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Carlos
Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Así el amor de ayer ya no es el mismo y nunca volverá, aunque
asaltemos su aurora y su dicha fugaz. Las grises fotografías del
álbum familiar o la mujer del cuadro sobre el piano tampoco detuvieron
la esencia del ayer.
Entonces miro hacia adelante. Sólo me falta por arrebatar al futuro
su promesa, sus flores de un día y soles sin nacer. Y aun así,
después de todo, quizá volvería a ser lo mismo.
Cuando el sueño de la vida. Volverían a quedar vacías
mis manos y mis ojos tampoco ya verían lo que una vez tuvieron.
Ayer secó la hierba. No sé si volverá a nacer...
Acaso nuevamente como yo, en este instante desolado, vuelva a crecer como
las margaritas mi nueva inspiración.
Porque a diario aspiro la frescura del monte o de las noches claras de
mi insomnio.Tal vez sólo un perfume de hierba o de mujer. Tal vez
la flor fantasma que sus mieles robé.
Ayer, amor, de nuevo volvió a secar el llano. Volvió a secar
la vida.
Ayer también mis manos, vacías del amor que una vez apresaron
como ave fugaz que siempre vuela y se te va, cuando te duermes y abres
las manos.
Cuando cierras los ojos y vuelves a perder el sueño de la vida...
(pintorbalaguer@yahoo.com)
Día a Día
Libre competencia
Manuel Ayau, el patriarca del liberalismo en Centro-América, señala
que una efectiva ley de libre competencia debe tener un único artículo:
se prohíbe todo aquello que vulnere la libre competencia.
Y punto. El resto de lo que generalmente se propone no sólo es
hojarasca, elucubraciones sin sentido, picardías encubiertas y
barbaridades, sino que perjudican a los pueblos al perjudicar su competitividad
y estorbar el progreso económico.
Recientemente nos referimos a otro monstruo en ciernes, las llamadas leyes
de protección al consumidor. Los comunistas ya han
presentado su compendio de disparates, mientras una oficina de gobierno
empolla su propia y original colección de desatinos, entre los
cuales destacan multas confiscatorias de millones de colones, la posibilidad
de chantajear a empresas y reglas parejas para bienes y servicios que
no tienen nada en común.
Para que abunde, también la UES, fábrica de desaguisados,
brinda asesorías. Pareciera como si la función primordial
de las empresas no fuera producir con eficiencia y satisfacer necesidades
de personas y sectores, sino llenar objetivos que otros le fijan.

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