca.

Los patrullajes disuaden a los asaltantes de cometer fechorías.
Entre los vecinos, ya pasó la época en que veían con curiosidad los contingentes policiales. Hoy la gente sale a saludarles y a conversar con ellos.

“Todo ha cambiado, ya no pasan cosas raras”, explica Mirna de Argueta, una mujer de 40 años.

Juan José Beltrán es un residente de el caserío San Mauricio, cerca de Gualache. Él recuerda que este sector era considerado uno de los más peligrosos de la zona. Hoy, con tres meses y medio de tener Policía Rural, viven en paz.

“Antes los mareros venían de la ciudad y se escondían en los cafetales“, recuerda. Lo hacían en espera de que pasaran los braceros que trabajaban en la recolección para pedirles dinero.

Actualmente esta acción es imposible. Pueden toparse con policías o con ciudadanos dispuestos a denunciarles.

Falta mucho para considerar definitivamente tranquilo el departamento, pero la presencia de “los rurales“, como les llaman algunos, representa un gigantesco paso hacia la tranquilidad en el campo.

Seguros. La presencia policial ahuyenta a los malhechores y da tranquilidad a la gente. Fotos EDH / Norfa Márquez

Fatiga, hambre y sed contra los criminales

No es un trabajo para cualquiera. Para vestir el uniforme de la Policía Rural es indispensable tener resistencia a las adversidades.

Cada día, antes del amanecer, los grupos de agentes están listos para iniciar las marchas. Verifican equipos y uniformes. Unos 15 de ellos se desplazan en caballos y salen de avanzada.

Con funciones de exploración, parten otros en motocicletas. Son los encargados de reforzar los sectores en que sea necesaria su presencia.

Empieza la marcha. Durante todo el día y parte de la noche, serán acompañados por el calor, el polvo, las espinas o mosquitos. Si en la marcha ven personas sospechosas, les ordenan detenerse para registrarles y verificar, si no se encuentran en listas de reclamados por algún delito. Así han encontrado armas de fuego ilegales, porciones de droga y criminales. Todos los policías saben lo que tienen que hacer al encontrarse con un delincuente.

La orden es clara. Deben capturarlo procurando no correr riesgos.
Así, transcurren las jornadas.

Al iniciar la noche, posiblemente estén lejos de su base. Entonces buscarán un sitio para acomodarse y pasar la noche en espera de una nueva jornada de trabajo.

Muchas veces la comida y el agua se terminan antes y deben esperar al día siguiente.
Pero les complace cuando en las casas, la gente levanta las manos para saludarlos.
Esto significa que aceptan su esfuerzo.

Unidades muy coordinadas
Los agentes se distribuyen distintos métodos de trabajo
Motorizados Jinetes Marchas
A la vanguardia Quienes usan motocicletas forman las avanzadas en patrullajes. Pueden recorrer grandes distancias. Escabroso
Varios usan caballos como medio de transporte. Así pueden cruzar lugares de difícil acceso.
Resistentes Una gran parte de los recorridos se hace a pie. Los policías se preparan y cuentan con destreza física.
Acciones efectivas
Para alcanzar los objetivos trazados, cada miembro del cuerpo de seguridad debe hacer esfuerzos considerables en los que requiere de la colaboración de los ciudadanos honrados. Hasta la fecha, el sistema ha funcionado
Reducción Prevención Accesos
Mercedes Umaña
Por mucho tiempo fue un sector asediado por cuatreros y otros delincuentes. A la fecha, estas acciones son muy inferiores a las registradas el año anterior, según vecinos.
Tecapán
Asaltos a productores agrícolas y otros vecinos eran frecuentes. Las maras mantenían atemorizados a quienes viven en sectores rurales. La presencia policial disuade.
Varios
En diferentes zonas, los delincuentes conocen muy bien la manera de llegar a determinado punto y luego retirarse. El cuerpo de seguridad transita por calles, veredas y entre las fincas sin dejarles espacios.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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