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| Dolor familiar. Medicina Legal entregó
ayer por la tarde el cadáver a sus parientes.
Foto: EDH |
Óscar Iraheta
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Un militar del Comando de Apoyo Logístico de la Fuerza Armada (CALFA),
identificado como Antonio Ortiz Deodanes, de 25 años, fue asesinado
de siete balazos, cuando regresaba de bañarse de un río
en Panchimalco, junto a su esposa e hijo de un año.
El crimen se cometió la tarde del lunes en el río Amayito,
del caserío San Antonio del cantón Azacualpa, en el municipio
de Panchimalco, al sur de la capital.
La policía informó que la familia fue interceptada por dos
mareros y sin mediar palabra le dispararon al militar a quemarropa.
El menor resultó ileso mientras que la esposa de la víctima
fue trasladada al hospital José Antonio Saldaña, de los
Planes de Renderos, tras sufrir un desmayo que le afectó su estado
de embarazo de ocho meses.
Fuentes de ese nosocomio revelaron que la mujer se encuentra estable.
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| Antonio Ortiz Deodanes |
Un sospechoso
En horas de la tarde de ayer Medicina Legal entregó el cadáver
del soldado a sus familiares.
Un hermano que prefirió no identificarse dijo desconocer el móvil
del crimen, ya que no les comentó si tenía enemigos o problemas
con alguien.
La policía capturó a un sujeto quien en un inicio se dijo
que era el responsable del homicidio.
En la vivienda del detenido se encontró escarapelas de varios cuerpos
militares de la Fuerza Armada de El Salvador, una escopeta, y pólvora
para elaborar artefactos explosivos.
Sin embargo los investigadores dijeron que no tenía ninguna vinculación
con el hecho y que sería acusado por otros delitos.
Compañeros de Ortiz que llegaron a Medicina Legal condenaron el
crimen y pidieron a las autoridades investigar el homicidio, además
de pedir que capturen a los responsables.
El militar tenía siete años de pertenecer a las filas del
Ejército.

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