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Cabezas bajas. Fernando Flores y Joel Serrano dejan la cancha con
cierta impotencia. Hicieron un segundo tiempo aceptable y estuvieron
cerca del gol.Foto: EDH
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Periodista:
Víctor Zelada Uceda
Fotoperiodista: Mauricio Castro
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Hubo lucha, hubo ganas, pero no se pudo vencer a la historia. La Selección
Sub-17 perdió 3-0 contra la de Estados Unidos, un rival al que
nunca pudo vencer en esta categoría, en el partido inaugural del
Grupo A del premundial que se realiza en la ciudad de Heredia, en Costa
Rica. Después de que en el medio tiempo los norteamericanos habían
sentenciado con un 2-0, la selección cuscatleca dejó la
sensación de perder con hombría, tras un segundo tiempo
en el que se vio mejor la Selecta.
Sin embargo, Estados Unidos demostró en la cancha por qué
partía como favorito. El técnico John Hackworth envió
una ataque con cinco hombres: David Arvizu, Preston Zimmerman, Ryan Soroka,
Kyle Nakawawa y Jeremy Hall.
El Salvador entró con cierta reserva, algo que a la postre le saldría
muy caro. El primer gol lo convirtió Soroka, quien como Juan por
su casa ingresó al área, y la defensa sólo pudo observar
cómo vencía con facilidad al portero Benji Villalobos.
Diez minutos después cayó el segundo. A los 26, por
medio de Nakawawa, quien recibió un pase dentro del área
de Arvizu por la zona derecha. El remate dejó sin opciones al guardameta
salvadoreño.
Luego, en un par de acciones, Zimmermann ganó con velocidad e hizo
ver mal al lateral izquierdo Jhonny Hernández.
El aviso de un tercer gol se sentía. La presión llegó
al banquillo nacional, ya que Cocherari envió a todos los suplentes
a calentar.
Josué Flores y Víctor Turcios trataron de rescatar la moral
del equipo al intentar tiros de larga distancia, pero que fueron atajados
por Bryant Rueckner.
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Por arriba. Besagno, de Estados Unidos, pelea contra el cuscatleco
Josué Flores. El partido se desarrolló ante una escasísima
cantidad de público.Foto: EDH
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El centrodelantero César Vásquez se perdió en el
juego tras querer respetar jugadas de laboratorio dentro del área,
cuando bien pudo tirar a marco y anotar.
La reacción
Si en los primeros 45 Estados Unidos dijo quién mandaba, la tortilla
casi se le da vuelta en el complemento. Los dirigidos de Cocherari tuvieron
un cambio de actitud.
Joel Serrano apareció como un líder, junto a Josué,
Jilber y Víctor. Cada uno intentó tirar a marco para asustar
al meta norteamericano.
Tanta fue la presión cuscatleca, que fue hasta el 53 que
Estados Unidos encontró su primera jugada ofensiva de la segunda
mitad. Zimmerman, aunque lucía cansado, siguió siendo el
hombre de mayor peligro.
El capitán Josué Flores se echó al hombro al equipo
y trató de buscar cada pelota. Pero el buen trabajo se cayó
cuando al 62 Serrano cayó a tierra, tras un choque con un
rival. Una contractura muscular le impidió terminar el juego.
Con el ingreso de Mario Mónico, el ritmo salvadoreño bajó,
porque se dedicó más a la marca que a la creación,
algo que Serrano estaba haciendo bien.
La búsqueda por anotar un gol se vino abajo cuando al 88,
Soroka por la izquierda envió un centro a Zimmerman,
quien cruzó el tiro y botó el trabajo que se hizo en los
45 minutos finales. Así sellaron el definitivo 3-0.
Como balde de agua fría cayó ese último tanto en
el banquillo salvadoreño. Cocherari reflejaba impotencia, y se
sentó en su silla, tras ver que la reacción se frenó.
El Salvador arrancó con el pie izquierdo, pero es cierto que fue
contra el rival más difícil. Mañana, contra Costa
Rica, nada menos que el anfitrión, se juegan todo.
El calor familiar
"¡Vamos, chicos, no se rindan. Demuestren que ustedes también
pueden!, gritó Elí Hernández, uno de los 15
salvadoreños que llegaron al sector de sombra del Eladio Cordero
para apoyar a la Selecta.
Elí tenía motivos para salir afónico del estadio.
Su hijo, Jhonny Hernández, era uno de los guerreros nacionales
contra Estados Unidos. Hice un gran esfuerzo por venir aquí.
Vine ayer (lunes) para estar con mi hijo. Rergreso el miércoles,
pero quise estar aunque sea sólo por el juego inaugural. Jhonny
algún día podrá decir que estuve con él cuando
viajó a Costa Rica, comentó.
Otro que vivió y sufrió fue Luis Gregorio Flores, padre
de Josué, el capitán del conjunto cuscatleco. Soy
doctor y tengo mi clínica. Dejo el negocio por una semana con tal
de estar aquí. Salí en la madrugada del lunes, pues me transporté
por bus, pero el cansancio se va cuando uno ve a sus hijos jugar,
acotó Flores.
Él llevó la única bandera azul grande para poner
color en las gradas. Y aprovechó para filmar algunos tramos del
encuentro.
Corazón cuscatleco
Mario Guerra es otro ejemplo. Reside en Costa Rica desde hace unos 23
años, pero nació en El Salvador. Soy de Armenia, y
como guanaco sigo a mi país a varias partes. Si va a Los Ángeles,
allí voy. Y si viene aquí, no me pierdo ningún partido.
Quiero a mi patria, aunque ya hable como tico", explicó Guerra.
También le va a Costa Rica, pero cuando le toca jugar contra El
Salvador. Se inclina por la cuscatleca. Lo siento, Costa Rica, pero
si vas a chocar con la azul, allí ya no te elijo, expresó
Guerra.

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