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El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Hoy se inicia en Washington un doble proceso
de audiencias, para medir si en verdad hay votos para el Tratado de Libre
Comercio (TLC) que Estados Unidos firmó con Centroamérica
y República Dominicana.
Por la mañana, el Comité de Finanzas del Senado, escuchará
a los sectores que están a favor y en contra del acuerdo, entre
ellos, inversionistas estadounidenses en la región.
Por la tarde, el Subcomité para el Hemisferio Occidental, de la
Cámara de Representantes, abrirá el debate con los negociadores
del instrumento, con los confeccionistas estadounidenses de la talla de
Sara Lee Corporation, con inversionistas como Payless Shoe Corporation
y con el archipromotor del TLC, el republicano Kevin Brady.
En esta segunda fase de consultas también intervendrá Linda
Chávez, dirigente de la poderosa Asociación de Federaciones
Laborales e Industriales (AFL-CIO, su sigla en inglés), quien ha
declarado a las agencias de noticias que el acuerdo carece de provisiones
laborales aceptables.
A esta sesión asistirán los legisladores de las comisiones
de relaciones exteriores de las asambleas legislativas de Centroamérica
y Dominicana, así como miembros de las Cámaras Americanas
de Comercio con sede en la región.
Analistas como Stephen Johnson, encargados de asuntos latinoamericanos,
de la Fundación Heritage, predijeron que en el Senado no habrá
mayores inconvenientes para el TLC, pero se espera más resistencia
en la Cámara de Representantes.
Hoy se pondrá a prueba la teoría de Johnson. Antes de estas
dos audiencias, el congresista demócrata, Javier Becerra, de la
Cámara de Representantes, pronosticó a la agencia de noticias
AP que el TLC no será aprobado, mientras que el senador republicano
Saxby Chambliss, teme que el Tratado merme los programas de apoyo para
el sector agrícola estadounidense.
La Casa Blanca no está dispuesta a dejarse ganar la batalla en
la Cámara de Representantes. Ha designado a Kevin Brady, republicano
de Texas, como el hombre clave para conseguir los votos necesarios
para las leyes de aplicación del TLC.
El apellido Brady ha resonado en Centroamérica, prácticamente
desde antes de que el Presidente George Bush consiguiera la aprobación
de la Autoridad de Promoción Comercial (TPA) que le facultó
a negociar tratados con otros países.
Hombre clave
Fue Brady el que junto a Robert Zoellick, ex representante comercial,
anunciaron que Estados Unidos comenzaba a negociar un TLC con la región,
en 2003, mismo año en el que encabezó giras al istmo, junto
a diputados republicanos como Cass Ballenger, Marsha Blackburn y Jerry
Weller.
Brady es el hombre clave para fraguar votos a favor. Está
en el Comité de Medios y Arbítrios de la Cámara de
Representantes, instancia considerada la más importante del Congreso,
por tener gran alcance en la jurisdicción de toda ley referente
a impuestos, comercio internacional y seguridad social.
Brady presta además sus oficios en el Comité de Seguridad
Social y el Subcomité Comercial. Su actual cargo lo ocupó
George W. Bush, y en los últimos años su principal actividad
se centra en el comercio internacional.
Su rol es neutralizar o esquivar, con votos válidos, a sus compañeros
demócratas en la Casa de Representantes que alegan que el TLC tiene
débiles cláusulas laborales y de medio ambiente.
También enfrentará a algunos republicanos opuestos al acuerdo
por representar a las industrias azucarera y textilera, que se sienten
amenazadas por la competencia centroamericana.
En el Comité de Finanzas del Senado, los demócratas en contra
del acuerdo son respaldados por Max Baucus, de Montana, principal miembro
del mencionado comité y encargado de dictaminar asuntos relacionados
con el libre comercio.
Hace un año declaró: Quiero enfocarme hoy en un solo
punto, y es lo laboral. Creo que el principal objetivo de nuestra política
de comercio debería ser mantener y crear empleo.
En esa instancia, el hombre clave es el senador republicano
de Iowa, Charles Grassley, presidente del Comité de Finanzas del
Senado, quien sostuvo hace una semana que está totalmente
confiado en que el TLC será aprobado por el Congreso.
Pero ayer, su versión fue distinta, al considerar la creciente
preocupación de azucareros, textileros y laboristas: Este
es el acuerdo bilateral más duro que haya tenido que llevar ante
el Senado... No sé si tendrá éxito, citó
la agencia Reuters.

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