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| Dignatario. Bolaños está firme
ante sus opositores. Foto EDH /AP |
AP
El Diario de Hoy
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La crisis de poderes en
Nicaragua experimentó otra escalada al reafirmar el gobierno que
no acatará las reformas constitucionales aprobadas por sus opositores
sandinistas y liberales que restan poder el presidente Enrique Bolaños.
El Procurador General de la República, Alberto Novoa, dijo ayer
en declaraciones a la televisión local que el gobierno acatará
una resolución de la Corte Centroamericana de Justicia que declara
inaplicables las reformas.
El anuncio gubernamental puso en alerta a los diputados sandinistas y
liberales que sostienen que si Bolaños desconoce las reformas estaría
violando la Constitución y las leyes y se convertiría en
un delincuente.
Las reformas restan a Bolaños su potestad de nombrar o destituir
ministros, viceministros, embajadores y otros funcionarios, pero la Corte
Suprema de Justicia declaró que son legítimas porque surgieron
del legislativo que es al que corresponde aprobar las leyes.
Mediante las reformas, el legislativo creó también el Instituto
de la Propiedad que será el responsable de resolver los problemas
derivados de las confiscaciones hechas por el régimen sandinista
de los años 80. Los titulares de la nueva dependencia serán
nombrados por el congreso unicameral, controlado por liberales y sandinistas.
Diputados sandinistas y liberales han expresado que conforme a la nueva
ley nombrarán a funcionarios en varias dependencias estatales,
pero el gobierno de Bolaños asegura que los desconocerá.
Temen golpe
- Publicaciones liberales como Trinchera de la Noticia aseguraron esta
semana que Bolaños piensa utilizar el ejército y la policía
para dar un golpe de Estado al Legislativo.
- El diputado René Herrera dijo que de no cumplir con la Constitución,
el mandatario estaría sembrando la anarquía.