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Palabras
La lágrima dibujada en los muros
Entre la niebla del amanecer,
Lágrima escribió su último mensaje sobre
el muro, antes de huir de la ciudad perdida...
Publicada 31 de marzo 2005, El Diario de Hoy
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Carlos
Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Cuando niño trazó un garabato y un corazón en la
pared de su casucha, pensando que dibujaba a su mamá. Cuando ésta
llegó, lo castigó con dureza por haber manchado el muro.
¡Ya mi vida está manchada le dijo y no
quiero que manches lo único que queda limpio de esta pocilga!
Meses después Lágrima encontró a su padre
asesinado en un callejón, tal vez huyendo de algún robo.
Dibujó entonces un corazón en la pared con la misma sangre
de su desdichado padre.
Años después, cuando fue encarcelado por dar muerte a un
pandillero rival de su clan, el de Los Batos Locos, esbozó otro
garabato en una tenebrosa mazmorra. Esta vez dibujó una lágrima.
La lágrima más triste que hubiera escrito...
Sus compañeros de prisión le delinearon un tatuaje en el
rostro. Era una lágrima, porque así lo pidió él.
Porque era un lloro lo que el destino había marcado en su faz a
lo largo de su interrumpida vida...
Desde entonces El Lágrima llevó ese apodo y
esa huella imborrable del dolor en su rostro. Esta vez una lágrima
que no se podría borrar, como se borraron con el tiempo las otras
lágrimas en las murallas del bulevar. Lo que aquel paria dibujó
al partir fue una estrella, una estrella que terminó apagándose
como todas...
(http://www.geocities.com/pintorbalaguer/pintorbalaguer.html)

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