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| En acción. Los registros de personas
sospechosas son parte fundamental de su labor.
Fotos EDH / Norfa Márquez |
Norfa
Márquez
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Caminar
día y noche, soportar hambre y sed, dormir a la intemperie y exponer
su vida continuamente. Ese es el resumen del trabajo que desarrolla la
Policía Rural. En este departamento, el esfuerzo que desarrollan
vale la pena.
La delincuencia en cantones se ha reducido considerablemente y la confianza
volvió a quienes vivían amedrentados por rateros, pandilleros,
cuatreros y violadores.
Hay un centenar de miembros de esta división en el departamento,
trabajan desde diciembre anterior y a la fecha han logrado desarticular
varias bandas, erradicar a mareros y, sobre todo, dar seguridad a los
agricultores.
La experiencia es buena. Carlos Argueta, residente en el cantón
Gualache, de Tecapán, recuerda que cuando las maras hacían
desórdenes, llamaban a la PNC. Pero al percatarse de la proximidad
de los vehículos policiales, escapaban.
Luego quienes los denunciaban quedaban expuestos a represalias.
Las cosas son distintas hoy, ya que la Policía Rural recorre los
caminos vecinales y veredas periódicamente. Nadie sabe por
donde van a llegar cada jornada, expresa complacido un pequeño
agricultor.
Las acciones de estos agentes especializados se enfocan especialmente
a regiones cafetaleras y productoras de ganado, también a aquellos
sitios en los que las grupos delincuenciales operaban con frecuencia.
Hay una meta clara en su agenda. La de ganarse la confianza de los ciudadanos,
para así lograr denuncias oportunas.
El sigilo es una de sus principales armas. De poco serviría patrullar
si hacen ruido suficiente para alejar a los delincuentes.
Los procedimientos han funcionado. Hay menos rateros, menos denuncias
de asaltos y violencia intrafamiliar, y muchas más sonrisas entre
quienes hoy disfrutan de sentirse protegidos todo el tiempo.
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| Seguros. La presencia policial ahuyenta a los
malhechores y da tranquilidad a la gente. Fotos
EDH / Norfa Márquez |
Hay más tranquilidad
Descansar de los delincuentes es un respiro que permite
a muchos pensar en trabajar.
En el sector del cantón Gualache, en Tecapán, es difícil
oir hablar de antisociales. Ahí, tiene su base de operaciones la
Policía Rural usuluteca.
Los patrullajes disuaden a los asaltantes de cometer fechorías.
Entre los vecinos, ya pasó la época en que veían
con curiosidad los contingentes policiales. Hoy la gente sale a saludarles
y a conversar con ellos.
Todo ha cambiado, ya no pasan cosas raras, explica Mirna de
Argueta, una mujer de 40 años.
Juan José Beltrán es un residente de el caserío San
Mauricio, cerca de Gualache. Él recuerda que este sector era considerado
uno de los más peligrosos de la zona. Hoy, con tres meses y medio
de tener Policía Rural, viven en paz.
Antes los mareros venían de la ciudad y se escondían
en los cafetales, recuerda. Lo hacían en espera de que pasaran
los braceros que trabajaban en la recolección para pedirles dinero.
Actualmente esta acción es imposible. Pueden toparse con policías
o con ciudadanos dispuestos a denunciarles.
Falta mucho para considerar definitivamente tranquilo el departamento,
pero la presencia de los rurales, como les llaman algunos,
representa un gigantesco paso hacia la tranquilidad en el campo.
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| Seguros. La presencia policial ahuyenta a los
malhechores y da tranquilidad a la gente. Fotos
EDH / Norfa Márquez |
Fatiga, hambre y sed contra los criminales
No es un trabajo para cualquiera. Para vestir el uniforme
de la Policía Rural es indispensable tener resistencia a las adversidades.
Cada día, antes del amanecer, los grupos de agentes están
listos para iniciar las marchas. Verifican equipos y uniformes. Unos 15
de ellos se desplazan en caballos y salen de avanzada.
Con funciones de exploración, parten otros en motocicletas. Son
los encargados de reforzar los sectores en que sea necesaria su presencia.
Empieza la marcha. Durante todo el día y parte de la noche, serán
acompañados por el calor, el polvo, las espinas o mosquitos. Si
en la marcha ven personas sospechosas, les ordenan detenerse para registrarles
y verificar, si no se encuentran en listas de reclamados por algún
delito. Así han encontrado armas de fuego ilegales, porciones de
droga y criminales. Todos los policías saben lo que tienen que
hacer al encontrarse con un delincuente.
La orden es clara. Deben capturarlo procurando no correr riesgos.
Así, transcurren las jornadas.
Al iniciar la noche, posiblemente estén lejos de su base. Entonces
buscarán un sitio para acomodarse y pasar la noche en espera de
una nueva jornada de trabajo.
Muchas veces la comida y el agua se terminan antes y deben esperar al
día siguiente.
Pero les complace cuando en las casas, la gente levanta las manos para
saludarlos.
Esto significa que aceptan su esfuerzo.
Unidades muy coordinadas
Los agentes se distribuyen distintos métodos de trabajo |
| Motorizados |
Jinetes |
Marchas |
| A la vanguardia Quienes usan motocicletas forman
las avanzadas en patrullajes. Pueden recorrer grandes distancias. |
Escabroso
Varios usan caballos como medio de transporte. Así pueden cruzar
lugares de difícil acceso. |
Resistentes Una gran parte de los recorridos se hace
a pie. Los policías se preparan y cuentan con destreza física. |
Acciones efectivas
Para alcanzar los objetivos trazados, cada miembro del cuerpo de seguridad
debe hacer esfuerzos considerables en los que requiere de la colaboración
de los ciudadanos honrados. Hasta la fecha, el sistema ha funcionado
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| Reducción |
Prevención |
Accesos |
Mercedes Umaña
Por mucho tiempo fue un sector asediado por cuatreros y otros delincuentes.
A la fecha, estas acciones son muy inferiores a las registradas el
año anterior, según vecinos. |
Tecapán
Asaltos a productores agrícolas y otros vecinos eran frecuentes.
Las maras mantenían atemorizados a quienes viven en sectores
rurales. La presencia policial disuade. |
Varios
En diferentes zonas, los delincuentes conocen muy bien la manera de
llegar a determinado punto y luego retirarse. El cuerpo de seguridad
transita por calles, veredas y entre las fincas sin dejarles espacios.
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