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| Diversión. Durante 12 horas continuas,
hombres y mujeres disfrutaron de un evento que nunca antes se había
realizado en Semana Santa. La policía estuvo pendiente de cada
momento.Foto EDH |
Gesell Tobías
El Diario de Hoy
gtobias@elsalvador.com
Día
jueves. Hora: 1:00 de la tarde. La Costa del Sol estaba repleta. El calor
era insoportable. La policía buscó las posiciones estratégicas
para ofrecer la mayor seguridad posible. La fiesta de Pilsener comenzaba.
Una larga fila de carros se dirigió hacia kilómetro 69.
¿Qué había en el lugar? Cerveza gratis y muchísimas
actividades playeras.
Algunos no lograron ganarle la batalla a la bebida, y cedieron antes de
lo previsto a los efectos que provoca consumirla en exceso. Pero la reventazón
debía seguir, faltaban más de ocho horas de diversión.
La música sonaba de fondo. El tiempo de las chelas
gratis estaba por finalizar. Las 6:00 de la tarde era el límite
y, después de eso, a pagar 50 centavos de dólar por vaso.
Los veraneantes duplicaron el pedido.
Un grupo de peludos se paró en el escenario. ¡Hey mara,
Anastasio!, se escuchó. Los rastas salvadoreños de
Anastasio y los del Monte fueron los primeros en encandilar al público.
Comenzaron con Stop the War. Los amantes del reggae se sentían
en ambiente y terminaron entonando American Children.
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| Primeros. Anastasio y los del Monte atizaron
el fuego que se encendió con las birrias.Foto
EDH |
Un poco más tarde apareció Frigüey. El sol iba de
salida y las potentes luces de los reflectores, de los que suelen iluminar
los partidos de fútbol por las noches, hicieron la labor del Astro
Rey. Los de la clase VIP seguía bebiendo gratis. El resto comenzó
a pagar.
Las 10:00 de la noche. Rabanes se apoderó del lugar. La locura
y el éxtasis llegaron a niveles desenfrenados.
Para nosotros es un placer casi sexual estar con ustedes,
gritó Emilio Regueira, el vocalista de la banda. El público
saltaba y coreaba De colores, Angelito porno star y Por qué te
fuiste, Benito, no ves que estoy alcoholito.
Las sillas plásticas empezaron a volar. Algunas aterrizaron en
la cabeza de un desafortunado. La policía intervino sin mayores
complicaciones. Las parejas se ponían acarameladas. Las patadas,
trompones y empujones eran la moda al frente del escenario. El bacanal
estaba en su punto máximo.
El tema Señorita, a mí me gusta su stile rompió por
completo con el poco orden que aún quedaba. Quiero que se
arme tremendo relajo, que chupen y que Dios nos perdone, porque ya casi
es Viernes Santo, sugirió Regueira. El público le
hizo caso de inmediato.
Un poco antes de la medianoche los panameños se despidieron. Los
asistentes buscaron donde descansar. El viernes, a partir de las 11:00
de la mañana, retomaron la jornada de diversión, sólo
que con la presencia de Vicentico, ex Fabulosos Cadillacs.

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