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Panadería para progresar

Chalatenango. Potonico cuenta con un centro religioso donde los interesados podrán ser instruidos en diferentes áreas de trabajo. La mayoría de beneficiadas son jefas de hogar

Publicada 14 de abril 2005, El Diario de Hoy

La práctica. A diario las 14 féminas y cuatro hombres practican los procedimientos para preparar los alimentos. Foto: EDH/Cortesia Insafor

Douglas Omar González
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com


Residentes en el municipio de Potonico concluyeron ayer un curso para la elaboración de pan , gracias al proyecto impulsado por la congregación de las Hermanas Carmelitas de San José, en coordinación con el Instituto Salvadoreño de Formación Profesional (Insaforp).

La capacitación duró cien horas, con jornadas de ocho diarias de lunes a viernes, donde han logrado obtener los conocimientos básicos para la elaboración de ese alimento.

De acuerdo a la hermana Guadalupe Ayala, encargada del centro, los asistentes sienten confianza y apoyo.

Esa sería una de las razones por la cuáles el programa ha dado buenos resultados. Muchos de los favorecidos recorren grandes distancias para llegar, por la confianza en el plan.

“Quienes lamentablemente no han venido son los de otros lugares retirados a quienes se invitó, como Monte Redondo, Las Pilas y otros”, afirmó la religiosa.

Objetivo

Además, dijo que el programa tiene más demanda de las féminas, quienes en su mayoría son jefas de hogar de esta población.

“Es una proyección para la mujer, especialmente para la mujer sola que necesita un futuro para sus hijos. La mayoría de ellas tiene esposos, pero ellos se encuentran en Los Estados Unidos”, afirmó.

También se han logrado incorporar jóvenes que han terminado el bachillerato y no tienen recursos para continuar su preparación en la universidad.

Por esta razón ya se han sumado a las capacitaciones y otro grupo estaría a la espera de incorporarse en los próximos días.

Las proyecciones tanto para los alumnos como para las religiosas es que puedan seguir elaborando el producto.

Residentes en la localidad y en otras cercanas han creado una gran demanda y con ello duplican el trabajo de elaboración del pan.

Norma Esther Orellana, residente de la localidad, expresa que “desde hace tiempo había esperado la oportunidad de obtener un curso de este tipo de capacitación para ganarse la vida y ayudar a su familia”.

La motivación ha sido tal para estas personas que han solicitado que lo más pronto posible les puedan orientar en la preparación de pastelería.

“Mis dos hijos están motivados con esto, porque ne sirve a mí y a ellos”, manifestó la mujer.
Agregó que cuentan con una buena clientela que esperan ampliar aún más al poder incrementar la variedad y producción.

Por su parte, la instructora del curso, Zaida de Méndez, indicó que poco a poco han ido conociendo las fórmulas de cada receta y las han llevado a cabo de manera muy satisfactoria.

Según comentó, entre los requisitos para poder aplicar a este programa se encuentra estar sin empleo y tener ganas de superarse.

Muchas de estas mujeres trabajan en el campo o se mantienen en las casas, entonces esto ha venido a darles una nueva opción para que puedan tener otros ingresos para sus familias.

Algunos de los estudiantes manifestaron estar interesados de poner su propia panadería y que estarían solicitando a sus familiares en Estados Unidos, que les envíen dinero para comprar un horno y así establecer una manera de tener un trabajo estable.

Otros programas están previstos

Tanto la comunidad religiosa como el Insaforp esperan seguir dando el apoyo a esa comunidad con otros talleres.
- Los estudiantes que recién han concluído este proceso solicitaron también que se les enseñe pastelería.
- A mediano plazo, las religiosas han proyectado iniciar cursos de computación, pero antes deben conseguir los fondos para adquirir los equipos.
- Para la elaboración de pan han invertido un monto aproximado de 3 mil dólares.
- El centro fue inaugurado el 14 de agosto de 2004. Desde el 9 de diciembre las Carmelitas están de manera permanente en ese lugar.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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