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| Despedida. El arzobispo, actualmente de 79 años,
presentó su renuncia al Sumo Pontífice en el año
2001. Foto: EDH/AP |
Agencias
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
La Nunciatura Apostólica anunció oficialmente ayer que el
Vaticano aceptó la renuncia del cardenal Miguel Obando y Bravo
al Arzobispado de Managua por razones de edad y nombró como su
sucesor al obispo Leopoldo José Brenes Solórzano.
Un escueto comunicado de la Nunciatura informó que Su Santidad
Juan Pablo II aceptó el 1 de abril la renuncia de Obando y Bravo,
de 78 años, al gobierno de la Arquidiócesis de Managua,
basado en el artículo 401 del Código de Derecho Canónico.
Obando y Bravo, de la orden salesiana, renunció hace tres años
tras 37 años como arzobispo capitalino, cargo que desempeñó
en medio de la convulsa historia político social nicaragüense
y en la cual tuvo un destacado papel de mediador en las más severas
crisis.
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Asume nuevo cargo
Monseñor Leopoldo José Brenes tiene
un bajo perfil político y esto lo convierte en una persona
de confianza, atribuyéndole una abnegada labor pastoral y
participativa en los problemas sociales de las comunidades.
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Monseñor Brenes Solórzano,
de 56 años, era hasta el jueves obispo de la diócesis de
la provincia de Matagalpa, a unos 95 kilómetros al norte de esta
capital.
Fue obispo auxiliar de Managua entre 1988 y 1991 y actualmente ejercía
la secretaría general de la Conferencia Episcopal de Nicaragua.
Se le considera un obispo moderado.
Obando y Bravo fue admirado por su inflexible crítica contra la
dictadura de Anastasio Somoza que duró más de 40 años
y por servir de mediador en ocasiones criticas del país durante
la guerra insurreccional que culminó en 1979 con la caída
de Somoza y el triunfo del Frente Sandinista de Liberación Nacional.
Pero en los últimos tres años, Obando y Bravo perdió
simpatía de muchos católicos por su acercamiento a Alemán,
condenado a 20 años de cárcel por fraude al Estado, y a
Ortega, a quien perdonó por viejos agravios.