|
La mañana en que murió el guerrero
Coraje militar. El 4 de abril de 2004, el contingente
salvadoreño mostró su valentía
Publicada 31 de marzo 2005 , El Diario de Hoy
|
 |
|
Recuerdo. Herminia Ramos y dos de sus hijos, ante la tumba del
soldado Natividad Méndez.Foto EDH
|
Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Un grupo de militares, compañeros de armas de Natividad, honrará
su memoria con una misa en el templo católico de Guaymango. Su
madre también lo hará con muchas lágrimas y flores
en su tumba.
Según doña Herminia, el 4 de abril es un día que
preferiría que no llegara. Los recuerdos la hieren, tanto que desearía,
incluso, que quienes la visitan no la obligaran a hablar del asunto.
Recordar la muerte de su hijo es como quitarle el vendaje a una herida
reciente.
Sin embargo, para sus compañeros, Natividad es todo un héroe,
aunque no haya sido designado por decreto legislativo.
Los primeros saben que la falta de un documento no le restará valentía;
y para su familia, un papel tampoco les menguará el dolor y sus
demás penurias.
Relato épico
Por sus uniformes verdes camuflados, los soldados españoles llamaban
a los salvadoreños Los Guacamayos. Era el segundo contingente
que participaba en la misión humanitaria en Iraq.
Pero desde aquella mañana, cuando un grupo de salvadoreños
salió a pecho descubierto a socorrer a otra sección de sus
connacionales atrapados por rebeldes, jamás volvieron a llamarles
así.
Aquella mañana, mientras que el contingente español no se
atrevía a salir a combatir para no ser blanco del nutrido fuego
de morteros y fusilería, los salvadoreños dejaban bien puesto
el honor de las armas.
Samuel Toloza es ejemplo vivo de la bravura salvadoreña con que
se peleó ese día: un combate cuerpo a cuerpo contra una
masa de iraquíes.
Tras ver muerto a Natividad, de quien se dice que se le atascó
el fusil, y heridos a 12 de sus compañeros, sólo él
y tres más quedaban en condiciones de luchar.
Sin embargo, las municiones se les acabaron y una decena de insurgentes
amenazaba con capturarlos.
Como último recurso, Toloza ha asegurado que musitó una
oración, sacó un puñal y arremetió contra
los atacantes. Y éstos retrocedieron.
La valentía de los salvadoreños alcanzó a los españoles,
quienes después de pensárselo bien salieron a socorrer a
los del Batallón Cuscatlán II.
Antes de las hazañas del 4 de abril, la Brigada Plus Ultra, a la
que pertenecían españoles y salvadoreños, era conocida
como la Winnie the Pooh. Después de ese día, los otros militares
los miraban con respeto.

|