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| Apoyo. Aunque la familia Schindler pidió
a los partidarios que se retiren, éstos siguen firmes.
Foto: EDH |
Agencias
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Terri Schiavo recibió
los últimos ritos y la comunión de Pascua una gota
de vino, pero no pan mientras manifestantes que exigen que se le
vuelva a insertar un tubo de alimentación a la mujer prometieron
llevar el caso hasta las puertas de la Casa Blanca.
Ni los padres de Schiavo ni su esposo ofrecieron nuevos detalles sobre
su condición, pero uno de los dos sacerdotes que visitaron la habitación
del hospital donde se encuentra dijo que su muerte es inminente.
Todos están dispuestos a escribir el obituario de esta mujer,
excepto una persona. Y esa persona es la propia Terri Schiavo, dijo
ayer Paul O'Donnell, un monje franciscano y vocero de la familia, a las
puertas del hospital.
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Todos están dispuestos a escribir
el obituario de esta mujer, excepto la propia Terri
Paul ODonnell
Monje franciscano
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Nosotros somos la voz de Terri. En
estos momentos, Terri está luchando por su vida, dijo el
domingo el reverendo Patrick Mahoney. El prometió realizar una
protesta frente a la Casa Blanca el lunes.
Schiavo sonrió, alzó sus manos e hizo algunos sonidos guturales
en la noche del domingo cuando era visitada por su padre, Bob Schindler,
y por un amigo, que estaban hablando acerca de cómo le gustaba
a ella salir a bailar, dijo O'Donnell.
Los padres de la mujer pudieron al menos atribuirse una victoria en la
Pascua: su esposo, Michael, permitió que recibiera el vino de la
comunión.
Mientras su hermano, su hermana y un cuñado observaban, el reverendo
Thaddeus Malanowski sostuvo la mano derecha de Terri mientras él
y el sacerdote del hospital, el reverendo Joseph Braun, colocaban una
gota en su lengua. Malanowski también la ungió con los santos
óleos, ofreció una bendición, y la absolvió
de todo pecado.
Ella recibió la sangre de Cristo, dijo Malanowski.
Añadió que no pudo darle un trozo del pan de la comunión
pues su lengua estaba demasiado seca.
Schiavo, ahora de 41 años, sufrió una lesión cerebral
aparentemente irreversible en 1990 cuando su corazón se detuvo
brevemente por un desequilibrio químico, que se cree fue provocado
por un trastorno alimenticio. No dejó testamento.
La sonda que la alimentaba fue retirada el 18 de marzo en una larga batalla
legal entre sus padres y su esposo. El marido de Schiavo, Michael, ha
dicho que ella no quería ser mantenida con vida en forma artificial.
Sus padres creen que su hija podría mejorar. Se espera que sólo
sobreviva una semana o dos después de retirarle el tubo.
Hay todavía pendientes otras dos apelaciones a nivel estatal. Pero
esas apelaciones son ante la Corte de Apelaciones del Distrito Segundo,
que ha rechazado previos esfuerzos del gobernador Jeb Bush para que Terri
Schiavo vuelva a ser conectada con un tubo de alimentación.
En declaraciones al canal de cable CNN, Bush dijo que no puede ignorar
numerosos dictámenes a nivel estatal y federal contra una intervención
del ejecutivo. Yo no tengo poderes ... que me permitan intervenir
una vez se ha adoptado una decisión, recalcó.
Padre preocupado
-Tengo una grave preocupación porque le aceleren el proceso
para matarla con una sobredosis de morfina, dijo su padre, Bob Schindler.
- Expertos dicen que la administración de morfina se hace para
regular la respiración de la paciente, que en esta fase puede comenzar
a respirar irregularmente y la etapa podría resultar desagradable
para la familia.