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Observadores. Materazzi y Rui Costa son espectadores de lujo en
el Meazza. Foto: EDH / AP
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DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
El clásico italiano que el Milan le ganaba al Inter por 1-0, resultado
que le otorgaba a los rossoneri el pasaporte a semifinales de la Liga
de Campeones, acabó antes de tiempo y en medio de una gran humareda,
debido a incidentes provocados por la parcialidad del Inter.
El partido fue suspendido al 75, después de que el campo
fuese literalmente inundado por objetos y bengalas, una de las cuales
hirió en la espalda al portero del Milan, Dida.
El árbitro, el alemán Merk, paró el juego al 68,
cuando la hinchada interista enloqueció después de que le
fuese anulado un gol a Cambiasso por una falta cometida por su compañero
Cruz sobre Dida.
Merk mandó a todos a los vestuarios y posteriormente decidió
que se podía reanudar el juego. Dos minutos después de que
se reiniciase la partida, los tiffosi del Inter volvieron a las andadas
y Merk decidió suspenderlo definitivamente.
La eliminatoria la tenía ya prácticamente superada el Milan,
que venció en la ida por 2-0. Ambos partidos se jugaron en San
Siro, campo que comparten ambos. La UEFA analizará los incidentes
antes de tomar una decisión sobre el resultado del encuentro de
ayer, pero es casi un hecho que se lo dará ganado al Milan.
El Inter no sólo tendrá que afrontar duras sanciones por
los hechos provocados por su afición, sino que podría perder
también por un tiempo a su gran estrella, Adriano, que al inicio
de la segunda parte tuvo que ser sustituido por un fuerte dolor en la
espalda cuyo diagnóstico no ha sido revelado.
En los 75 minutos que duró el choque no se vio un gran fútbol.
La partida era muy táctica y las emociones brillaban por su ausencia.
Así transcurría el juego hasta que en el minuto 30 Shevchenko
mandó un tiro diagonal desde la parte derecha del área para
el 1-0.
Sólo después del 60 el Inter pareció recuperar
el tono, gracias al hombre que había entrado por Adriano (Martins)
y a los tres argentinos en el campo: Cambiasso, Verón y Cruz. Precisamente
dos de ellos fueron protagonistas de la jugada que desató el precipitado
final del partido: Cambiasso marcó de cabeza un córner lanzado
por Mihailovic. El árbitro vio falta de Cruz sobre Dida y anuló
el gol. Después llegó el escándalo.
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Impacto. El meta brasileño Dida fue alcanzado por una bengala
en el hombro izquierdo. Sufre quemaduras y una contusión
de carácter leve. Foto: EDH / AP
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Un público intolerante
El fútbol italiano ha vuelto a quedar tocado ante los ojos de
todo el mundo por el mal comportamiento de unos aficionados, en este caso
los interistas.
Si hace meses, el 15 de septiembre de 2004, en la primera jornada de la
primera fase de la Liga de Campeones, se suspendió el Roma-Dinamo
Kiev, tras ser alcanzado por un monedazo en la cabeza el árbitro
sueco Anders Frisk, cuando se retiraba al vestuario al descanso, anoche
el fútbol italiano ha vuelto a repetir la mala imagen.
Días después, la UEFA confirmó el triunfo del Dinamo
Kiev y, tras el recurso romanista, se determinó que el Roma jugase
los dos partidos siguientes a puerta cerrada en su campo.
Siete meses después, de nuevo los aficionados italianos han dado
la nota negativa. Esta vez fue alcanzado el meta del Milan, el brasileño
Dida, cuya culpa no era otra que haber mantenido su portería a
cero.
Hubo 200 ó 300 vándalos que estuvieron involucrados
en el lanzamiento de las bengalas, dijo el jefe policial de Milán
Paolo Scarpi, respecto de los incidentes del martes. Fueron captados
por cámaras de video, son los exaltados de siempre del Inter,
agregó.

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