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Homicidios sin resolver abaten a los ciudadanos

San Miguel. En uno de los hechos vinculan a un menor. En otros no hay pistas

Publicada 14 de abril 2005, El Diario de Hoy

Luto. El cuerpo de Feliciano Paiz fue velado en casa de sus familiares. Foto: EDH/Yancy Pérez

Yanci Pérez
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com


Ayer fue sepultado el cadáver de José Feliciano Paiz, el joven que fue atacado a balazos el martes en el Centro Escolar Fe y Alegría de la cabecera departamental.

Su madre, acongojada, dijo ignorar quiénes lo mataron, aunque sospecha de pandilleros.
Este caso es parte de una ola de violencia que en abril ha cobrado la vida de ocho personas.

Diferentes

A José Feliciano lo atacaron sujetos enmascarados que viajaban en una bicicleta. Le dispararon cuando el joven esperaba a una amiga. Era mediodía y muchas personas presenciaron la agresión.

Según la PNC, la víctima tenía antecedentes penales y se presume que los atacantes fueron mareros. No es la única acción violenta ocurrida.

Ese día, la PNC también registró el ataque a Javier Antonio Sorto, de 30 años, director de un centro educativo. Se produjo en el cantón San Matías, de Ciudad Barrios, y como responsable del hecho fue privado de libertad un menor de 16 años. El docente está grave.

La medianoche del martes, en la esquina de la 5a. Avenida Sur y 3a. Calle Poniente, caminaba Marvin Enrique Mendoza Saravia, de 29 años.

Desconocidos le dispararon en la cabeza por razones aún desconocidas. En condición grave fue llevado a un centro asistencial, donde permanece bajo intensos cuidados médicos.

En el cantón Chilanguera, fue encontrado un cadáver dentro de un pozo. Presentaba heridas causadas por arma de fuego y blanca y no fue identificado.

Los forenses estiman que tenía entre 30 y 37 años.
Los hechos han preocupado a muchos vecinos, quienes exigen a la autoridades intensificar las investigaciones y hallar a los culpables.

PNC: Estaba fuera del control

Los hechos ocurridos el martes estaban fuera del control de las autoridades, considera el inspector Rigoberto García, de la Policía Nacional Civil.

Detalló que en el caso del homicidio ocurrido en el Centro Escolar Fe y Alegría, los policías no tienen ingerencia en lo que ocurre en el interior y se limitan a patrullar las cercanías de instituciones educativas.

Acerca de los lesionados, estima que fueron por rencillas personales. “A veces no nos damos cuenta de lo que pasa por denuncias de los ofendidos, sino de otras personas”, lamentó.

Causas posibles

La PNC sostiene que la mayor parte de agresiones se origina en aspectos comunes.
- Peleas entre mareros son la causa de la mayoría de hechos. Generalmente riñen por territorios, drogas o simplemente antipatías.
- Otras situaciones se originan en rencillas personales o familiares. En estos casos, es determinante contar con declaraciones de familiares de los atacados.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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