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Rabanes, pura reventazón

Cientos de salvadoreños disfrutaron de tres días de fiesta. Los panameños de Rabanes fueron pura locura

Publicada 26 de marzo 2005 , El Diario de Hoy

Diversión. Durante 12 horas continuas, hombres y mujeres disfrutaron de un evento que nunca antes se había realizado en Semana Santa. La policía estuvo pendiente de cada momento.Foto EDH

Gesell Tobías
El Diario de Hoy
gtobias@elsalvador.com

Día jueves. Hora: 1:00 de la tarde. La Costa del Sol estaba repleta. El calor era insoportable. La policía buscó las posiciones estratégicas para ofrecer la mayor seguridad posible. La fiesta de Pilsener comenzaba.

Una larga fila de carros se dirigió hacia kilómetro 69. ¿Qué había en el lugar? Cerveza gratis y muchísimas actividades playeras.

Algunos no lograron ganarle la batalla a la bebida, y cedieron antes de lo previsto a los efectos que provoca consumirla en exceso. Pero la reventazón debía seguir, faltaban más de ocho horas de diversión.

La música sonaba de fondo. El tiempo de las “chelas” gratis estaba por finalizar. Las 6:00 de la tarde era el límite y, después de eso, a pagar 50 centavos de dólar por vaso. Los veraneantes duplicaron el pedido.

Un grupo de peludos se paró en el escenario. “¡Hey mara, Anastasio!”, se escuchó. Los rastas salvadoreños de Anastasio y los del Monte fueron los primeros en encandilar al público. Comenzaron con Stop the War. Los amantes del reggae se sentían en ambiente y terminaron entonando American Children.

Primeros. Anastasio y los del Monte atizaron el fuego que se encendió con las “birrias”.Foto EDH

Un poco más tarde apareció Frigüey. El sol iba de salida y las potentes luces de los reflectores, de los que suelen iluminar los partidos de fútbol por las noches, hicieron la labor del Astro Rey. Los de la clase VIP seguía bebiendo gratis. El resto comenzó a pagar.

Las 10:00 de la noche. Rabanes se apoderó del lugar. La locura y el éxtasis llegaron a niveles desenfrenados. 

“Para nosotros es un placer casi sexual estar con ustedes”, gritó Emilio Regueira, el vocalista de la banda. El público saltaba y coreaba De colores, Angelito porno star y Por qué te fuiste, Benito, no ves que estoy alcoholito.

Las sillas plásticas empezaron a volar. Algunas aterrizaron en la cabeza de un desafortunado. La policía intervino sin mayores complicaciones. Las parejas se ponían acarameladas. Las patadas, trompones y empujones eran la moda al frente del escenario. El bacanal estaba en su punto máximo.

El tema Señorita, a mí me gusta su stile rompió por completo con el poco orden que aún quedaba. “Quiero que se arme tremendo relajo, que chupen y que Dios nos perdone, porque ya casi es Viernes Santo”, sugirió Regueira. El público le hizo caso de inmediato.

Un poco antes de la medianoche los panameños se despidieron. Los asistentes buscaron donde descansar. El viernes, a partir de las 11:00 de la mañana, retomaron la jornada de diversión, sólo que con la presencia de Vicentico, ex Fabulosos Cadillacs.

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

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