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El Diario
de Hoy
negocios@elsalvador.com
Las primeras audiencias
en el Congreso de Estados Unidos, para aprobar las leyes de aplicación
del Tratado de Libre Comercio (TLC) que se firmó con Centroamérica
y República Dominicana, han dejado claro que no hay votos seguros
en el Senado, ni en la Cámara de Representantes.
Carl Cira, director del Centro de la Cumbre de las Américas (SOAC,
sigla en inglés), de la Universidad Internacional de la Florida,
dedicado a dar seguimiento a las negociaciones comerciales, destacó
lo siguiente: Lo único claro es que si la votación
por el TLC hubiera sido hoy, (el Tratado) no tendría ratificación.
Cira recalcó su posición en una videoconferencia transmitida
ayer en Centroamérica, tras analizar las dicusiones efectuadas
el miércoles en el Comité de Finanzas del Senado, y en el
subcomité de Asuntos del Hemisferio Occidental, de la Cámara
de Representantes.
Los asistentes de los representantes admiten que hacen falta muchos
votos en la Cámara, mientras que en el Senado, el tono de
los opositores al TLC fue bastante duro y crítico en
las audiencias, reflexionó Cira.
Se espera que en los próximos días, y en los que restan
de mayo, haya más audiencias en las mismas instancias del Congreso,
para contestar a las dudas y temores de los empresarios afectados y de
los congresistas que los representan, explicó.
Factores en contra
Si el panorama continúa negativo, el tiempo comenzará a
jugar en contra del TLC, porque se aproxima el vencimiento de la Autoridad
de Promoción Comercial (TPA, siglas en inglés), que faculta
a la Casa Blanca a negociar acuerdos, bajo ciertas condiciones.
Sin dicho instrumento no procede una ratificación de Tratados en
el Congreso. La TPA vence el 1 de julio próximo.
Adicionalmente, alertó, el Congreso se prepara para discutir las
reformas a la seguridad social, un tema doméstico en el que todos
los congresistas tienen interés.
Según Cira, con ambos ingredientes en el ambiente, no se observa
que la Casa Blanca tenga un plan B, para sacar a flote la
discusión del TLC, en caso de que el tiempo se agote.
Por ahora sólo se sabe que la Oficina del Representante Comercial
(USTR, sigla en inglés) ha pedido que la votación ocurra
antes del 30 de mayo. A su vez, el Presidente George Bush ha solicitado
que se extienda la vigencia del TPA, con tal de evitar inconvenientes.
Los factores en contra se han complicado, dijo, debido a que el llamado
Libro Blanco que Centroamérica presentó hace dos semanas
a los congresistas, para plantear sus debilidades y compromisos en materia
laboral, no ha convencido a los críticos más duros de la
rama, especialmente, a los que consideran que en la región no se
cumplen ciertos requisitos de la Organización Internacional del
Trabajo (OIT).
Adicionalmente, la creciente fuerza de los sindicatos, de grupos de ambientalistas,
textileros y de los azucareros que se consideran afectados hace que los
congresistas sean reacios a los argumentos de buena voluntad de los gobiernos
de la zona y de las mismas autoridades estadounidenses.
Lo que se espera es una batalla encarnizada, dijo Cira, ya
que si el TLC no se ratifica, habría serias implicaciones en contra
de la política de apertura comercial del Presidente Bush, lo que
a su vez pondría en apuros la reedificación del Área
de Libre Comercio de las Américas (ALCA), cuya vigencia se esperaba
para enero de 2005, frustrada por falta de acuerdos.
Alternativas
El comercio con la región continuaría bajo la Iniciativa
de la Cuenca del Caribe (ICC) que vence en el 2008, pero Cira no descarta
que los opositores al TLC en el Congreso quieran exigir cambios en los
requisitos de aplicación de la misma, para que los países
beneficiarios cumplan con los mismos parámetros laborales y de
medio ambiente que se piden para el Tratado.
Con o sin TLC, habrá que enfrentar estas obligaciones,
advirtió. Cira consideró que el factor China
puede ayudar a captar votos a favor en el Congreso, debido a los duros
efectos competitivos que la industria estadounidense registra, tras la
liberación de cuotas a las confecciones asiáticas, desde
enero de 2005.
Visto desde dicho ángulo, el TLC se presenta como la alternativa
conveniente.
Si así fuera, la Casa Blanca enviaría un paquete de leyes
complementarias al Congreso, con reformas locales para aumentar los subsidios,
por ejemplo, para aplacar temores y dudas, y desentrampar la ratificación
del TLC, concluyó.
Jornada de protestas en el istmo
Las protestas contra el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados
Unidos se multiplicaron ayer en Centroamérica, mientras gremios
y organizaciones de la sociedad civil organizan nuevas movilizaciones
para impedir su ratificación.
En San Salvador, al menos diez personas resultaron heridas tras las marchas.
En Nicaragua, millares de estudiantes universitarios realizaron una protesta
para exigir a los 91 diputados de la Asamblea Nacional que no ratifiquen
el TLC, lo que ya ha sido hecho por los Congresos de El Salvador, Honduras
y Guatemala.
Tortilla dulce
En Guatemala, un grupo de activistas de la Mesa Global, opuesta
al TLC, instaló ayer una tortillería frente al Congreso
para demostrar a los diputados los efectos nocivos de ese tratado comercial
para los campesinos locales.
Invitamos a los diputados para que vengan a probar las tortillas
y se den cuenta que las que se hacen con maíz amarillo (importado)
son de mala calidad, dijo a periodistas uno de los dirigentes de
la Mesa Global, que aglutina a decenas de organizaciones del
movimiento opositor guatemalteco.
Mientras, en Costa Rica, cientos de representantes de diversos grupos
inauguraron una cumbre social, para definir acciones contra
la ratificación del TLC.
Se esperan más protestas para el 1 de mayo, Día del Trabajo.
(EFE)

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