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Milan es un infierno

Los rossoneri, favoritos para alzar la Copa, ganaban 1-0. Los del Inter arrojaron bengalas y el partido se suspendió al 75’

Publicada 13 de abril 2005, El Diario de Hoy

Observadores. Materazzi y Rui Costa son espectadores de lujo en el Meazza. Foto: EDH / AP

DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com


El clásico italiano que el Milan le ganaba al Inter por 1-0, resultado que le otorgaba a los rossoneri el pasaporte a semifinales de la Liga de Campeones, acabó antes de tiempo y en medio de una gran humareda, debido a incidentes provocados por la parcialidad del Inter.

El partido fue suspendido al 75’, después de que el campo fuese literalmente inundado por objetos y bengalas, una de las cuales hirió en la espalda al portero del Milan, Dida.

El árbitro, el alemán Merk, paró el juego al 68’, cuando la hinchada interista enloqueció después de que le fuese anulado un gol a Cambiasso por una falta cometida por su compañero Cruz sobre Dida.

Merk mandó a todos a los vestuarios y posteriormente decidió que se podía reanudar el juego. Dos minutos después de que se reiniciase la partida, los tiffosi del Inter volvieron a las andadas y Merk decidió suspenderlo definitivamente.

La eliminatoria la tenía ya prácticamente superada el Milan, que venció en la ida por 2-0. Ambos partidos se jugaron en San Siro, campo que comparten ambos. La UEFA analizará los incidentes antes de tomar una decisión sobre el resultado del encuentro de ayer, pero es casi un hecho que se lo dará ganado al Milan.

El Inter no sólo tendrá que afrontar duras sanciones por los hechos provocados por su afición, sino que podría perder también por un tiempo a su gran estrella, Adriano, que al inicio de la segunda parte tuvo que ser sustituido por un fuerte dolor en la espalda cuyo diagnóstico no ha sido revelado.

En los 75 minutos que duró el choque no se vio un gran fútbol.
La partida era muy táctica y las emociones brillaban por su ausencia. Así transcurría el juego hasta que en el minuto 30 Shevchenko mandó un tiro diagonal desde la parte derecha del área para el 1-0.

Sólo después del 60’ el Inter pareció recuperar el tono, gracias al hombre que había entrado por Adriano (Martins) y a los tres argentinos en el campo: Cambiasso, Verón y Cruz. Precisamente dos de ellos fueron protagonistas de la jugada que desató el precipitado final del partido: Cambiasso marcó de cabeza un córner lanzado por Mihailovic. El árbitro vio falta de Cruz sobre Dida y anuló el gol. Después llegó el escándalo.

Impacto. El meta brasileño Dida fue alcanzado por una bengala en el hombro izquierdo. Sufre quemaduras y una contusión de carácter leve. Foto: EDH / AP

Un público intolerante

El fútbol italiano ha vuelto a quedar tocado ante los ojos de todo el mundo por el mal comportamiento de unos aficionados, en este caso los interistas.

Si hace meses, el 15 de septiembre de 2004, en la primera jornada de la primera fase de la Liga de Campeones, se suspendió el Roma-Dinamo Kiev, tras ser alcanzado por un monedazo en la cabeza el árbitro sueco Anders Frisk, cuando se retiraba al vestuario al descanso, anoche el fútbol italiano ha vuelto a repetir la mala imagen.

Días después, la UEFA confirmó el triunfo del Dinamo Kiev y, tras el recurso romanista, se determinó que el Roma jugase los dos partidos siguientes a puerta cerrada en su campo.
Siete meses después, de nuevo los aficionados italianos han dado la nota negativa. Esta vez fue alcanzado el meta del Milan, el brasileño Dida, cuya culpa no era otra que haber mantenido su portería a cero.

“Hubo 200 ó 300 vándalos que estuvieron involucrados en el lanzamiento de las bengalas”, dijo el jefe policial de Milán Paolo Scarpi, respecto de los incidentes del martes. “Fueron captados por cámaras de video, son los exaltados de siempre del Inter”, agregó.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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