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El reto de la Alcaldía de San Salvador

Así como constitucionalmente se reconoce que la persona humana es el origen y fin de la actividad del Estado, el centro y la razón de ser del trabajo municipal deben ser los capitalinos

Publicada 7 de abril 2005, El Diario de Hoy

Norman Quijano
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

San Salvador necesita un concejo moderno, que trabaje para hacer de nuestra capital una ciudad más próspera y segura, siendo las próximas elecciones una valiosa oportunidad para cambiar el actual rumbo de la comuna, la cual no sólo se ha estancado, sino que está en un franco retroceso.

El alcalde debe ser un coordinador de esfuerzos e iniciativas, con liderazgo, que cuente con el apoyo de un concejo integrado con ciudadanos honestos, que posean un marcado espíritu de servicio y gran capacidad para ejecutar proyectos en beneficio de los capitalinos.
Entre los retrocesos de la alcaldía se pueden mencionar: el abandono de proyectos sociales como centros de desarrollo integral (guarderías), alimentación de niños, obras de infraestructura para recuperar o mitigar la pobreza en comunidades en vías de desarrollo, ornato prácticamente desaparecido, ausencia de campañas de fomento de valores cívicos, morales y culturales; incrementos abusivos en tarifas de iluminación, recolección basura, extensión de partidas de nacimiento, defunción y solvencias, manejo administrativo y financiero muy cuestionado y poco transparente al otorgar mega-proyectos sin licitaciones, así como dietas de concejales incrementadas más allá del 400 por ciento, todo lo cual ha provocado un endeudamiento desmedido.

El problema administrativo y financiero de la alcaldía es grave. Por ejemplo, el próximo gobierno municipal no podrá disponer de los Fondos de Desarrollo Económico y Social (Fodes) que otorga el Gobierno Central, debido a que la actual comuna los ha dado en garantía para un préstamo de 100 millones de colones con un banco local.

En mayo de 2001, la alcaldía dio como garantía de dicho préstamo una orden irrevocable de descuento aceptada por el Instituto Salvadoreño de Desarrollo Municipal (Isdem). Este empréstito se terminará de pagar en mayo de 2011.

Para revertir esta incapacidad, se requiere una alcaldía que trabaje en armonía y en coordinación con el Gobierno Central, la empresa privada, iglesias, ONG, organismos y gobiernos amigos, comunas periféricas, clubes de servicio y directivas de vecinos, todos abrazando el credo del orgullo de ser capitalinos, creando un sentido de pertenencia, ya que no se puede seguir trabajando como si la Alcaldía de San Salvador fuera una isla al servicio de un partido político.

San Salvador es una ciudad cada vez más insegura e inhumana, por lo que es indispensable reencontrar nuestras raíces y recuperar la identidad de los habitantes de este municipio. Ha llegado el momento de cambiar la incompetencia por la competencia, la insensibilidad por la sensibilidad y el abuso por la honestidad, pero, sobre todo, la feroz lucha entre ortodoxos y renovadores en el concejo, porque a los capitalinos lo que nos interesa es recibir buenos y oportunos servicios, con tarifas justas. Personalmente, estoy preparado para este desafío porque conozco los problemas y tengo propuestas de solución integrales.

Necesitamos una ciudad moderna, que mejore la calidad de vida de sus habitantes; competitiva, que asegure un clima favorable, tanto a las inversiones locales como extranjeras; cómoda, para transportarse, desplazarse con seguridad, y atractiva, con calles, parques, plazas y jardines limpios.

Sólo se podrán lograr estos objetivos si se tiene un conocimiento de los problemas desde sus raíces, para buscar soluciones permanentes mediante la integración y coordinación de acciones, además de la participación de la ciudadanía para hacerla parte y partícipe del desarrollo, así como una gestión con honestidad, eficiencia y eficacia.

Así como constitucionalmente se reconoce que la persona humana es el origen y fin de la actividad del Estado, el centro y la razón de ser del trabajo municipal deben ser los capitalinos, basado en principios de solidaridad, subsidiaridad, progresividad y participación activa.

Sin embargo, durante las últimas administraciones los concejos se han dedicado a resolver problemas internos partidarios y han descuidado la verdadera razón de ser de su gestión. En política, como en cualquier actividad humana, los conflictos permanentes e inmutables aniquilan la imaginación, deprimen el espíritu y socavan las posibilidades de alcanzar acuerdos para beneficio de los demás.
*Subjefe fracción ARENA.

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