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Agencias/El Diario de
Hoy
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Desde que la salud de Karol Wojtyla comenzó a empeorar, en Roma
se respira ambiente de cónclave. De los 184 cardenales
que conforman el Colegio Cardenalicio, 126 fueron nombrados por el propio
Juan Pablo II. Del total colegiado, sólo 119 son electores. El
resto tiene más de 80 años y por ello está incapacitado
para votar.
El llamado grupo italiano, encabezado por el milanés
Dionigi Tettamanzani, desearía recuperar el solio de Pedro para
dirigir a los más de 1,100 millones de católicos del mundo.
Tiene a cuatro purpurados de esa nacionalidad en su lista de favoritos.
Fuera del grupo italiano se encuentran potenciales candidatos de otros
países, entre estos Nigeria, Austria, Bélgica y Alemania.
Latinoamérica destaca con cinco papables con clérigos de
Honduras, Brasil, Argentina, Chile y México.
Destaca entre estos últimos el arzobispo de Tegucigalpa, Óscar
Rodríguez Maradiaga, muchas veces mencionado como posible candidato.
También se menciona al cardenal alemán, Joseph Ratzinger,
actual dirigente de la Sagrada Congregación para la Doctrina de
la Fe, quien ejerce gran influencia entre los jerarcas de la Iglesia.
Suena en los pasillos vaticanos el cardenal arzobispo de Sao Paulo, Claudio
Humees, de la comunidad franciscana.
En caso de que los votos cardenalicios favorezcan a un europeo, éstos
se irían hacia el arzobispo de Viena. Christoph Shoenborn, a quien
se le conoce como teólogo progresista en temas como los preservativos,
el sida y las mujeres aspirantes al diaconado.
No se descarta un papa de raza negra, como el cardenal nigeriano Francis
Arinze, de 71 años, muy respetado por la curia romana.
Pero sea quien sea, la elección del sucesor de Pedro no será
tarea fácil ni rápida.