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| Control. Josué Flores domina la pelota
ante la marca de un jugador costarricense. El Salvador hizo un buen
segundo tiempo, pero no le alcanzó. .Foto
EDH |
Desde
Costa Rica
Periodista: Víctor Zelada Uceda
Fotoperiodista: Mauricio Castro
Enviados especiales
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Dolor. Impotencia. Frustración. Todo tipo de lamentos valen después
de la derrota ante Costa Rica que automáticamente significa la
eliminación de este Premundial que otorga un pase y medio el
segundo jugará un repechaje para el Mundial Sub-17 a realizarse
en Perú. Eso es lo malo.
¿Lo bueno? Es que se cayó jugando al fútbol, con
una interesante reacción en el segundo tiempo, donde le jugó
de igual a igual a los locales.
En la primera etapa el dominio de Costa Rica fue absoluto. Cordero y Carrillo
tenían la pelota y la manejaban a placer. A lo único que
atinaban los salvadoreños era a cortar el juego como sea.
Los locales ya habían dado varios avisos, pero al 30 concretaron
ese domino en el marcador: Carillo envió un centro al área
chica que el portero Villalobos parecía que tenía controlado.
Pero la pelota se le escurrió de las manos y allí estaba
García para empujarla a la red. 1-0.
El Salvador seguía sin hacer pie. Al igual que contra Estados Unidos,
Jhonny Hernández se vio muy nervioso. Perdió toda la noche
con Cordero, quien siempre desequilibró por su sector.
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| Parejo. Herbert Ulloa, de El Salvador, pelea
contra Watson.Foto EDH |
Los dirigidos por Cocherari no tuvieron precisión para hacer los
pases y terminaban tirando pelotazos largos y sin destino. El mejor jugador
cuscatleco fue Kevin Escobar, quien a pesar de estar siempre en inferioridad
numérica se las ingenió para complicar a la defensa.
César Vásquez, su compañero en el ataque, otra vez
mostró muy poco y nuevamente fue reemplazado.
El gol de la ilusión
Apenas comenzó la segunda etapa, El Salvador encontró el
gol. La inició Josué Flores por la derecha. Su centro encontró
bien ubicado a Escobar, quien le ganó la espaldas a Forbes y Calvo
y resolvió con solvencia ante la salida del portero Quesada. Silencio
en el estadio, a excepción por la minúscula parcialidad
salvadoreña, algunos de los cuales están radicados en Heredia.
La Selecta le jugó de igual a igual, con buenas combinaciones de
Escobar y Josué Flores. Para ese entonces Edgar Espinoza se había
afirmado en la defensa.
Una incursión de Watson desde el mediocampo originó un penal
más que dudoso, ya que al ingresar al área se arrojó
a la grama. Pero Villalobos, con grandes reflejos, lo detuvo. Lo que no
pudo deterner fue el asedio de Costa Rica, que cuatro minutos después
logró el 2-1 en una escapada de Solórzano que concluyó
César Quesada.
Después sólo quedó tiempo para el llanto. Los jugadores
salvadoreños se quedaron, con lágrimas en los ojos, más
de diez minutos en el campo de juego. Para ellos no había consuelo.
Su ilusión había quedado destrozada.

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