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El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Cómo reactivar la industria en El Salvador es la pregunta
del millón de dólares, para la cual no hay precisas
respuestas, aunque sí existen deslumbrantes ejemplos por seguir.
Parodiando lo que dijo un ex presidente de la General Motors, lo
que es bueno para la industria en El Salvador es bueno para el resto del
sector productivo y para la mayoría de salvadoreños
y viceversa; a juicio nuestro, más que políticas sectoriales
hay que promover medidas que reduzcan regulaciones, faciliten y agilicen
el intercambio, alienten la inversión, fortalezcan la moneda y
liberalicen la economía.
A la inversa, lo peor que nos puede pasar es la promulgación de
disparates como la ley de protección al consumidor o las leyes
de libre competencia. Y por añadidura, lo que la Comunidad Europea
pretende con reformas inopinadas al Código de Trabajo.
Hay importantes pasos por darse. Al otorgar el Premio ASI a Industrias
Indu- foam y a su presidente ingeniero René Toruño, un galardón
merecido y que sirve de ejemplo a numerosas empresas, el presidente de
la ASI, Napoleón Guerrero, planteó al gobierno puntuales
demandas, a saber:
- Crear una política industrial este año.
- Establecer una comisión energética.
- Fijar umbrales en la Ley de Adquisiciones para comprar producto nacional.
- Prolongar la devolución del 6% del IVA a exportadores.
- Desarrollar programas de calidad.
El ingeniero Toruño enfatizó lo vitalmente importante que
es innovar y capacitar a técnicos y empleados de las empresas,
de llevar a cabo alianzas con otras empresas del exterior y, en términos
nuestros, dormir con un ojo abierto, alertas a todo.
Lo que pide el presidente de la ASI es alcanzable y lógico: el
país requiere de una política energética sensata,
debe buscar maneras para reducir estorbos y regulaciones, tiene que agilizar
trámites y además trabajar de manera permanente con los
industriales y representativos de los productores para arreglar las cargas
sobre la marcha. Agregaremos la urgente necesidad de combatir la delincuencia,
fortalecer la seguridad jurídica, fijar reglas claras y sensatas
para el trabajo de todos, obligar a entidades estatales y municipales
a ser transparentes en el uso de recursos públicos, al contrario
de lo sucedido con el basurero de las alcaldías efemelenistas.
Ayudemos al burro contra el tigre
La delincuencia, los fallos judiciales amañados, las presiones
y ocurrencias de la oposición política, la enloquecida propaganda
comunista, son factores que inciden en forma negativa sobre el progreso
nacional. La industria avanza sobre un terreno lleno de baches
y amenazas, amén de enfrentar la difamación de los autoproclamados
progresistas del país, de los que nunca pagaron planillas o crearon
algo por si solos; saben destruir pero no tienen capacidad ni cabeza para
construir.
Es cuestión de supervivencia juntarse a pensar cómo se enfrentará
la competencia de los chinos, a quienes ni europeos ni estadounidenses
les exigen sindicalizarse o respetar libertades ciudadanas fundamentales.
Para buena parte del mundo, enfrentar la competencia de China continental
es pleito de tigre contra burro amarrado.
Resumiendo, lo decisivo es no amarrar más al burro nacional por
nuestra cuenta, sino aligerarle sus cargas, ayudarle en lo posible y garantizarle
un orden de trabajo transparente y lógico. Además hay que
analizar lo que con tanto éxito están haciendo países
como Irlanda y la India para llegar al despegue.

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