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| Veterano. El holandés Jaap Stam es felicitado
por sus compañeros del Milan. Foto EDH
/ AP |
EFE
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Contundente. El Milan ha puesto casi pie y medio en las semifinales al
batir en su teórica casa al Inter por 2-0, merced a los goles del
holandés Jaap Stam y del ucraniano Andreiy Shevchenko, en un partido
jugado mejor por los interistas en la primera mitad, pero en la que se
vieron castigados en exceso en la última acción de dicho
período.
La segunda eliminatoria con un derbi milanés en Europa (la primera
se produjo en las semifinales de 2003) no se inició con un partido
en verdad de calidad futbolística; es más, fueron muchos
minutos por el camino de la pobreza, sin restar méritos a las ganas
de uno y otro.
Y se decidió en acciones a balón parado, en dos saques de
falta con su consiguiente remate de cabeza, en donde la defensa del Inter
se despistó y pagó que su técnico se decidiera por
dar entrada en el once inicial a Sinisa Mihjalovic en lugar del más
dominador en el juego
aéreo Materazzi.
Los eternos rivales milaneses, lógicamente, se conocen muy bien.
Por ello, las sorpresas eran más que difíciles. De ahí
que el técnico milanista Carlo Ancelottti pusiera a los habituales,
devolviendo al capitán Paolo Maldini a su otrora habitual posición
en el lateral izquierdo para, con ello, dar entrada en el centro al rocoso
holandés Stam.
Las ausencias
Roberto Mancini, técnico interista, castigado por la lesión
de su estrella goleadora brasileña Adriano y la recuperación
muy justa en el tiempo de Christian Vieri, se decantó por alinear
un ataque con dos puntas: el argentino Julio Cruz y el nigeriano Oba Martins.
Mancini deseaba romper a la defensa milanista con la velocidad y rapidez
de Martins y el trabajo sordo en apoyos al centro del campo de Julio Cruz.
Y es que al teórico mayor y mejor toque del Milan, deseaba anteponer
balones largos y verticalidad.
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| Lucha. Juan Sebastián Verón y
Andrea Pirlo. El argentino estuvo opaco. El italiano envió
los dos centros en los goles. Foto EDH / AP |
Pero, sobre todo, lo que imperó sobre el terreno de juego fue
una gran atención y líneas muy juntas en ambos lados, en
el deseo de maniatar y no conceder espacio al respectivo rival.
Eso sí, de salida fue el Inter quien se mostró más
entonado.
Pero ante el Milan, equipo además últimamente con suerte,
es pecado relajarse un instante.
Se evidenció en la última acción del primer período,
cuando Stam (en su primer derbi milanés) remató de cabeza
al fondo de las mallas interistas un saque de falta de Andrea Pirlo.
Era el 1-0 en el primer remate milanista a meta. Y el Milan se retiraba
al descanso sacando el máximo provecho a lo poco realizado.
Al 74 llegó el segundo del Milan. Nuevamente en acción
a balón parado con saque de falta a cargo de Pirlo y nuevamente
en remate de cabeza. Cambió el autor, que fue Shevchenko, confirmándose
como verdugo del Inter. Suyo fue el tanto que hace dos años dio
el pase a su equipo a la final en el derbi milanés.

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