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Compre, consuma...
Crea en lo que el país produce

Ejemplos de cómo nuestra falta de identidad histórica cultural nos lleva a una serie de desaciertos en nominaciones y reconocimientos, abundan. Pero aprovechemos la coyuntura histórica del Plan de Gobierno 2021

Publicada 18 de abril 2005, El Diario de Hoy


Mario Ancalmo*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Las acertadas publicaciones aparecidas en El Diario de Hoy, en fechas recientes, sobre la implementación en el país del “Plan Educativo 2021”, que pretende para ese año haber cumplido ambiciosos proyectos sobre la enseñanza del idioma inglés y la computación en el país, me motivan a escribir este artículo, dirigido a las gremiales industriales y empresariales. Mi propósito es instar a este sector, a fin de complementar el proyecto de gobierno antes mencionado, con otro que parta de la empresa privada, a llevarse a cabo dentro de los próximos diez años como meta.

Las gremiales empresariales salvadoreñas han diseñado campañas publicitarias en el pasado, destinadas a fomentar el consumo a nivel nacional de productos salvadoreños, y a mi entender, sin los resultados esperados. Lo hicieron mediante eslóganes difundidos con amplitud en los diversos medios de comunicación.

De acuerdo con la publicación de Al Ries y Laura Ries, titulada: “La caída de la publicidad y el auge de las relaciones públicas”, consideran que el consumidor ha desarrollado resistencia a creer en lo que los mensajes publicitarios dicen. Es decir que tratar de fomentar el consumo de productos salvadoreños por medio de campañas publicitarias de corto plazo, por muy creativas que éstas sean, no darán por esta vía los resultados esperados. Los Ries recomiendan la vía de las relaciones públicas, es decir, que sean otros los que digan lo bueno de lo que fabricamos o vendemos y no nosotros mismos.

Mi propuesta, basada en parte en la investigación de los Ries, consiste en desarrollar en los salvadoreños una identidad histórica y cultural, que empiece desde los primeros años escolares y que nos lleve a creer en nosotros, a sentirnos orgullosos de lo que somos, de lo que fabricamos y vendemos, a creer y conocer nuestras epopeyas, personajes, lugares, pueblos, ríos, etc. Nuestra historia con sus batallas, luchas, personajes, etc., se debe enseñar ampliamente y sobre cualquier otras enseñanzas de otros países, por supuesto sin menosprecio de éstos. Se trata sólo de aprender a valorar y, lo más importante, a querer y apreciar, hasta amar, lo nuestro.

Por ejemplo, el Estado es el principal comprador del mercado local. Sin embargo, no son los productos salvadoreños los que más compra éste. ¿Por qué? Porque un encargado de compras o un comité, siendo salvadoreño, no cree que los salvadoreños hacemos buenos productos.

Empezar desde ahora a preparar el acondicionamiento mental de las generaciones actuales y futuras, para conocer y valorar lo nuestro es una situación de urgencia. A ello, por ejemplo, no contribuye la nominación actual que se hace de calles, plazuelas, parques, redondeles, etc. En todo ello existe un visible olvido a lo nuestro. Se debería crear una oficina, preferiblemente en el Ministerio de Educación y con concurso de las diferentes alcaldías del país, historiadores y otros entendidos del tema, para ordenar y sugerir los nombres idóneos para lo antes señalado, siempre con la intención de dar a conocer lo nuestro, para quererlo y, sobre todo, valorarlo.

En la medida en que creamos en nuestra historia, en nuestros valores, nuestra cultura y nuestros orígenes, nuestro futuro podrá tomar un nuevo rumbo. Entonces sí, decir que un producto es salvadoreño, es sentirse orgulloso de lo que hacemos, y así podremos apuntar hacia un mayor consumo de nuestra producción, por la preferencia de lo que es nuestro. Pero como no creemos en nosotros mismos, no creemos tampoco, por lógica, que lo que hacemos sea bueno.

Ejemplos de cómo nuestra falta de identidad histórica cultural nos lleva a una serie de desaciertos en nominaciones y reconocimientos, abundan. Pero aprovechemos la coyuntura histórica del Plan de Gobierno 2021, para que como salvadoreños y empresarios iniciemos un proyecto nacional para levantar nuestra identidad histórica.

Producto de esta falta de conciencia, de lo que somos, lo que valemos, lo bien que trabajamos y hacemos nuestros productos, es lo que nos lleva a no consumir lo nuestro. Así, pues, creemos primero en el consumidor potencial, que somos todos los salvadoreños de dentro y fuera del territorio, la receptividad o credulidad necesaria, para que las campañas publicitarias dirigidas a preferir lo nuestro, encuentren la receptividad necesaria, que se traduzca en consumo de productos nacionales.

Si nos sentimos orgullosos de ser salvadoreños, estaremos dispuestos a consumir y comprar productos nuestros.

*Doctor en Química.




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