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| Llamado. Kobayashi insiste en lo importante de
la educación. Fotos EDH / omar carbonero |
Morena Azucena
mlazucena@elsalvador.com
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
En el interior de una vivienda tradicional japonesa se desarrolla una
historia llevada a las tablas: Cien sacos de arroz.
La obra, presentada ayer en el Teatro Presidente por el elenco de la
Academia Nacional de Arte Dramático de Honduras, está ambientada
en la ciudad de Nagaoka, en 1860.
Los valores y tradiciones de la nación del Sol naciente y, en especial,
de este poblado es el espíritu que refleja el texto creado por
el japonés Yuzo Yamamoto.
La historia del pequeño lugar japonés es trágica:
los estragos de una guerra civil la dejaron pobre. Y es la ciudad vecina,
Mineyama, la que le obsequia cien sacos de arroz como un gesto de solidaridad.
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| Reclamos. Los samurais exigen los cien sacos
del grano. Fotos EDH / omar carbonero |
El líder local, Kobayashi Torasaburo, se opone a que esa provisión
sea consumida.
Él quiere que sea vendida para obtener dinero y así construir
una escuela.
Los samurais se oponen a esta decisión. Torasaburo, sin embargo,
les insiste en la importancia de la educación.
Muy actual
José Recinos, protagonista y director de la obra, destacó
que el texto si bien es histórico y retrata una cultura distinta
a la de Latinoamérica, tiene rasgos comunes con nuestras raíces.
En la investigación nos dimos cuenta que la obra tiene vigencia
con nuestros países, comentó.
Para reproducir este espíritu, los actores fueron apoyados por
la embajada de Japón en Honduras.
A pesar del esfuerzo de los actores, el público no escuchó
nada de los parlamentos debido a los problemas de acústicas del
escenario. Además de las severas deficiencias de iluminación.
Teatro con sello oriental
- Cien sacos de arroz está basada en una historia verídica.
- En Japón ha sido representada por varias compañías
teatrales.
- Los hondureños la estrenaron en 2003. La escenografía
y vestuario fue traída desde Japón.

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