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29M del fútbol mundial

Hace casi 20 años, Juventus y Liverpool protagonizaron una tragedia en Bruselas. Hoy vuelven a encontrarse

Publicada 5 de abril 2005, El Diario de Hoy

Dantesco. Los cadáveres fueron colocados a un lado de la pista del estadio belga. A pesar de ello, el partido se jugó. Foto EDH/Archivo

Redacción Deportes
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com


Era el 29 de mayo de 1985, el estadio belga Heysel estaba preparado para la gran fiesta del fútbol europeo; sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos, la celebración se tornó en tragedia.

Veinte años después de uno de los episodios más oscuros de la historia del fútbol mundial, Juventus de Turín y Liverpool —los protagonistas involuntarios de aquella tragedia— se vuelven a ver las caras en una competición del viejo continente.

Aunque la instancia es otra —en aquella ocasión se jugaba la final— la herida aún sangra en los familiares de los 39 fallecidos (32 italianos) y de los más de 350 heridos de ese nefasto encuentro futbolístico.

Pero a pesar de la matanza, de la que fueron responsabilizados los hooligans ingleses, el partido no se canceló, para vergüenza de todos los participantes.

Nunca más. La tragedia de Heysel es un recuerdo imborrable. Foto EDH/Archivo

La UEFA, sobre las 39 víctimas, y ante un estadio casi vacío, decidió que el partido debía jugarse para “evitar males mayores durante el desalojo del estadio”. Así, en el minuto 56 de un partido estúpido le tocó a Michel Platini decidir la final desde el punto de penal y darle a la Juventus su primera copa Europea. La más amarga.

Sin embargo, habría sido más grotesco aún que ganara el Liverpool, ya que 14 de sus hinchas fueron condenados a tres años de prisión, acusados de homicidio involuntario.

Los hechos

LAs versiones son muchas. Unos alegan que los aficionados italianos lanzaron piedras a los ingleses y éstos respondieron a la agresión.

Hooligans. Fanáticos del club inglés, conocidos como reds, fueron acusados de haber provocado la tragedia. Foto EDH/Archivo

Otros sostienen que fueron los hooligans quienes provocaron la avalancha asesina que contraminó a los aficionados contra uno de los muros del estadio. Sea cual sea la verdadera, lo cierto es que ese día el fútbol mundial lloró sin parar.

La obvia responsabilidad de los hooligans en la sucedido forzó a la UEFA a prohibir la participación de clubes ingleses (durante seis años) en competiciones europeas.

La misma ministra Margaret Thatcher dijo que había que limpiar el fútbol inglés de los hooligans antes de poder volver a jugar en el extranjero.

El estadio de Heysel fue demolido. En su lugar se levantó el nuevo estadio Rey Balduino. Las autoridades belgas están tan avergonzadas, que el novel escenario ni siquiera tiene una placa que recuerde la tragedia.

Hoy que se vuelven a enfrentar Juventus y Liverpool se ha refrescado la memoria de aquel día aciago y han surgido distintas manifestaciones de honrar aquel día donde no hubo deporte.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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