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Le gana con la camisa

Milan se quedó con el clásico y prolongó su racha positiva sobre su eterno rival. Stam y Shevchenko, los goleadores

Publicada 7 de abril 2005, El Diario de Hoy

Veterano. El holandés Jaap Stam es felicitado por sus compañeros del Milan. Foto EDH / AP

EFE
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com


Contundente. El Milan ha puesto casi pie y medio en las semifinales al batir en su teórica casa al Inter por 2-0, merced a los goles del holandés Jaap Stam y del ucraniano Andreiy Shevchenko, en un partido jugado mejor por los interistas en la primera mitad, pero en la que se vieron castigados en exceso en la última acción de dicho período.

La segunda eliminatoria con un derbi milanés en Europa (la primera se produjo en las semifinales de 2003) no se inició con un partido en verdad de calidad futbolística; es más, fueron muchos minutos por el camino de la pobreza, sin restar méritos a las ganas de uno y otro.

Y se decidió en acciones a balón parado, en dos saques de falta con su consiguiente remate de cabeza, en donde la defensa del Inter se despistó y pagó que su técnico se decidiera por dar entrada en el once inicial a Sinisa Mihjalovic en lugar del más dominador en el juego
aéreo Materazzi.

Los eternos rivales milaneses, lógicamente, se conocen muy bien. Por ello, las sorpresas eran más que difíciles. De ahí que el técnico milanista Carlo Ancelottti pusiera a los habituales, devolviendo al capitán Paolo Maldini a su otrora habitual posición en el lateral izquierdo para, con ello, dar entrada en el centro al rocoso holandés Stam.

Las ausencias


Roberto Mancini, técnico interista, castigado por la lesión de su estrella goleadora brasileña Adriano y la recuperación muy justa en el tiempo de Christian Vieri, se decantó por alinear un ataque con dos puntas: el argentino Julio Cruz y el nigeriano Oba Martins.

Mancini deseaba romper a la defensa milanista con la velocidad y rapidez de Martins y el trabajo sordo en apoyos al centro del campo de Julio Cruz. Y es que al teórico mayor y mejor toque del Milan, deseaba anteponer balones largos y verticalidad.

Lucha. Juan Sebastián Verón y Andrea Pirlo. El argentino estuvo opaco. El italiano envió los dos centros en los goles. Foto EDH / AP

Pero, sobre todo, lo que imperó sobre el terreno de juego fue una gran atención y líneas muy juntas en ambos lados, en el deseo de maniatar y no conceder espacio al respectivo rival.

Eso sí, de salida fue el Inter quien se mostró más entonado.

Pero ante el Milan, equipo además últimamente con suerte, es pecado relajarse un instante.

Se evidenció en la última acción del primer período, cuando Stam (en su primer derbi milanés) remató de cabeza al fondo de las mallas interistas un saque de falta de Andrea Pirlo.

Era el 1-0 en el primer remate milanista a meta. Y el Milan se retiraba al descanso sacando el máximo provecho a lo poco realizado.

Al 74’ llegó el segundo del Milan. Nuevamente en acción a balón parado con saque de falta a cargo de Pirlo y nuevamente en remate de cabeza. Cambió el autor, que fue Shevchenko, confirmándose como verdugo del Inter. Suyo fue el tanto que hace dos años dio el pase a su equipo a la final en el derbi milanés.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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